Un nuevo rumbo para Marc Ribó, en el nuevo capítulo de ‘La Ruta. Vol. 2: Ibiza’
ATRESplayer estrena un nuevo episodio de ‘La Ruta. Vol. 2: Ibiza’, la continuación de una de las ficciones más celebradas de los últimos años. Tras conquistar a público y crítica —Premio Ondas a Mejor Serie de Drama y tres Premios Feroz, entre ellos el de Mejor Serie Dramática— la serie regresa con una propuesta más arriesgada, íntima y emocional.
En esta temporada, la historia crece en ambición gracias a su doble línea temporal, una estructura que permite explorar cómo las decisiones, los silencios y las heridas se transmiten de generación en generación. La herencia, tanto emocional como cultural, se convierte en el motor de todo lo que ocurre, y lleva a Marc Ribó a enfrentarse no solo a su propia vida, sino también a aquello que dejó sin resolver su padre.
El reparto suma nuevos rostros que elevan aún más la intensidad dramática: Carla Díaz, Marina Salas e Irene Escolar se integran en una trama donde la identidad, el deseo y la búsqueda de un lugar en el mundo se entrelazan continuamente. Junto a ellas aparecen Lucía Martín-Abelló, Fernando Delgado-Hierro y Fernanda Orazzi, además del regreso de varios intérpretes de la primera temporada. El núcleo sigue liderado por Àlex Monner, que esta vez interpreta tanto a Marc como a Manuel, su padre, reforzando así ese vínculo que articula toda la temporada.
El capítulo de esta semana, ‘Acid Trip’, apuesta por un enfoque sensorial y emotivo. La trama gira en torno a los efectos del LSD, una sustancia imposible de describir con exactitud pero reconocida por quienes la han probado por su capacidad para alterar el tiempo, la percepción y el yo. Marc viaja hacia atrás, a un pasado que aún le pesa.
Leo se proyecta hacia el futuro, hacia una vida que no se atreve a imaginar. Ambos movimientos, aunque opuestos, terminan conectándose en un mismo punto: entender quiénes son y qué están dispuestos a hacer para sostener esa verdad.
Con un tono más introspectivo, imágenes más orgánicas y un ritmo que combina calma y vértigo, este capítulo refuerza una de las señas de identidad de la serie: su capacidad para mezclar memoria, música y emoción sin perder cohesión.
Si la primera temporada fue un viaje generacional a través de la música electrónica, esta segunda da un paso más y convierte a Ibiza en un espacio donde el pasado y el presente colisionan constantemente, donde cada hallazgo tiene un eco, y donde los personajes parecen estar siempre a un latido de encontrarse… o de perderse del todo.
