El declive de Elías es cada vez más evidente. Toni, al tanto de todo desde el principio, y a pesar de que el oficial le suplica que mantenga en secreto su adicción, acaba dando parte a Miralles después de que Guevara agreda a un detenido durante un interrogatorio.

La inspectora jefe trata de hacerlo entrar en razón, pero Elías, fuera de si abandona la comisaría con muy malas formas. Toni y Claudia lo encuentran borracho en el Moonlight donde son testigos de una grotesca escena cuando el oficial agrede sin motivos a Ricky.

Por otra parte, Iriarte vuelve a visitar a Damián pidiendole más dinero a cambio de su silencio. Después de comprobar que al ferretero le da igual acabar en la cárcel, además de que sería algo que también le salpicaría, decide amenazarlo con contarle todo a su hija… La historia la separaría para siempre de su padre y podría volver a desequilibrarla. El ferretero decide cortar por lo sano y lejos de aceptar el chantaje, planea acabar con el detective.