‘Sueños de libertad’: Gabriel, a tres… o cuatro bandas
Oriol Tarrasón es el "nuevo malo" de 'Sueños de libertad', la prueba andante del famoso dicho popular "las apariencias engañan". El lo está haciendo y el público se está divirtiendo con ello.
Gabriel ha llegado a ‘Sueños de libertad’ como un huracán emocional y con grandes giros de guión. Interpretado por Oriol Tarrasón, este nuevo personaje ha entrado en la historia para remover los cimientos de la familia De la Reina… y también los del corazón de varias de sus mujeres.
Carismático, educado, seductor, encantador… pero, por dentro, frío como el mármol. Gabriel es un lobo con piel de cordero que se abre paso a base de sonrisas, promesas vacías y mucha, muchísima estrategia.
En apenas unos capítulos, ya ha tejido una red de seducción que lo sitúa como el gran “galán tóxico” de esta etapa de la serie. Primero fue Cristina (Sara Sanz), después Begoña (Natalia Sánchez) y ahora incluso María (Roser Tapias).
¿Pero se puede jugar con tantas cartas sin que se le caiga la baraja encima? El triángulo Begoña–Andrés–Gabriel se tambalea, y si a eso le sumamos a María y a la misteriosa Isabel, a la que dejó plantada en París, el panorama es digno de una telenovela… de las buenas.
Cristina (Sara Sanz), su primera víctima
Cristina fue la primera en caer. Una joven entregada a su trabajo en el laboratorio de la perfumería, comprometida, discreta… y completamente desprevenida ante los encantos de Gabriel.
El abogado no tardó en marcar su objetivo: necesitaba tener acceso a los secretos del laboratorio, y Cristina era la vía perfecta. En cuanto la vio, puso en marcha su maquinaria de seducción y en tiempo récord logró besarla… y que ella dejara a su prometido. ¿Casualidad? No. Gabriel no deja nada al azar.
La estrategia fue tan efectiva como cruel. Porque para él, Cristina era solo un medio para un fin. Y mientras ella empezaba a ilusionarse con una nueva historia, Gabriel ya había puesto su mirada en la siguiente pieza de su tablero.
Begoña (Natalia Sánchez), su gran reto
El “gran reto” sentimental de Gabriel tiene nombre y apellidos: Begoña Montes. Y es que no hay nada que le motive más que lo prohibido.
María, su aliada secreta, le propuso conquistar a la joven para alejarla de Andrés, su marido, y él, por supuesto, aceptó encantado. Pero lo que empezó como un juego empieza a volverse más turbio… porque Begoña no es como las demás.
La química entre ambos es innegable, y aunque ella lo rechaza después de su primer beso, después reconoce que le gustó. Ahora, desilusionada por la renuncia de Andrés, empieza a mirar a Gabriel con otros ojos. ¿Está cayendo en la trampa? ¿O será él quien termine enredado sin quererlo?
Lo cierto es que, si Gabriel tiene un punto débil, puede que esté empezando a manifestarse en su trato con Begoña. Por primera vez, lo vemos dudar, mostrarse más humano… ¿Será amor o solo parte del show?
María (Roser Tapias),... ¡ha caído en sus redes!
Lo que María no esperaba es que su plan para que Gabriel conquistara a Begoña le saliera tan caro. Porque Gabriel, que no distingue entre lo profesional y lo personal, ha empezado a ejercer su poder de seducción también con ella.
Se comparten secretos, confidencias… e incluso ejercicios de rehabilitación. Solo él sabe que María empieza a recuperar movilidad en las piernas, y esa complicidad puede acabar desbordándose.
Lo más peligroso es que María, aún diciendo estar enamorada de Andrés, ya empieza a mostrar celos de Begoña… y a disfrutar demasiado de sus “ensayos” con Gabriel. Lo que era un acuerdo empieza a parecerse demasiado a un triángulo sentimental encubierto, con un abogado encantador moviendo los hilos.
¿Y ahora qué? Isabel, París… ¿y el karma?
La historia de Gabriel aún tiene muchas capas por desplegar. Porque si alguien puede hacer tambalear su castillo de naipes, esa es Isabel, la mujer a la que dejó en París prometiéndole una vida juntos.
Isabel fue la secretaria más leal de Jesús, o al menos, la más ambiciosa. Gracias a ella consiguió acceder a secretos familiares de lo más jugosos, como la homosexualidad de Marta.
Se presentó ante ella con otra identidad, la sedujo, la usó y la abandonó. Pero los fantasmas del pasado siempre vuelven… ¿Y si regresa para vengarse? ¿Y si lo desenmascara ante toda la familia?
Y lo más jugoso: ¿es posible que, entre tantas mentiras, Gabriel acabe enamorándose de verdad? ¿Será Begoña su talón de Aquiles? ¿O quizás María le haga replantearse sus sentimientos? En una serie donde nadie es quien parece y todos guardan secretos, una cosa está clara: Gabriel ha llegado para jugar fuerte… pero puede acabar siendo su propia víctima.
¿Podrá mantener todas sus mentiras a raya? ¿Le alcanzará el karma por jugar con tantos corazones? Los espectadores de ‘Sueños de libertad’ ya se frotan las manos… ¡y nosotros también!
