‘Rafaela y su loco mundo’ convierte una simple lección de arte en un delirio cíborg en su nuevo capítulo

La comedia más inclasificable de atresplayer regresa este domingo con un episodio que vuelve a empujar a 'Rafaela y su loco mundo' hacia el disparate total.

En 'Fiesta de pijamas', la serie creada por Aníbal Gómez plantea una de esas premisas imposibles que encajan a la perfección en su universo: una supuesta escultora conceptual llega a casa para instruir a Rafaela en el arte, pero detrás de su imagen de artista sofisticada se esconde algo mucho más extraño, y mucho más peligroso.

Todo arranca cuando Papá decide invitar a Bárbara Clavo a casa con la intención de que acerque a Rafaela al mundo artístico. Sobre el papel, la idea parece una de esas iniciativas extravagantes pero bienintencionadas tan propias del entorno familiar de la protagonista.

Sin embargo, la situación tarda poco en torcerse. Corpus desconfía desde el primer momento de la invitada y sospecha que tras su discurso elevado y su pose intelectual hay algo turbio. Y, como pronto se descubre, no va nada desencaminada.

La gran vuelta de tuerca del capítulo llega cuando sale a la luz el verdadero secreto de Bárbara: no es solo una artista dudosa, sino un cíborg con una base programable en el cerebro. A partir de ahí, la historia abandona cualquier atisbo de normalidad para abrazar de lleno el humor absurdo que define a la ficción. Lo que podría haber sido una visita excéntrica se convierte en una batalla doméstica por controlar a una mujer-máquina y utilizarla en beneficio propio.

Ese hallazgo desata un nuevo caos en la familia, que ve en la programación de Bárbara una oportunidad irrepetible para ponerla al servicio de sus propios intereses.

Cada personaje intentará llevarla a su terreno, provocando una cadena de situaciones tan surrealistas como imprevisibles. 'Rafaela y su loco mundo' vuelve así a apoyarse en una idea delirante para retratar, en clave de comedia, las pequeñas miserias, ambiciones y rarezas de su particular núcleo familiar.

El episodio encaja además en la identidad de una serie que ha hecho del exceso su principal seña de identidad. Con capítulos autoconclusivos y una duración breve, la ficción encuentra en este formato el espacio perfecto para disparar una ocurrencia tras otra sin perder ritmo. En esta ocasión, el cruce entre arte conceptual, tecnología imposible y codicia familiar promete uno de los capítulos más disparatados de la temporada.

También ahí reside buena parte del atractivo de 'Rafaela y su loco mundo': en su capacidad para construir historias que parecen salidas de un sueño rarísimo, pero que mantienen una lógica interna propia. La serie no busca parecerse a nada de lo que hoy domina la ficción española, y precisamente por eso logra hacerse un hueco con una propuesta visual y narrativa que se mueve entre el pop, lo chanante y la parodia más desatada.

Con Ingrid García-Jonsson al frente y rodeada de un reparto muy ligado al humor más excéntrico, 'Rafaela y su loco mundo' sigue reforzando su apuesta por un universo donde cualquier cosa puede pasar.

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