‘Yo siempre a veces’ conquista CANNESERIES: la serie de Movistar Plus+ se lleva el premio a Mejor guion
La ficción creada por Marta Bassols y Marta Loza ha ganado el premio a Mejor guion en el festival CANNESERIES, un reconocimiento que sitúa a esta producción original de Movistar Plus+ entre lo más destacado del panorama europeo.
No es habitual que una ópera prima acabe en Cannes. Menos aún que se vuelva con un premio bajo el brazo.
Pero eso es exactamente lo que han conseguido Bassols y Loza, que junto a Almudena Monzú firman un guion que el certamen francés ha querido distinguir por su frescura y su honestidad. «Jamás imaginamos llegar a Cannes con nuestra primera serie», han confesado las autoras tras recoger el galardón.
'Yo siempre a veces' cuenta la historia de Laura, interpretada por Ana Boga, una madre que se las apaña sola para criar a su hijo después de una relación fugaz y destructiva con Rubén, al que da vida David Menéndez.
La serie no idealiza nada. Explora la distancia entre lo que dice un registro civil y lo que ocurre de verdad en una casa donde hay más voluntad que recursos. La familia burocrática frente a la familia real. Ese es el terreno que pisa la ficción, y lo hace sin red.
Lo que convierte a esta serie en algo especial es su capacidad para esquivar los clichés del drama social al uso. Hay drogas. Hay precariedad. Hay rupturas tóxicas. Pero también hay una chispa de optimismo que no chirría, que no parece puesta ahí para aliviar al espectador. Ese equilibrio es difícil de conseguir. Casi nadie lo clava. Aquí se clava.
El gran acierto del guion está en su mirada hacia la maternidad. No juzga. Acompaña. Observa la complejidad sin buscar conclusiones fáciles ni lecciones morales que nadie ha pedido. Es una decisión de escritura que marca toda la serie y que probablemente ha pesado en la deliberación del jurado en Cannes.
La química entre Ana Boga y el resto del reparto termina de redondear el conjunto. Paco Tous y María de Medeiros completan un elenco que convierte esta historia en algo que trasciende la pantalla. De esas ficciones que, más que verse, se sienten. Y eso, al final, empieza siempre en el guion. En las palabras que alguien escribe antes de que se encienda una sola cámara.
Para Bassols y Loza, el premio representa mucho más que un reconocimiento puntual. Es la confirmación de que su manera de entender las historias conecta fuera de nuestras fronteras. Debutar así no es normal. Debutar así en Cannes es directamente extraordinario.
