No fue un final feliz, pero si nos dejó con ganas de más. La segunda parte de ‘Las chicas del cable’ llegó el 25 de diciembre más fuerte que en su primer pase y con una trama que no dejó indiferente a nadie. Fue así como centenares de personas vieron los ocho capítulos en su semana de estreno en Netflix y llevan más de tres meses pidiendo la tercera temporada. Esas mujeres valientes y arriesgadas se dieron a conocer por primera vez ante el mundo el 28 de abril de 2017 y en apenas unas horas tanto las actrices como sus personajes ya se habían ganado la admiración de miles de seguidores por haber exaltado la igualdad de género. No ha pasado ni un año desde que esas telefonistas comenzaron a contar sus historias y ya sabemos que será difícil decirles adiós cuando Netflix y Bambú decidan darle su desenlace definitivo. Nos hemos enamorado de la supuesta Lydia (Blanca Suárez) por ser una mujer inteligente y con las agallas suficientes para mentir si había que hacerlo o defender a sus amigas del machismo de la época. Ella plantó cara a todos los que le quisieron ver caer y con Doña Carmen (Concha Velasco) no se quedará atrás. Quizás solo le quede decidirse en cuestiones sentimentales: ¿Francisco o Carlos, Carlos o Francisco?

Nos hemos reído con Marga (Nadia de Santiago), y también, nos hemos sentido identificadas en algún punto pues quién no haya tenido miedos e inseguridades que tire la primera piedra. Siempre fue la más inocente de todas, pero 1929 le hizo ser una mujer mucho más decidida. La joven dejó a esa chica de pueblo atrás para ser cómplice de esas cuatro mujeres que se han convertido en sus hermanas del alma. Su relación sentimental con Pablo (Nicolás Romero) va viento en popa. Quién quita que no sea de las primeras en formar una bonita familia. Nos hemos sentido frustradas cada vez que Ángeles (Maggie Civantos) era maltratada física y psicológicamente por su marido Mario (Sergio Mur), pero nos alegramos en el momento en el que se rebeló para ser una mujer libre y sin ataduras. Ella ha sido la que nos ha dejado con la boca abierta por su gran cambio de actitud respecto a la primera temporada. Su alma cohibida ha podido desatarse de ese mundo machista que no se merecía. El nuevo año le otorgó la libertad para enamorarse de un hombre que sí le respeta por lo que es y también le concedió un nuevo puesto en la compañía telefónica.

Hemos aplaudido a Carlota (Ana Fernández) por ser la más revolucionaria de todas al convocar manifestaciones laborales para defender sus derechos y los de sus compañeros. Nos hemos emocionado cada vez que le hemos visto desvivirse por sus dos grandes amores yendo en contra de los prejuicios de una sociedad que veía a los mujeres como si fueran complementos que tenían que estar a disposición de los hombres y a los homosexuales como si fuesen enfermos mentales. Hemos llorado con Sara (Ana Polvorosa) por tener la valentía para reconocer que se sentía un hombre encerrado en un cuerpo de mujer en un contexto en el que todos los que tenían los mismos síntomas eran sometidos al aislamiento y a múltiples torturas. Tanto Sara como Carlota han luchado desde el principio por su relación sentimental y han guardado un secreto que cada vez se hace más cuesta arriba. Ellas son el ejemplo de las verdaderas heroínas de la época, esas que sí se rebelaban contra lo socialmente correcto y luchaban para que las mujeres del futuro fuesen más libres, soñadoras e independientes.

El final impredecible de la 2ª temporada

“Vida o muerte. Esperanza o desconsuelo. En el límite de la vida me juré que si perdía a mi hijo me vengaría”. Lydia lo tiene muy claro. Todo apunta a que cuando se recupere de la caída que sufrió segundos antes del final de la segunda temporada hará justicia y declarará la guerra a Doña Carmen, esa madre despiadada que ha hecho hasta lo imposible por separar a su hijo Carlos de Lydia. No obstante, mientras que la llegada de los hermanos argentinos (Andrea Carballo y Ernesto Alteiro) a la compañía de teléfonos únicamente complicó las cosas en lo que respecta al trabajo, Ángeles confesó que había matado a su esposo al amor de su vida: El inspector Cuevas (Antonio Velázquez). Sin embargo, él le ayudó a escaparse para dejarle ser esa mujer libre que nunca había podido ser. Por su parte, pese a que sufrió confusiones por una exnovia de Pablo, Marga es la única ‘chica del cable’ que está más próxima a la felicidad.


En lo que respecta a Carlota y Sara, ellas han pasado por una serie de situaciones límite que ponen en constante prueba su relación sentimental. En la última escena se ve cómo ambas están muy angustiadas por la salud de Miguel (Borja Luna), hombre que ha conformado un triángulo amoroso junto a ellas desde la primera temporada. Lo cierto es que la segunda parte ha remarcado la tensión de principio a fin debido a que comenzó con un asesinato en defensa propia y finalizó con una persecución que acabó en una caída al vacío, así como un hombre debatiéndose entre la vida y la muerte. Aun así en la serie se ha visto una evolución muy positiva tanto en el personaje interpretado por Maggie Civantos como por el de Ángela Cremonte debido a que han pasado de caracterizar a dos mujeres sometidas, o bien por su esposo o bien por su familia, a desligarse de sus vidas anteriores y ser mujeres con las agallas suficientes para luchar por su independencia. También hay que destacar el enfrentamiento que ha habido entre los protagonistas masculinos de esta serie: Carlos y Francisco. Ambos han amado a su manera a esa mujer que llegó como una telefonista y que logró ascender en la compañía por su ingenio. Para uno se llamó Lydia y para el otro siempre fue Alba, su amor de juventud. Tanto Carlos (Martiño Rivas) como Francisco (Yon González) tendrán que seguir luchando por quedarse con la líder de ‘las chicas del cable’ debido a que ella está algo confundida.

La gran candidata a ganar premios por ser el ejemplo que reivindica la igualdad entre hombres y mujeres

Son muchos los espectadores de diversos países los que han alabado el buen trabajo que han realizado todos los que hacen posible esta serie española liderada por mujeres que habla de las nuevas oportunidades y de la importancia de las buenos amigas para superar las adversidades. ‘Las chicas del cable’ es ese ejemplo que ha demostrado que mediante la ficción se puede trasmitir lo valioso que es no quedarse callada ante ninguna injusticia, y mucho menos si atentan contra los derechos de un ser humano, seas hombre o mujer. Por ello y por haber personificado a mujeres con las que muchas se han sentido totalmente identificadas en pleno siglo XXI, en 2017 la ficción ganó un premio Ondas a mejor webserie y este año Ana Polvorosa recibió un galardón por parte de la Unión de Actores a mejor actriz secundaria de televisión. Por si eso fuera poco, tanto la serie de Netflix como Blanca Suárez están nominadas en los Premios Platino que se celebrarán el 29 de abril en México.


El 1 de febrero comenzó el rodaje de la tercera parte de una serie que ha enganchado a millones de personas por contar la historia de cuatro mujeres de forma ágil, sin rellenos, sin rodeos, yendo directamente a causar la emoción, a remarcar la tensión y a averiguar una serie de misterios que quedan inconclusos cada vez que ‘las chicas del cable’ se despiden hasta dentro de unos meses. Según la propia Blanca Suárez esta temporada superará a la anterior y a la anterior. Al parecer, la incorporación de Luis Fernández como un conocido de la supuesta Lydia será uno de los cabos sueltos que tendremos que descubrir con la nueva tanda de capítulos que están pendientes de estrenarse. Mientras tanto seguiremos hablando de ellas y ellas lo harán de ti, de mí, de todas esas mujeres que luchan todos los días por ser tan escuchadas, respetadas y valoradas como  el género opuesto.

No son invisibles. Se dejan notar entre los hombres. Dan voz a sus derechos, sus inquietudes y sus sueños. No se rinden pese a las dificultades que les implanta una sociedad machista y llena de estereotipos. Saben lo que quieren y a quiénes quieren. Sus vidas son suyas y de nadie más. Ellas tienen el poder de decisión, “son libres para amar a quién sus cuerpos digan sí”. Por todo esto y por mucho más, ‘Las chicas del cable’ no solo ha triunfado por ser la primera serie española de Netflix sino que se ha ganado los honores por esas cinco mujeres, por todos los que les acompañan, y especialmente, por contar una historia que no deja de tener cierto realismo. De esas chicas solas, pero luchadoras, de esas mujeres indecisas, pero valientes se han enamorado jóvenes, adultos y personas mayores de todas las partes del mundo. Unos por conseguir que revivieran su juventud perdida y recordaran su pasado. Otros por descubrir cómo eran, que sentían y cómo vivían las mujeres de esa época. Todos ellos; hombres, mujeres, hijos, padres, abuelos y nietos se han sentado a comentar una serie que actúa de espejo y permite tomar conciencia sobre qué aspectos hemos mejorado y todos esos episodios  machistas que tendrían que evaporarse como si esa desigualdad jamás hubiera existido.