‘Sueños de libertad’: Marta teme que Fina esté muerta (Mejores momentos)

La angustia se apodera de Marta en uno de los momentos más desoladores que hemos vivido en 'Sueños de libertad'.

La hija de Damián continúa su incansable búsqueda de Fina, pero cada paso que da parece alejarla más de la esperanza.

En esta escena, Marta se encuentra al teléfono tratando de localizar a Fina a través de una asociación con la que la joven parece haber tenido contacto. La conversación comienza con un destello de ilusión cuando su interlocutora parece reconocer de quién habla: «Sí, sí. Correcto, se acuerda de mí. Buscamos a Fina Valero». Sin embargo, lo que parecía un avance se convierte rápidamente en un muro infranqueable. «Ya me ha comentado mi compañera que es miembro de la asociación», le confirman, pero nadie puede darle más información. Marta insiste, desesperada, preguntando si tienen «algún teléfono, alguna dirección de poder localizarla», aferrándose a cualquier hilo que la conduzca hasta el amor de su vida.

Entonces llega el golpe más duro. Durante la conversación, Marta recibe una información que la deja helada: «Estuvo enferma». La pregunta brota inmediata de sus labios, cargada de pánico: «¿Se trataba de algo grave?». La respuesta al otro lado de la línea no logra tranquilizarla. «Nada. No, claro. Entiendo...», murmura Marta, conteniendo a duras penas la emoción mientras intenta mantener la compostura.

Antes de colgar, la empresaria hace un último intento por no perder ese frágil vínculo, pidiendo que si Fina se pone en contacto con la asociación la llamen. «Yo llamaré igualmente. Cada semana, no se preocupen», promete con una determinación que apenas disimula el temblor de su voz. Un «muy amable, gracias» cierra la llamada con una cortesía que contrasta brutalmente con la tormenta interior que la consume.

Es al colgar cuando Marta se derrumba. La realidad cae sobre ella como una losa. «Estuvo enferma muy grave», repite para sí misma, procesando lo que acaba de escuchar. Y entonces pronuncia las palabras que resumen su mayor terror: «Y a lo mejor no voy a saber nada de ella. Nada».

Esa última palabra, repetida, resuena como un eco vacío. Marta se enfrenta por primera vez a la posibilidad más oscura: que Fina pueda estar muerta. Que toda su búsqueda, sus cartas, sus llamadas semanales, no sean más que mensajes lanzados al vacío. La escena deja al espectador con un nudo en el estómago, compartiendo la impotencia de una mujer que no sabe si la persona a la que ama sigue en este mundo, y que aun así se niega a dejar de buscarla.

Añade Cultura en Serie como tu medio de referencia en Google y no te pierdas nada de tus series favoritas

Asegúrate de que esté marcada la casilla azul.