sábado, enero 16, 2021
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Ricky (‘OT 2017’): “Echaré de menos las bromas con Roi y Ana”

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Hay gente que lo tiene todo para brillar encima del escenario. Talento, garra, fuerza escénica. Es el caso de Ricky, un artista todoterreno que se ha superado día a día, siempre con ganas de aprender y dar la mejor versión de sí mismo. Su trabajo diario en la Academia de OT le ha servido para crecer profesionalmente, exprimiendo al máximo las enseñanzas de los profesores. Un trabajo que ha puesto en práctica en cada una de las galas, donde hemos visto a un Ricky comprometido con su pasión, la música. El mallorquín fue el elegido para cruzar la pasarela por última vez con Let me entertain you, un tema de Robbie Williams que defendió con una energía desbordante y un buenrollismo que inundaron el plató de Operación Triunfo. Con el “Te quiero” por bandera, sus compañeros despedían entre lágrimas al que se ha convertido en el alma de la casa, la persona que invadía de alegría cada estancia de la Academia. La luz de OT 2017. Ricky tiene un poder sanador que reconforta los corazones con su eterna sonrisa.

Ricky Merino se ha convertido en el quinto expulsado del concurso musical en su segunda nominación, en la que Cepeda resultó vencedor con un 53% de los votos, uno de los porcentajes más igualados de la edición. Ricky dijo adiós a su experiencia en Operación Triunfo por todo lo alto, con una actuación que ya quedará marcada en la historia del talent show. “A mí me dio un chute de adrenalina como no había sentido antes. Ya me dio el chute de adrenalina cuando hice el pase de micros y cuando hacía los ensayos, pero la verdad en el momento que estaba fuera, sonaba la música y salí, lo empecé a sentir por las piernas y lo disfruté mucho. Creo que es una actuación de lo que soy a día a de hoy, el tipo de artista que soy a día de hoy, que espero ser mejor el día de mañana”. El concursante más veterano del programa se sincera con nosotros y considera que su expulsión frente a Cepeda no supone una sorpresa para él: “Me esperaba la expulsión. Hombre, hay un punto de esperanza, sueñas con que no sea así. Pero me lo esperaba básicamente por algo objetivo de que Cepeda había estado entre los favoritos dos veces y por tirón mediático y público posiblemente reciba más votos”. Ricky ha vuelto a la vida real. Ahora necesita asimilar todo lo que le ha pasado dentro de lo que él llama la “fábrica de los sueños” y asimilar todo el cariño y apoyo que recibe desde fuera. “Tengo la suerte de que han venido amigos míos de Mallorca y de Madrid para hacerme un poco el colchón de la vuelta a la realidad y eso me ha ayudado mucho. Así que poquito a poco. No soy muy consciente de la que se ha liado fuera. Sé que va bien el programa, eso sí”.

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Ricky ha vivido algunos momentos de tensión y decepción tras las valoraciones del jurado. Una de las críticas que le dolieron especialmente fue la de Mónica Naranjo al considerar que era “vocalmente plano”. El artista admite que las opiniones del jurado son muy subjetivas. Durante su estancia en el concurso siempre tuvo la sensación de que no valoraban su trabajo como merecía. “Considero que el jurado es humano, son tres profesionales con mucha experiencia detrás y que tienen un criterio muy válido. Simplemente considero que yo no estaba en su criterio. No entraba dentro de lo que a ellos les podía gustar o les encajaba como personas y profesionales. Creo que es lo que ha ocurrido en mi caso y es súper aceptable. Es cuestión de gustos. Y yo creo que todo lo que se tome a nominación es muy subjetivo, por eso muchas veces no concordaba lo que opinaba el jurado con lo que opinaban los profesores que han visto una evolución más interna dentro de la Academia”. Ricky valora mucho las críticas del jurado y de los profesores, ya que siempre le sirven para mejora y crecer como persona que quiere dedicarse a la música. “Doy mucha importancia a las críticas para mejorar porque soy una persona muy perfeccionista. Cuando alguien me hace una crítica constructiva, suelo esforzarme mucho para ver cómo puedo cambiar aquello que me han dicho. Entonces en ese terreno sí que le doy mucha importancia. Pero es por eso, por ser lo más perfecto que pueda a nivel artístico”.

Ricky seguirá luchando en la mayor aventura de su vida. Junto a Roi se ha enfrentado a sus mayores enemigos con One song glory y una vida sin mentiras. Su talento ha arrasado con la Madre Tierra y ha dejado una carta de despedida con Let me entertain you, una canción que parece estar escrita para él. La evolución de Ricky en Operación Triunfo no ha dejado de ser ascendente. “El balance lo hice el otro día en un box que me puse todas las canciones de los discos y dije, pues he cantado desde un Madre Tierra que es un latineo a Mientes, a Tu Enemigo a una canción de un musical. Entonces pienso que he hecho muchas cosas distintas, creo que las he podido defender y creo que al final me he ido enseñando el tipo de performer que soy y al final me voy contento. He estado la mitad del programa, oye, eso está bastante bien”.

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Operación Triunfo es el sueño que Ricky lleva persiguiendo desde bien pequeño. Ahora ese sueño es una realidad. Seguidor acérrimo de las primeras ediciones del concurso, Ricky siempre ha tenido presente los valores que inculca OT al público que lo ve y a los concursantes que forman parte de él. “Me decidí presentar a los casting por perseguir el sueño que tuve con 15 años cuando OT 1. Cuando surgió OT 1, yo lo viví con muchísima intensidad, yo era uno de los fans que veía la gala, que iba al aeropuerto a ver a los triunfitos cuando venían a Mallorca y luego por cosas de la vida, yo me metí en el mundo artístico que realmente es lo que siempre quise ser desde pequeño y cuando apareció la noticia de que Operación Triunfo volvía, tuve como un flechazo de decir: “ostras, yo quería estar en este programa y lo voy a intentar”. Yo por ejemplo nunca he tenido el pensamiento de presentarme a otro talent show porque es el formato de OT y lo que significaba que es esa fábrica de sueños y me llamaba mucho la atención. Lo decidí como un escalón más de lo que he hecho hasta ahora. Quería seguir aprendiendo y pensé que una academia que te da una formación gratuita durante un tiempo me iba a ayudar”. La primera edición del concurso inspiró a este joven a luchar por sus sueños, a tener ilusión y pasión por la música. “Me influyeron mucho los 90 a nivel musical. Entonces es cuando yo empecé a tener mucho gusto por la música y OT que apareció en 2000-2001 era el formato en el que en ese momento gente anónima empezaba a perseguir sus sueños. Me influyó mucho, era el sueño que querías perseguir y más si eras un niño de 15 años. Influyó sobre todo la inyección de la ilusión  que es lo que este programa da a la gente y al público que lo ve. Yo soy de esa generación que tenía la ilusión de OT y de ser un triunfito y un cantante más”.

Sus compañeros han sido un pilar fundamental dentro de la Academia. Juntos han reído, han llorado, se han emocionado, han compartido su pasión por la música, sus miedos e inseguridades. “Lo mejor que me llevo de esta experiencia es haber conectado con gente, con compañeros de edades muy distintas entre nosotros. Yo soy el más mayor y que todos tuviéramos esta pasión unánime y que hubiera como esta piña entre nosotros, eso es muy bonito. La convivencia está muy guay y luego los subidones de adrenalina en la gala. Es muy difícil volver a repetir una experiencia así en un plató en el que te ponen toda la puesta en escena para que tú te luzcas. Es un regalo. Y esto me lo llevo con mucho orgullo”. Ana Guerra y Roi se han convertido en sus dos grandes amigos dentro de la Academia, de los que se lleva recuerdos y momentos especiales que ha vivido a su lado. “Voy a echar de menos a muchos de los locos que se quedan ahí dentro, a compañeros que hay ahí. Voy a echar de menos no hacer más sketches con Roi porque empezamos la semana pasada y nos han quedado un montón de ideas. Cuando me despedía en la pasarela, Roi me decía: “tienes que hacer algo cuando salgas de aquí. Hagamos un show cómico los dos”. Echaré de menos las bromas con Roi y con Ana“.

La lección que le queda por aprender es la de seguir aprendiendo. Ahora comienza una nueva etapa de su vida que seguro estará llena de cosas maravillosas y el futuro profesional con el que siempre ha soñado porque quien tiene talento, se lo trabaja y cree en sí mismo, llega muy alto. Ricky es un diamante en bruto que acaba de despegar. “Me dejaré llevar. Mi idea es irme a Madrid que es lo que iba a hacer si no me hubieran cogido en el casting final. Irme a Madrid, volver a la capital, hacer muchos casting, escribir, crear cosas por mi cuenta. En el caso de que no me aparezca otra oportunidad, seguir creando cosas que es lo que he hecho hasta ahora y ver lo que surge. Empezar a irme por la marea de lo que haya”.

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