Miren Ibarguren recuerda lo difícil que fue su llegada a ‘Aída’

La actualidad alrededor de ‘Aída y vuelta’ ha reabierto el recuerdo de una de las etapas más delicadas de la mítica comedia de Telecinco.

Miren Ibarguren ha rememorado cómo fue su llegada a la sexta temporada de ‘Aída’, un aterrizaje nada sencillo marcado por la presión del público en directo y por la comparación inevitable tras la salida de Carmen Machi.

La actriz ha explicado que, pese a debutar con guiones sólidos, las risas no llegaban. “Salía con chistes buenos y la gente no se reía”, recuerda, describiendo un ambiente tenso en el plató, con un público que todavía no la reconocía como parte del universo de la serie.

La reacción era fría y el silencio, demoledor, especialmente en una comedia que se grababa prácticamente como si fuera teatro.

En ese contexto apareció el consejo de Paco León, entonces compañero de reparto, que hoy suena casi a anécdota de manual televisivo. “Tienes que subir a la grada para que te huelan”, le dijo. Una forma gráfica de explicar que el público necesitaba tiempo para aceptarla, para entender quién era ese nuevo personaje que llegaba en un momento especialmente sensible para la serie.

Ibarguren reconoce que fue un proceso duro y muy expuesto. Cada semana probaba pequeños matices, gestos o ritmos distintos, buscando una risa que confirmara que iba por el camino correcto. “Iba probando pequeñas cosas a ver si oía una risa”, ha contado, admitiendo que trabajar en esas condiciones, con público en directo y sin red, no fue nada fácil.

Con el paso del tiempo, aquel esfuerzo terminó dando sus frutos. Paco León lo resume con claridad al recordar que Soraya no era Soraya hasta que no la hizo Miren.

El personaje se fue construyendo a partir de su trabajo, hasta el punto de que los guiones empezaron a adaptarse a su manera de estar en escena. Un ejemplo claro de cómo, en la comedia televisiva, los personajes no siempre nacen cerrados, sino que se modelan desde el plató.

Años después, estas declaraciones ponen contexto a una etapa clave de ‘Aída’ y explican por qué la llegada de Miren Ibarguren fue tan significativa. No solo por lo que supuso narrativamente, sino por evidenciar la exigencia y la crudeza del humor en directo, donde cada risa —o su ausencia— pesa como un veredicto inmediato.

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