un_monstruo_viene_a_verme_4135_1900x1154

J.A. Bayona vuelve a abrazar la emoción en ‘Un monstruo viene a verme’, su tercer largometraje que supone el cierre de su trilogía. El director de ‘El Orfanato’ y ‘Lo Imposible’ vuelve a utilizar ese vínculo tan especial entre una madre y un hijo para retratar la realidad de su última película. Connor (Lewis MacDougall) es, en esta ocasión, el protagonista de la historia, un joven de 12 años que deberá afrontar la dureza de la enfermedad de su madre (Felicity Jones) con multitud de miedos y preocupaciones que solo él conoce. El monstruo, ese ser oscuro en forma de árbol, que se le presenta siempre a la misma hora (las 12:07), le guiará en el camino de la verdad y será entonces cuando asuma su dolor y su sufrimiento. Parece una paradoja. El monstruo, al que normalmente relacionamos con la maldad y la violencia, se convertirá en el mejor amigo y apoyo moral de Connor, al que nadie llega a entender porque ha crecido demasiado rápido. Bayona demuestra una vez más la valentía que caracteriza cada uno de sus proyectos cinematográficos para ofrecernos una historia cargada de mensajes y enseñanzas que llegará al corazón del público.

 Las expectativas que tenía eran realmente altas y lo cierto es que me esperaba más de esta película. El exceso de promoción y explotación en su estreno, en este caso, han sido desfavorables. Sin embargo, hay que destacar la maestría del director por el brillante logro de compaginar el melodrama y la animación de una forma tan realista. Se trata de un largometraje arriesgado que reflexiona con madurez sobre la pérdida, la muerte, el contraste de luces y sombras de una enfermedad como el cáncer, la transformación inminente del niño al hombre en cuestión de segundos y el sentimiento de culpa que se adueña del protagonista. Es la narración de un cuento muy apegado a la realidad que nos parece menos duro precisamente por su tratamiento. Pues pareciera que se hace más llevadero por esas animaciones e ilustraciones que complementan de una manera majestuosa la emoción y la verdad del relato escrito por Patrick Ness, con la idea original de Siobhan Dowd.

Las magníficas técnicas de animación, el relato de una cruda realidad a través de la fantasía para sugerir sentimientos, el uso de la iluminación y el tratamiento de los silencios hacen de ‘Un monstruo viene a verme’ una obra apasionante y necesaria. Durante la película somos conscientes de que las historias no siempre acaban en final feliz. Las historias a veces tienen que acabar mal, es el transcurrir de la vida. Y debemos asumir esa realidad, aunque duela y nos parezca incomprensible y cruel. En este sentido, no hay malos o buenos. Las personas siempre estamos en un punto intermedio. La mayor enseñanza que nos llevamos de la película es precisamente esa, la de ser honestos con nosotros mismos y saber que la verdad es la única forma de libertad. El cine entretiene, a la vez que te enseña y emociona. Estamos ante la gran magia del cine, que se hace partícipe una vez más en la última película de Juan Antonio Bayona.

_MG_5971.CR2

Sobresaliente la forma tan realista en que el monstruo (Liam Neeson) toma forma en todo su esplendor. No se quedan atrás las interpretaciones de todo el elenco. Sigourney Weaver (Premio Donostia 2016) consigue transmitir la incomprensión y la frialdad de una abuela moderna que sufre, como Connor, en sus adentros, la dificil situación que les ha tocado vivir. El sufrimiento y la entereza de una madre (Felicity Jones) que siempre tiene una sonrisa para su hijo, a pesar de ser lo último que le apetece en ese momento. Y por último, la revelación del momento, Lewis MacDougall que se pone en la piel de un joven fuerte pero vulnerable que tendrá que superar sus barreras emocionales para luchar contra la verdad de su sufrimiento.

Para los espectadores de mayor sensibilidad será una explosión de lágrimas y emociones. La historia de ‘Un monstruo viene a verme’ será especialmente intensa para aquellas personas que hayan pasado por una situación similar. Serán esas personas las que se vean reflejadas en los ojos de Connor, unos ojos tristes, cansados y culpables por una verdad que no quiere salir a luz. La verdad de la pérdida de una persona querida. Una verdad que siempre esconden los cómplices y protagonistas de historias como esta.  ‘Un monstruo viene a verme’ es de esas películas que tienes que ver más de una vez para entender su enseñanza, para vislumbrar su excelencia en todos los aspectos, su verdad interpretativa y técnica y la espléndida dirección de J.A. Bayona que vuelve a emocionar con una historia tan realista como necesaria.