‘Millennial Mal’ llega a Filmin: una millennial se infiltra en la universidad

Lorena Iglesias ha creado, escrito, dirigido y protagonizado 'Millennial Mal', una comedia de cinco episodios que se estrena en Filmin el 30 de junio. La serie, coproducción entre España y Portugal, nace de un impulso muy concreto: la envidia generacional. «La serie nace de mi envidia a la generación Z», ha reconocido Iglesias durante la presentación del proyecto en la 7ª edición de Lo que Viene, celebrada este año en Tenerife.

La premisa es directa. Judith es una bibliotecaria en paro de 42 años que tiene que volver a la universidad para cobrar una beca concedida por error burocrático. Para ocultar su edad, dos veinteañeras le diseñan un cambio de imagen radical. El problema es que acaba creyéndose su propio personaje.

Detrás del disfraz hay una reflexión que Iglesias lleva tiempo masticando. «Creo que quienes hemos vivido otras generaciones anteriores no hemos disfrutado de nuestra juventud», ha señalado. Los millennials crecieron encadenando crisis económicas y sociales mientras observaban cómo los más jóvenes vivían con una libertad que a ellos les fue negada. Esa distancia entre generaciones es justo lo que la serie quiere desmontar: «Esta serie es una manera de saldar la distancia que tiene esta sociedad entre las generaciones».

Pero 'Millennial Mal' no se queda en el choque generacional. También apunta al miedo a quedarse fuera de los códigos contemporáneos. «Reivindico el miedo que compartimos por no hacer el ridículo, la presión de dominar todos los códigos contemporáneos, como usar TikTok o hablar de determinada manera, cuando se trata de cosas bastante ultraliberales, incluso capitalistas; es incluso punki no saber hacer bien esas cosas», ha enfatizado su creadora.

En lo formal, Iglesias ha definido la serie como una ficción que oscila entre el naturalismo y la comedia universitaria. Su experiencia en el stand-up ha marcado el tono: «Teníamos claro que tenía que haber color en las interpretaciones, que no podía ser un tono plano todo para arriba, y que teníamos que poder bajar todas las veces que quisiéramos». Andrea Jaurrieta codirige los cinco episodios de 30 minutos con esa misma filosofía de subidas y bajadas constantes.

El reparto incluye a Paula Gala, Victoria Oliver, Vito Sanz, Isa Calderón, Fernando Nagore, Afonso Pimentel, Helena Caldeira y Miriam Rubio. De Vito Sanz, Iglesias no ha escatimado elogios: «El mejor actor de España, con todo ese bagaje actoral que es encantador, además de poder oscilar, subir y bajar en el tono interpretativo».

La coproducción con la portuguesa Ukbar Filmes, asociada a Tornasol Media, permitió rodar en Évora las secuencias del Erasmus de la protagonista. «Soy gallega, me encanta Portugal y quería elegir un país del mundo donde ella se fuese de Erasmus; para mí sería Portugal», ha aseverado Iglesias. La financiación llegó de forma progresiva, con ayudas europeas al desarrollo y el respaldo posterior de Filmin, Tornasol y Ukbar.

Y luego está el gato. Porque toda producción tiene su pesadilla logística inesperada. «El gato implica tres actores en realidad», ha explicado Iglesias: un gato entrenado, un segundo animal de apoyo y un peluche para determinadas situaciones. Cinco semanas de rodaje bastante más imprevisibles de lo esperado.

La serie, que ya pasó por el Festival de Cine de Málaga y por el showcase de Audiovisual from Spain en Series Mania Forum, se estrenará también en la televisión pública portuguesa. Iglesias no oculta su ambición: «Me encantaría que se pudiese ver en Latinoamérica, que se vea en México, en Argentina, en Colombia». Una millennial interpretando a una millennial que finge ser gen Z para cobrar una beca. El punto de partida tiene gracia. Que funcione más allá del chiste dependerá de si esas bajadas al naturalismo que tanto defiende su creadora pesan tanto como las subidas.

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