Un momento para la historia: Alonso atiende el parto de María en ‘La Promesa’ (Mejores momentos)
Lo que parecía un simple traslado en automóvil hasta Puebla de Tera se ha convertido en una de las escenas más inesperadas e intensas de 'La Promesa'.
Alonso, marqués de Luján, se ha visto obligado a atender el parto de María Fernández en plena carretera, sin médico, sin ayuda y con los nervios a flor de piel. Un momento para la historia de la ficción.
Todo ha comenzado cuando las contracciones de María se han intensificado hasta el punto de no poder continuar el viaje. El propio Alonso ha reconocido lo imprevisto de la situación: «No estaba en mis planes atender hoy un parto». Pero como él mismo ha sentenciado con resignación, «el hombre propone y Dios dispone». No había vuelta atrás. El bebé había decidido llegar al mundo en el momento más inoportuno posible.
María, entre el dolor y el miedo, ha mostrado su vulnerabilidad ante el marqués. La vergüenza de encontrarse en semejante trance delante de un señor de la casa se sumaba a la angustia del momento. Sin embargo, Alonso ha dejado a un lado cualquier protocolo para centrarse en lo único que importaba: que madre e hijo salieran adelante. «Todo va a salir bien, María. Todo va a salir bien», le ha repetido con firmeza, intentando transmitirle una calma que probablemente ni él mismo sentía.
La escena ha alcanzado su punto más tenso cuando el parto ha avanzado sin posibilidad de espera. Alonso ha guiado a María con instrucciones directas mientras ella empujaba con todas sus fuerzas. «¡Venga!
¡Venga! ¡Venga!», la ha animado el marqués en un momento de pura adrenalina. María, lejos de rendirse, ha sacado toda su determinación: «Yo aprieto y usted lo saca», le ha dicho al marqués con esa franqueza tan suya, dejando claro que aquello era un trabajo en equipo, por insólito que resultara.
Entre gritos, ánimos y algún que otro momento de pánico, Alonso ha asumido un papel que jamás habría imaginado. El aristócrata que habitualmente gobierna los destinos de la casa desde su despacho se ha arrodillado en mitad de ninguna parte para traer una nueva vida al mundo. «Tranquila, María. Tranquila», ha repetido mientras la situación llegaba a su desenlace.
Un capítulo que pasará a los anales de 'La Promesa' por lo extraordinario de la situación: el marqués de Luján convertido en improvisado partero y María Fernández demostrando, una vez más, que su fortaleza no conoce límites.
La relación entre ambos personajes, separados por un abismo de clase social, ha quedado sellada para siempre en este momento de intimidad extrema y humanidad compartida.
