miércoles, octubre 27, 2021
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XVII Premios Max: La noche del teatro

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El pasado lunes 26 de mayo tuvo lugar en el Teatro Circo Price de Madrid la esperada gala de los XVII Premios Max de las artes escénicas y en Cultura en Serie, no quisimos perdérnosla.  Una gala que no dejó indiferente a nadie, con un vasto equipo humano que supo aprovechar bien el espacio para generar un espectáculo efectivo y enérgico. Por la tradicional alfombra roja transitaron celebridades como Gemma Cuervo con su hija, Cayetana Guillén Cuervo, Juanjo Puigcorbé, Roberto Álvarez, entre otros. Muchos “flashazos” para una fiesta de obligado cumplimiento en el mundo de las artes escénicas, tan castigado en los últimos años, y que de nuevo no contó con el ministro José Ignacio Wert.

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Si bien este tipo de eventos suele dar de qué hablar, podemos afirmar que esta gala no fue una excepción, gracias especialmente a la puesta en escena que lució con Jimmy Barnatán como desfogado maestro de ceremonias. El artista lució un aspecto que mostraba la estética propia de cabaret, pero que también recordaba a atuendos vistos en películas como Mad Max. Nunca mejor dicho.

La organización se lució con esta propuesta tan arriesgada; Mariano de Paco, director y guionista de la gala, supo sacar petróleo del saber hacer de artistas como Pía Tedesco y Lola Dorado, que se complementaron muy bien con Barnatán en números musicales bien elaborados entre premio y premio. La música constituyó el hilo conductor de la gala, que terminó encumbrando la obra Un trozo invisible de este mundo como la gran ganadora de la noche, si bien era también la que más candidaturas presentaba.

A destacar la intervención del presidente de la Fundación Autor SGAE, Antonio Onetti, quien reivindicó con fervor la naturaleza del acto, y se enorgullecía de que las artes escénicas siguieran adelante pese a las dificultades derivadas de la crisis: “A pesar de los recortes, a pesar del IVA cultural más alto de Europa, a pesar de la ausencia de un modelo de financiación alternativo para la cultura, a pesar de todo, porque aquí seguimos. Más vivos que nunca.” Justificó, además, la estética  de la gala con la necesidad de una propuesta “cabaretera” que sirviera como punto de partida para el humor y la música en esta celebración. Poco espacio quedó después para polémica gracias a la batuta del maestro de ceremonias, que inculcó buen ritmo a la gala con una música a veces inspiradora y otras, ciertamente estridente.

Juan Diego Botto, gran triunfador de la gala

El popular actor se coronó con dos premios a su nombre: el de mejor autoría revelación, y el de mejor actor, ambos por Un trozo invisible de este mundo. A estos se sumarían los de mejor diseño de iluminación, a cargo de Valentín Álvarez, y el de mejor espectáculo de teatro para Producciones Cristina Rota y Teatro Español.

En uno de sus discursos, Botto hizo alusión a la difícil situación económica que vive el sector, e hizo especial hincapié en los actores que están en paro, que no cesan en su empeño por levantar la cabeza en este oficio. Según él, “todos merecemos el pan, pero también las rosas”. Aquellos que se dedican a la cultura en general, según el actor, son los encargados de crear esas rosas, y por ello a ellos dedicó su premio a mejor actor y, en términos generales, el éxito de su obra.

Por su parte Barcelona llegaba con cinco nominaciones, llevándose finalmente dos galardones: el de mejor autoría teatral, para Pere Riera, y el de mejor actriz, para Emma Vilarasau.

El premio a mejor dirección de escena fue a parar a Carles Alfaro, por El lindo Don Diego, obra que triunfaría también en la categoría a mejor figurinista, en manos de María Araujo.

Otra de las favoritas, Forests (cuatro nominaciones), triunfó en el apartado de mejor escenografía a manos de Rebeca Ringst, así como en el de mejor composición musical para espectáculo escénico, otorgado a Maika Makovski.

En el ámbito de la danza, Lo real/Le réel/The real se alzó con el premio al mejor espectáculo de danza, destacando también en la categoría de mejor coreografía, en manos de Israel Galván, que además consiguió el premio a mejor intérprete masculino de danza. La mejor intérprete femenina de danza resultó ser Eva Yerbabuena por ¡Ay!, mientras que  Carles Alfaro y Rodolf Sirera ganaron el premio a la mejor adaptación o versión teatral por L´Estranger.

El mejor espectáculo revelación resultó ser The Funambulistas, de 80co80 Gestión Cultural, S.L.; el mejor espectáculo infantil, El bosque de Grimm, de La Maquiné; y el mejor espectáculo de teatro musical, La flauta mágica –Variaciones del Furbi-, de la Compañía Furbi, y Baubo, S.C.C.L.

El momento más emotivo tuvo lugar con el premio de honor, entregado en este caso a María de Ávila, ya fallecida, y que recogería orgullosa su hija, Lola de Ávila, al ver el cariño que dedicó toda la sala a su madre.

La mejor empresa o producción privada de artes escénicas resultó ser Tanttaka Teatroa, y por último, el premio a la contribución de las artes escénicas fue a parar al Teatro Central de Sevilla.

Los Max quedaron así repartidos en una noche, como decíamos, escasa en polémicas, pero sí abundante en pinchos, lentejuelas, y música acompañada de bailes complejos e insinuantes que simplemente no podían parar.

Galería de imágenes de la gala

(Por Francisco Gil. Fotos: Blanca Serrano)