‘Su Majestad’ cierra el rodaje de su temporada 2 y prepara la coronación más incómoda de Pilar en Prime Video
‘Su Majestad’ ya ha terminado de grabar su segunda temporada y lo hace después de nueve semanas de trabajo entre distintas localizaciones de la Comunidad de Madrid y sus alrededores.
La serie original de Prime Video encara así la siguiente fase antes de su estreno con una nueva tanda de seis episodios que volverán a llevar la historia de Pilar a más de 240 países y territorios dentro de la suscripción Prime.
La ficción retomará la historia justo en un momento decisivo para su protagonista. Pilar ya no será solo la heredera inesperada, sino una reina coronada que tendrá que convivir con el peso de la institución y con un problema todavía mayor: el desgaste de la monarquía ante una parte importante del país. Esa es la gran base de la nueva entrega, que coloca al personaje en una posición todavía más delicada, obligada a elegir entre el protocolo que representa la Corona y su deseo de marcar distancia con el reinado de su padre.
Anna Castillo seguirá al frente de la serie en el papel de Pilar, mientras que Ernesto Alterio regresará como Guillermo, el jefe de la Casa Real y una de las figuras clave en el complejo equilibrio que rodea a la joven reina. La segunda temporada, además, ampliará su universo con nuevos personajes que prometen mover el tablero desde lugares muy distintos. Leonor Watling se incorpora como Amanda Montesinos, una antigua amiga del rey Alfonso que apunta a convertirse en una presencia especialmente incómoda dentro del nuevo escenario. También se suma Ángela Cervantes como Valentina de Moreneses, la prima más desatada y extravagante de Pilar.
Pero las novedades no se quedan ahí. Marcel Borràs interpretará a un joven político independentista en ascenso, una incorporación que sugiere que la serie seguirá mezclando sátira institucional y tensiones públicas muy reconocibles. Claudia Roset dará vida a una militar con la que Pilar coincidirá durante su adiestramiento, mientras que Julián López aparecerá como el camello de la aristocracia madrileña, un personaje que ya deja entrever que el humor corrosivo seguirá siendo una de las marcas de la casa.
Junto a ellos, la serie mantendrá a varios de los nombres que ya habían formado parte de la primera temporada. Pablo Derqui, Ramón Barea, Joan Carreras y Pablo Vázquez continuarán dentro de una historia que, a tenor de su planteamiento, buscará profundizar en la transformación de Pilar y en las contradicciones de una monarquía que intenta sobrevivir sin desprenderse del todo de sus viejos vicios.
La nueva tanda de capítulos situará la acción en una España de 2026 en la que la protagonista tendrá que construirse una imagen pública propia. Su intención será convertirse en una reina cercana y popular, casi en oposición al estilo que dejó su padre, aunque el camino no será precisamente limpio. Entre alianzas difíciles, afectos prohibidos y apoyos que llegan desde los lugares menos esperados, Pilar descubrirá que cambiar una institución desde dentro resulta mucho más complicado de lo que parecía. Y ahí está una de las claves más atractivas de esta segunda temporada: la posibilidad de que, intentando romper con el pasado, acabe reproduciendo algunos de sus mecanismos.
En el apartado creativo no habrá una ruptura con la esencia de la serie. ‘Su Majestad’ seguirá producida por 100 Balas (THE MEDIAPRO STUDIO) y Sayaka Producciones, con Borja Cobeaga de nuevo al frente de la dirección, esta vez junto a Ginesta Guindal. En la producción ejecutiva repiten Alejandro Flórez, Javier Méndez y Diego San José por parte de THE MEDIAPRO STUDIO, además de Nahikari Ipiña y el propio Cobeaga por Sayaka Producciones. En guion regresará José Antonio Pérez Ledo y se incorporan Víctor García León, Borja Glez. Santaolalla y Diana Rojo, reforzando así una escritura que parece decidida a ampliar la dimensión política y sentimental de la serie sin perder su tono de comedia afilada.
Con el rodaje ya cerrado, Prime Video acelera ahora el camino hacia el estreno de una temporada que quiere ir un paso más allá. Si en la primera entrega el gran motor era ver a Pilar enfrentarse a una responsabilidad para la que nadie la creía preparada, en esta nueva etapa el conflicto será todavía mayor: no se trata solo de ocupar el lugar, sino de sostenerlo. Y hacerlo sin dejar de ser ella, que quizá sea lo más difícil de todo.
