martes, enero 19, 2021
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‘El Ministerio del Tiempo’ se mira al espejo en su final de temporada

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El Ministerio del Tiempo cierra una puerta, una etapa de su vida que, quien sabe, si podría dar paso a tiempos mejores. No es un adiós, es un hasta luego a la mejor ficción que nos ha regalado la televisión española en muchos años. La multipremiada serie se despidió por la puerta grande con un capítulo fiel a su esencia, sometiendo a la audiencia a un interesante juego de reflexión sobre el propio recorrido del proyecto creado por Olivares. Un reflejo de su constante lucha con la cadena a lo largo de estas 3 temporadas a través de un lenguaje metatelevisivo que nos deja importantes mensajes de trasfondo. Ha sido un homenaje muy especial a los ministéricos, a todo el equipo que  lo ha hecho posible y a Chicho Ibáñez Serrador. Una interesante mirada al espejo de su pasado, presente y futuro.

En este último episodio, “Entre dos tiempos”, la patrulla tiene que resolver una importante misión: impedir que el secreto de la existencia de la institución que protege la historia de España sea desvelado. Además, deberán evitar que se emita una serie de los años 60 llamada El Ministerio del Tiempo porque de ser así nunca existiría la mítica Historias para no dormir, ficción que cambiaría la forma de hacer televisión en nuestro país. Un viaje apasionante a través de la historia de la serie con un homenaje a la cadena pública con tintes de autocrítica. Guiños constantes al universo de la ficción, referencias a algunos de los momentos más destacados de Televisión Española y mensajes ocultos a través de los diálogos que buscan poner a prueba al espectador y hacerle reflexionar. Todo un regalo para los amantes de la televisión, y en especial, de los fans de El Ministerio del Tiempo que ha supuesto una enseñanza vital necesaria. Si algo sorprende de la serie de Olivares es la manera que siempre tiene de acercarnos a la realidad a través de su ingenio, su inteligencia y su conocimiento acerca de la televisión, lo que termina en convertir cada secuencia en una lección de calidad insuperable. Todo eso volvió a suceder en este final de temporada que además, sorprendió al espectador con un giro inesperado que lo cambiaba todo. Al regresar de la misión con el objetivo cumplido, Pacino, Lola y Alonso se encuentran con el futuro cambiado. El Ministerio del Tiempo ya no es lo que era. Ahora, se ha convertido en una agencia de viajes intertemporales en la que los visitantes pueden viajar a su pasado o a algunos de los momentos históricos más memorables. Una nueva crítica, esta vez a la moral de la sociedad.

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El ministerio del tiempo - Capítulo 34

En el aire quedaron muchas preguntas y respuestas, pero se cumple con la última promesa: dejar en la memoria colectiva uno de los mejores capítulos de temporada y de posible cierre de serie. Es un abrazo a la emoción con un punto nostálgico con aroma de despedida definitiva. Los datos no han acompañado (7,1%) y todo apunta a que no va a ser renovada según las últimas declaraciones de su creador que admite que la serie necesita un tiempo de reposo. Por lo tanto, todavía se desconoce si habrá una cuarta temporada pero, sin duda, de ser así, lo más probable es que no sea en TVE. Pero eso ahora es lo de menos, lo importante es el legado que deja El Ministerio del Tiempo y en especial, este mítico episodio. Un homenaje a nuestra televisión con una capacidad asombrosa de autocrítica a la propia serie, a sus personajes más queridos, Julián y Amelia, y a la propia cadena pública con diálogos que parecieran conversaciones reales que podría haber mantenido Olivares con algún directivo. Una crítica que se ha prolongado a la sociedad y a su moral de privatizar absolutamente todo con el objetivo de ganar dinero a toda costa, sin importar el valor humano.  Incluso hubo un guiño a Timeless, la versión norteamericana que fue denunciada por plagio. Un gran acierto que ha enriquecido la original trama que se ha propuesto desde el inicio. Hubo hueco para todo, incluso para Narciso Ibáñez Serrador que recibió un merecido homenaje como figura esencial de la historia de la televisión.

El reparto protagonista volvió a darnos una lección de interpretación. Nacho Fresneda traspasa la pantalla con su naturalidad con un personaje, Alonso de Entreríos, que nos ha regalado algunos de los mejores momentos de la serie. Hugo Silva sabe manejar como nadie el humor, la ironía y el sentimiento. Mención especial también a las inconmensurables Cayetana Guillén Cuervo y Macarena García que son un derroche de talento, al igual que Jaime Blanch que es el maestros de los maestros. Siempre imprescindibles Juan Gea, el jefe con más ternura del ministerio y Francesca Piñón, nuestra querida Angustias a la que guardamos un cariño especial. Impresionante interpretación de Luis Larrodera como el destructor del ministerio más famoso de la pequeña pantalla y de Sergio Villanueva como Chicho Ibáñez Serrador. Un aplauso para todos ellos, siempre con el recuerdo de Aura Garrido y Rodolfo Sancho, a los que echamos de menos.

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El ministerio del tiempo - Capítulo 34

En definitiva, ha sido un final de temporada inolvidable que ha servido para disfrutar, para vivir intensamente este último viaje o el penúltimo, mejor dicho, porque en El Ministerio del Tiempo todo es posible y siempre hay alguna puerta que quedará abierta. Un regalo precioso para los ministéricos y todo el equipo que ha hecho posible esta aventura. Un homenaje a lo diferente, lo auténtico, lo innovador. Se ha demostrado que es posible hacer una ficción valiente con esfuerzo, amor y trabajo. Nos quedamos con lo vivido, con la magia de la televisión, la inteligencia de sus guiones, las lecciones históricas que al final son historias de vida que nos enseñan y nos abren los ojos, y con la necesidad de contar historias nuevas que jamás hubiéramos imaginado vivir. Se cierra una puerta pero otra se abre para dar paso a otra etapa, otro tiempo, otra historia. Puede ser que al final lo mejor esté por llegar. Tiempo al tiempo.

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