miércoles, enero 27, 2021
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Un gato que resucita, un arquitecto chorizo y los payasos justicieros en acción, en el 8×03 de “La que se avecina”

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El capítulo tercero de la octava temporada de La que se avecina (Una piña, una gogó cuarentona y un tiburón con dos penes) sigue como líder de la noche de los lunes. En la noche de ayer consiguió ser lo más visto del día con 3,5 millones de espectadores y un 22% de cuota de pantalla.

LA MALVADA FINA Y SU GATO BENITO

El personaje al que Petra Martínez da vida en esta nueva temporada, doña Fina Palomares, sigue con su actitud grosera y malhumorada. Le encanta discutir por todo y con todos.

Un fenómeno extraño es que, a pesar de haber llegado nueva a la comunidad, lo sabe absolutamente todo de los vecinos.

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Fina, en la discusión por qué color se ha de utilizar para pintar los rellanos, vuelve a insultar a Berta, Fermín e incluso Leo, a quién llama maricón. Pero, como el espetero y el vendedor de aspiradoras le plantan cara, Fina quemará la barca de los espetos y rallará el coche de Leo.

Como venganza, los vecinos secuestran a Benito, el gato de la anciana, pero sin quererlo, el gato acaba aplastado y enterrado. Para sorpresa de los espectadores, el gato ha resucitado y salido de la tumba, sigue al lado de (¿la embrujada?) Fina Palomares.

MIRADOR DE MONTEPINAR SE CAE

Unas increíbles grietas amenazan el derrumbe del edificio. En busca de explicaciones, Enrique y Antonio buscan responsables, desde la visita a la cárcel al constructor, José Luis San Cristóbal, hasta el arquitecto, Jorge.

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Como la construcción del inmueble se basa en un círculo vicioso de corrupción, Enrique dejará atrás su diplomacia y utilizará a Raquel (ex-novia de Jorge) para chantajearle y que sea el quien pague los 150.000€ que cuesta arreglar el edificio.

LOS PAYASOS JUSTICIEROS NO ESTUVIERON ACERTADOS

Como el arquitecto de Montepinar 7, Jorge, no tiene dinero para pagarles los daños y, bajo el chantaje de Enrique y Raquel, decide vender el Ferrari que posee y con el dinero de la venta pagar a los vecinos de la comunidad.

Los payasos justicieros (Antonio y Coque) no esperan a la solución del Concejal y Presidente de la comunidad, sino que actúan por cuenta propia, haciendo explotar el coche de alta gama del arquitecto (chorizo) que proyectó Montepinar. Así, los vecinos se quedaron sin el dinero de la venta.

JAVI Y SU DISTANCIAMIENTO DE LOLA

El informático de la comunidad está harto de los caprichos de su esposa, está cansado de los abandonos que Lola tiene cuándo y cómo quiere, sin importarle quedar a su marido sólo, al cuidado de su hija y al mantenimiento de la hipoteca.

Por eso, Javi ya no puede más y ve muy difícil perdonarla, así, durante todo el capítulo su relación con su esposa es muy distante.

EL CAPITÁN SALCHICHA

Amador, ansioso por ver a sus hijos, necesita trabajar. Así recurre a ser emprendedor y montar un puesto ambulante de salchichas (perritos calientes) en una discoteca privada. Más allá de dirigir una empresa, el Cuqui sólo se dedica a tirarle los tejos a Patricia, la asistenta social que está para darle merengue.

Mientras tanto, los problemas no le dejan tranquilo, primero con un saqueo a la caravana (donde vende los perritos) dado que Lola y Maite, que eran las dependientas, se fueron dentro de la discoteca. Para colmo, la policía pide los papeles que le den la legalidad a la venta ambulante.

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