Nacho Olaizola (‘Valle Salvaje’): «El final os dejará boquiabiertos»
Entrevistamos a Nacho Olaizola, Julio en 'Valle Salvaje' que nos habla sobre el trepidante final de su segunda temporada.
Nacho Olaizola se ha ganado por derecho propio un lugar destacado en la ficción española gracias a su sobresaliente interpretación de Julio Gálvez de Aguirre en 'Valle Salvaje', un personaje atrapado entre el deber y los sentimientos, y cuya evolución ha conquistado al público a lo largo de más de 230 capítulos.
Su papel como primogénito de los Gálvez de Aguirre es, sin duda, uno de los pilares de la serie, especialmente ahora, en el momento más tenso de la trama, cuando RTVE anuncia que será uno de los cuatro protagonistas del “último brindis” que acabará en tragedia.
Formado en el prestigioso Estudio Corazza, Olaizola cuenta con una sólida trayectoria en teatro, televisión y cortometrajes. Ha participado en series como 'Veneno', 'La que se avecina', 'Acacias 38' o 'Amar es para siempre' (donde fue protagonista en la séptima temporada), pero ha sido en 'Valle Salvaje' donde ha tenido la oportunidad de desarrollar un personaje de largo recorrido y ganarse el cariño masivo de los espectadores.
Con una naturalidad abrumadora y una presencia que llena cada plano, el actor logra humanizar a Julio, un noble del siglo XVIII dividido entre el amor imposible por Adriana y las exigencias de su padre, el duque José Luis, interpretado por José Manuel Seda.
En esta entrevista, Nacho habla del fenómeno que ha supuesto la serie (líder en La 1 y éxito en Netflix), de las escenas más difíciles, de su conexión con Rocío Suárez de Puga y del ambiente familiar que se vive en el rodaje. También nos adelanta —sin destripar nada— que el final de la segunda temporada va a sacudir por completo los cimientos del valle.
Valle Salvaje, producida por STUDIOCANAL y Bambú Producciones, se emite de lunes a viernes a las 17:25 h en La 1 y está disponible también en RTVE Play.
Entrevista a Nacho Olaizola, Julio en 'Valle Salvaje'
¿Cómo ha sido para ti dar vida a alguien con tantas capas y contradicciones como Julio?
Para mí es un gusto desarrollar un personaje con tantas capas. Como actor, es más interesante cuando el personaje es complejo que cuando es más simple o plano. Julio hace que en cada escena tenga que estudiar y tomar decisiones como intérprete. Investigo y decido si emocionalmente le doy más valor al amor que siente por Adriana, a lo que sabe que su padre espera de él, al amor por su hermano o a la presión social y las leyes de la época.
Es como hacer malabares con emociones y circunstancias. Muchas veces me obliga a tener varias pelotas en el aire al mismo tiempo, como decía mi maestro Juan Carlos Corazza, poniendo atención a que todo sea coherente con el texto y con lo que ha pasado y pasará después de esa escena.
RTVE ha lanzado el avance “el último brindis”, donde se anticipa un posible envenenamiento… y una muerte. ¿Qué nos puedes contar del final de la temporada 2 sin spoilers?
Sin hacer spoilers, solo puedo decir que el final de la temporada va a dejar a más de un@ boquiabierto.
La relación entre Julio y Adriana ha sido complicada desde el principio. ¿Cómo ha sido construir esa tensión con Rocío Suárez de Puga?
Rocío y yo tuvimos química desde nuestro primer ensayo juntos. Trabajamos de una forma muy parecida, por lo que nos resulta muy fácil y cómodo todo. Además, a diferencia de nuestros personajes, somos los dos muy bromistas y payasetes. Nos reímos mucho juntos y tenemos mucha confianza.
Respondiendo a la pregunta: Es muy fácil y muy nutritivo como actor construir con ella. Nos respetamos mucho y nos proponemos cosas en escena. Hablamos de lo que necesitamos el uno del otro en cada escena. También nos “retamos” desde los personajes, para que la escena esté viva, para que nuestras reacciones sean más genuinas.
Por ejemplo, yo la he besado varias veces en las que Adriana estaba enfadada, sin que estuviese el beso en guión, los he improvisado. Ella me ha cogido la mano o me ha hecho un gesto de cariño en escenas en las que Julio estaba enfadado o desesperado… Improvisamos algunas frases también…
Lo podemos hacer por la gran confianza que nos tenemos. Siempre remando a favor de la ficción, pero cuidándonos mutuamente. Destacaría que nos conocemos tanto, que ambos sabemos que cierto contacto físico provoca “X” reacción emocional en el otro.
¿Cuál ha sido la escena más difícil de interpretar hasta ahora?
Estoy rodeado de un equipo y compañer@s increíbles, que lo hacen todo fácil. Pero si tengo que destacar una escena, diría la del capítulo 127, de noche en la Biblioteca, antes del baile de máscaras. Cuando Julio ha descubierto el romance entre Adriana y Rafael y le dice que Rafael se marchará del valle, y Adriana le pide que no lo eche.
Dura siete minutos, está dividida en dos partes, y solo hicimos una toma. Estábamos donde teníamos que estar emocionalmente. La directora, Verónica Saenz, quedó encantada y nosotros también, así que no quisimos repetir.
¿Cómo has vivido el éxito de Valle Salvaje? ¿Te esperabas esta respuesta del público?
Lo vivo con mucha ilusión. Hay una parte de mí que se lo esperaba, porque veía cómo nos esforzábamos todos cada día y pensaba “esto va a salir bien”. La época me parece muy atractiva, el vestuario es una fantasía, las localizaciones son increíbles…
Pero es verdad que la acogida en Latinoamérica ha sido espectacular, y vernos en el Top 10 mundial de Netflix y número 1 en muchos países no deja de sorprenderme. Me siento muy afortunado y agradecido por cómo ha respondido el público.
¿Cómo te preparaste para adaptarte al siglo XVIII? ¿Alguna anécdota que recuerdes con cariño?
Tuve cinco semanas de ensayos antes de rodar. Trabajé la expresión corporal de Julio: una postura recta, contenida, de alguien educado y noble. También repetía mucho las expresiones de castellano antiguo para que me sonaran naturales. La actriz Nazareth Troya nos enseñó protocolos de época: postura, pies, reverencias…
Recuerdo con cariño una escena de los primeros capítulos, en la que Julio le dice a Adriana que debe acudir a una cena. Era en la campa, fuera de la Casa Pequeña, y al irme con paso decidido, me torcí un tobillo. Estuve unos días dolorido. También he roto dos pantalones de Julio, pero el equipo de vestuario me quiere y no me riñeron (risas).
¿Cómo es rodar con caballos, carruajes y en exteriores?
En exteriores hemos pasado mucho frío y mucho calor. 'Valle Salvaje' es extremo (risas). En mi caso, he aprendido a montar a caballo y me encanta. Siempre que puedo pido escenas con acción física: montar, pelear, escribir con pluma… Me divierte muchísimo.
¿Lees lo que dicen los fans? ¿Cómo llevas la fama y la exposición?
Sí. Leo comentarios en las publicaciones oficiales de 'Valle Salvaje', en TikTok, en Instagram, y algunos mensajes privados. No me da tiempo a responder todo, pero intento sacar ratos para devolver algo del cariño recibido.
Llevo bien la “fama”, aunque no me considero famoso. Es verdad que ahora me paran por la calle para fotos o para decirme que les gusta mi trabajo. Por lo general, los fans son muy respetuosos, y a mí me hace mucha ilusión.
A través de redes se ve el buen ambiente que tenéis. ¿Qué ha significado para ti formar parte de este equipo?
Somos como una familia. Con el elenco he comido, ensayado, rodado, viajado, dormido… Paso más tiempo en 'Valle Salvaje' que en mi propia casa (risas). Me llevo muy bien con todos y de cada uno he aprendido algo.
Si tengo que destacar a alguien, es a Rocío Suárez de Puga y Alejandro Bordanove, que son amigos para toda la vida. Pero también a mis “hermanitos” Marina Sabadell, Marco Pernas, Mateo Jalón; a mi maitia Miren Arrieta; a mi padre José Manuel Seda; y a mis queridas Sabela Arán y Maripaz Sayago. Julen Katzy es como otro hermanito, y Loren Mairena, María Redondo y Emma Guilera también son muy especiales para mí.
¿En qué se diferencia esta experiencia de tus trabajos anteriores?
Yo vengo sobre todo del teatro, que no tiene tanta visibilidad como el audiovisual. Había hecho personajes pequeños en series o cortometrajes que no llegan a tanta gente.
La diferencia con ‘Valle Salvaje’ es el recorrido del personaje: llevo 238 capítulos desarrollando a Julio. Nunca había hecho un protagonista en un proyecto con tanta visibilidad internacional.
¿Puedes adelantarnos algo sobre tus próximos proyectos?
Ahora mismo no tengo otro proyecto a la vista. Una serie diaria es muy demandante, y he preferido centrarme en esto mientras dure. El día que termine, me gustaría un cambio de registro, pero no tanto de época como de perfil de personaje.
Julio es bueno, pero me gustaría hacer un personaje más oscuro o con más seguridad. En teatro y cortos he hecho personajes fríos, malvados, con mucho poder… Me encantaría volver a eso, pero en cine. De todos modos, cualquier personaje que me propongan lo recibiré con ilusión.
