‘Matices’: Un thriller psicológico incómodo y ambicioso con Maxi Iglesias, Elsa Pataky y Juana Acosta
'Matices' no es una serie más. Con su nuevo thriller psicológico, SkyShowtime da un paso decidido hacia un tipo de ficción española más arriesgada, menos complaciente y emocionalmente mucho más compleja.
El punto de partida es tan sencillo como inquietante: seis personas aceptan participar en una terapia de grupo intensiva en una bodega aislada, liderada por un psiquiatra de prestigio. A partir de ahí, el guion las pone frente a sus demonios con una violencia que no siempre es física, pero sí profundamente devastadora.
El primer golpe de efecto viene con el reparto: Maxi Iglesias, Elsa Pataky, Juana Acosta, Enrique Arce, Hovik Keuchkerian, Miriam Giovanelli y Fariba Sheikhan forman el núcleo central de esta historia de redención, culpa y traición, bajo la tutela del doctor Marlow, interpretado con perturbadora ambigüedad por Eusebio Poncela.
El personaje dirige las sesiones junto a su hija, Eviana (Elsa Pataky), en un entorno que pronto se revela tan hostil como los pasados de sus protagonistas.
Lo que comienza como una terapia alternativa, enmarcada en rituales simbólicos y silencios cargados, se convierte en una inquietante partida de ajedrez emocional. Cada paciente, convertido en pieza dentro de un tablero invisible, arrastra un trauma que no siempre es evidente, pero que pesa en cada gesto.
En ese escenario cerrado, todo se fragmenta: la verdad, las relaciones, la percepción del bien y del mal. Como en una novela de Agatha Christie, hay un crimen que lo pone todo patas arriba, pero aquí el verdadero misterio no es tanto quién mató, sino qué ocultan los que siguen vivos.
La estructura narrativa fragmentada permite que cada episodio se centre en uno de los personajes, sin caer en el maniqueísmo. Todos tienen algo de víctimas y algo de verdugos.
Desde Cecilio (Maxi Iglesias), que esconde su furia tras una máscara de vulnerabilidad, hasta la sofisticada Ana Morantes (Juana Acosta), cuyo retrato del maltrato emocional remite directamente a la figura de Ana Orantes, sin necesidad de nombrarla.
La serie no elude lo incómodo: se atreve a mirar de frente a la violencia machista, a la represión emocional o a la manipulación afectiva, con una honestidad poco habitual en el panorama televisivo español.
En ese contexto, Elsa Pataky regresa con un papel que prometía ser el alma oculta de la historia, pero que acaba limitado por un guion que no termina de confiar en su capacidad interpretativa.
Pataky brilla cuando puede, especialmente en escenas de silencio cargado, pero su personaje queda a medio desarrollar. Frente a su contención, sobresalen los cameos de Luis Tosar, Alfonso Bassave y Luisa Mayol, que consiguen encender la pantalla en apariciones breves pero memorables.
Visualmente sobria, atmosférica y con un tempo pausado que exige atención, 'Matices' construye su tensión más a través de las emociones que de los giros argumentales. Aquí, lo inquietante no es el asesinato, sino las verdades que arrastra.
La serie es un estudio de personajes disfrazado de misterio, una disección del alma humana narrada con bisturí y sin anestesia. Para quienes busquen un entretenimiento ligero, será una experiencia ardua. Para quienes acepten el reto de mirar a la oscuridad sin parpadear, 'Matices' ofrece una de las propuestas más estimulantes y adultas del año.
