Siete años en antena y veinte en la ficción hacen ya desde que Puente Viejo se cruzó en el camino de la nómada partera Pepa Balmes, para velar que el embarazo de la nuera de la cacique del pueblo, Francisca Montenegro, llegase a buen puerto en su finca, La Casona. Desde entonces, tanto muertes, desengaños, desapariciones, traiciones y bodas han sido el pan de cada día, al punto que Dolores Mirañar se ha encargado de divulgarlo a todo aquel que posea orejas. Con motivo del séptimo aniversario, he aquí un homenaje a los puentevejinos, ya sean de nacimiento o de adopción que más huella han dejado.

Desde la llegada de Pepa, con su carácter y buen hacer, pronto conquistó el corazón de todos los puentevejinos, y concretamente, los de Tristán y Martín Castro, hijo y nieto de la Montenegro, respectivamente, teniendo éste último unos lunares en su espalda sospechosamente parecidos a los de su bebé arrebatado. Mientras La Casona ostenta todos los lujos de la época de finales del siglo XIX y principio del siglo XX, en contraste con el resto del pueblo.

La plaza de Puente Viejo, aparte de ser testigo de la intensa relación entre Pepa y Tristán, que no cuenta con la aprobación de Doña Francisca y quién la obstaculiza sin importarle cómo, debe todo su bullicio a la casa de comidas regentada por Raimundo Ulloa, de ideas avanzadas para su tiempo, y por su perspicaz hija Emilia, sin olvidar el colmado de los Mirañar, donde residen el ilustre alcalde junto a su chismosa y avara esposa, a la vez que alcaldesa consorte Dolores y su alocado hijo Hipólito. A prueba de bomba, la joven Soledad Castro y Juan Castañeda dan rienda suelta a su amor, ocupando el tiempo de la Montenegro cuando no lo invierte en explotar a sus jornaleros, entre los que se encuentran los hermanos Castañeda, para aumentar su patrimonio  a través de su mano ejecutora, su fiel capataz Mauricio, o bien en humillar a su antiguo amor de juventud Raimundo.

Sin embargo, hay hechos que marcaron un antes y un después; como fueron el nacimiento de María, la hija de Emilia y Alfonso Castañeda, y sobre todo, la esperada boda de Pepa y Tristán en la playa, rodeados de todo el pueblo. No obstante, todos ellos se vieron empañados con la desaparición del pequeño Martín, y sobre todo, por la consternación de la muerte de Pepa durante el parto. No fue hasta dieciséis años después que su desafiante e intrépido carácter volvió a verse reflejados en su hija Aurora, reencontrándose con su hermano Martín, bajo la identidad del padre Gonzalo, quién a su vez se reencontró con su padre, quien salió de su profunda depresión gracias a ellos y a la nueva confitera del pueblo, la dulce Candela. Paralelamente, la alegría regresó de la mano de la pícara María Castañeda, ahijada de Doña Francisca, quien la quiso como a una hija hasta el momento en que decidió luchar por su relación con Gonzalo después de un infructuoso y horrendo matrimonio, hasta llegar a huir a Cuba con su hija Esperanza.

Con la llegada de los nuevos personajes a la serie, como el fotógrafo Nicolás, a la vida de Mariana; Gracia, quien es capaz de entender todos los arriesgados proyectos de Hipólito y seguir cuerda, y la trabajadora Fe en el servicio de La Casona supusieron un gran giro en las tramas de la serie. Para los puentevejinos de raza los cambios no fueron pocos, como Emilia y Alfonso, que transformaron la casa de comidas en una posada que les permite vivir desahogadamente, además de convertirse en padres de nuevo por la adopción del travieso Matías. Francisca y Raimundo consiguieron enterrar sus rencillas y casarse después de muchos ires y venires, y aunque pareciera que la cacique puediera ablandarse, sus hazañas en el pasado atrajeron a la pareja de los solventes socios Severo Santacruz y Carmelo Leal para quedarse en busca de venganza.

Y en el próximo año… ¿Habrá justicia para Severo? ¿Y para la difunta Mariana?  Y respecto al nuevo trío amoroso entre Prudencio, Saúl y Julieta: ¿triunfará el amor? ¿O habrá un nuevo salto temporal? Porque las nuevas generaciones han venido para quedarse: Camelia (hija de Matías y Marcela), Esperanza, Beltrán (hijo de Bosco, el gemelo de Aurora que murió), Carmelito (hijo de Severo), Juanita (hija de Mariana) y el futuro retoño de Gracia.

Sea como sea, esperamos poder celebrar el octavo aniversario de la telenovela y poder desvelar cuál es el auténtico secreto de Puente Viejo, aunque parece ser que quién tendrá la clave será don Anselmo, el párroco, que sabe más que Dolores Mirañar en secreto de confesión. Y como no, esperamos seguir contando con la protagonista principal, la Doña, que parece que nunca envejece y que todo esto años le han sentado de guinda.