¿Puede ‘El refugio atómico’ repetir el fenómeno de ‘La casa de papel’?

El próximo 19 de septiembre, Netflix estrena en todo el mundo ‘El refugio atómico’, la nueva serie de Álex Pina y Esther Martínez Lobato, creadores de ‘La casa de papel’.

La expectativa es enorme: ¿estamos ante la heredera natural de aquel fenómeno mundial que transformó la ficción española o ante un proyecto con identidad propia que busca abrir un nuevo camino?

Lo primero que hay que recordar es que ‘La casa de papel’ marcó un antes y un después. Estrenada en Antena 3 en 2017 con una acogida modesta, fue Netflix quien la convirtió en un éxito planetario tras reorganizar su formato y distribuirla globalmente.

Sus máscaras de Dalí y monos rojos se transformaron en símbolos de protesta en diferentes países, mientras la historia de los atracadores liderados por “El Profesor” alcanzaba cifras millonarias de espectadores.

Ahora, con ‘El refugio atómico’, Pina y Lobato cambian el terreno del thriller criminal por la ciencia ficción postapocalíptica, sin abandonar su sello personal: encierro, tensión psicológica y personajes al límite.

En lugar de un atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, aquí el escenario es un búnker de lujo donde millonarios sobreviven a la inminencia de la Tercera Guerra Mundial. El conflicto externo —la guerra— sirve solo de marco; el verdadero drama está en las luchas internas entre dos familias enemistadas.

El reparto también marca diferencias. Si ‘La casa de papel’ se sostuvo en un elenco coral que alcanzó la fama mundial (Úrsula Corberó, Álvaro Morte, Pedro Alonso…), ‘El refugio atómico’ apuesta por figuras consolidadas en España como Miren Ibarguren, Natalia Verbeke, Carlos Santos y Joaquín Furriel, junto a talentos emergentes como Álex Villazán o Alícia Falcó.

El tirón internacional de los actores quizás no sea tan inmediato, pero su prestigio interpretativo garantiza un nivel alto en la construcción de personajes.

En cuanto al impacto cultural, resulta difícil imaginar que un búnker de lujo pueda generar iconos tan reconocibles como las máscaras de Dalí o la canción “Bella Ciao”.

Sin embargo, el enfoque de ‘El refugio atómico’ conecta con una sensibilidad actual: el miedo a las guerras globales, la crítica a los privilegios de las élites y la exploración de la fragilidad humana en contextos extremos. Esto podría darle un valor simbólico distinto, más cercano a reflexiones sociales que a consignas de protesta.

Netflix, además, sabe que necesita un nuevo gran éxito internacional de ficción española. Tras ‘La casa de papel’, la plataforma consolidó un ecosistema con títulos como ‘Élite’, ‘Valeria’ o ‘Sky Rojo’. Con ‘El refugio atómico’, busca repetir la jugada: un producto local con aspiraciones globales, capaz de enganchar tanto en España como en Latinoamérica, Europa o Asia.

En conclusión, ‘El refugio atómico’ no es una simple copia de ‘La casa de papel’, sino un intento de diversificar el legado de Pina y Lobato. Quizás no logre el mismo nivel de fenómeno cultural, pero todo apunta a que puede convertirse en una de las series más vistas del año en Netflix. La gran pregunta es si logrará generar un nuevo fandom mundial, como ya ocurrió con los ladrones de la Fábrica de Moneda.

Añade Cultura en Serie como tu medio de referencia en Google y no te pierdas nada de tus series favoritas

Asegúrate de que esté marcada la casilla azul.