Prime Video rescata ‘Sensación de vivir’ al completo: 293 episodios de nostalgia noventera para el verano
Las diez temporadas de 'Sensación de vivir' ya están disponibles en Prime Video. Los 293 episodios de la serie que definió la televisión juvenil de los noventa aterrizan en la plataforma justo a tiempo para convertirse en la maratón veraniega que nadie pidió pero que muchos agradecerán.
Conviene ser honestos desde el principio. 'Sensación de vivir' es una serie mala. Lo era cuando se estrenó en Estados Unidos en 1990 y lo sigue siendo ahora. Guiones nefastos, diálogos que provocaban vergüenza ajena incluso entonces. Pero eso nunca importó demasiado. Creada por Darren Star y producida por Aaron Spelling, la serie consiguió algo que pocas ficciones logran: marcar a fuego a toda una generación. Las carpetas del instituto lo certificaban mejor que cualquier dato de audiencia.
En España fue Telecinco quien apostó por ella. Y le salió muy bien. Durante febrero de 1992 llegó a superar los 4,8 millones de espectadores, cifras que la convirtieron en uno de los mayores éxitos de la cadena. Los adolescentes españoles seguían cada episodio con una devoción que transformó a Brandon, Brenda, Dylan y Kelly en auténticos ídolos de masas. No había recreo en el que no se hablase de lo que había pasado la noche anterior.
La premisa era simple. Brenda y Brandon, dos hermanos con padres incapaces de elegir nombres distintos, se mudaban desde Minnesota al soleado y elitista Beverly Hills. Allí se juntaban con un grupo de chavales ricos y vivían todo lo que marca el paso de la adolescencia a la madurez: amores, rupturas, peleas, reconciliaciones, rebeldías. Lo típico. Lo que no era típico para la televisión de principios de los noventa era abordar la drogadicción, el alcoholismo, el embarazo adolescente, el racismo o la violencia sexual en horario de máxima audiencia. Ahí residía su verdadero mérito.
El efecto que provocó se entiende mejor con una comparación cercana. Lo que 'Sensación de vivir' generó en medio mundo es muy parecido a lo que vivimos en España una década después con 'Física o Química'. Series objetivamente discutibles en lo técnico que conectaron con su público de una manera que las ficciones supuestamente mejores no consiguieron. La calidad de los diálogos daba igual cuando lo que estaba en juego era el reflejo de una generación entera.
Su legado va más allá de la nostalgia. 'Melrose Place', 'Dawson crece', 'The O.C.' o 'Gossip Girl' beben directamente de las fórmulas narrativas que esta serie popularizó. El drama juvenil coral con tramas sociales de fondo, ambientado en un entorno privilegiado, tiene un origen claro. Y tiene más de treinta años.
Que no engañe la calidad de imagen propia de la época. Diez temporadas y 293 episodios son cifras que asustan, pero Prime Video las ofrece como lo que son: una excusa perfecta para dejarse caer en el sofá en julio sin ninguna exigencia intelectual. Si creciste viéndola, ya sabes lo que te espera. Si no, quizá sea el momento de entender por qué tus hermanos mayores tenían la carpeta forrada con las caras de Luke Perry y Jason Priestley.
'Sensación de vivir' nunca necesitó ser buena para ser importante. Esa fue siempre su mayor virtud y su paradoja más honesta.
