La verdad que estalla en el pazo: atresplayer abre ‘Las hijas de la criada’ con un primer capítulo tan poderoso como desgarrador
atresplayer inaugura este domingo ‘Las hijas de la criada’, la esperada adaptación de la novela de Sonsoles Ónega que arrasó en librerías tras ganar el Premio Planeta 2023.
La plataforma apuesta fuerte por un drama de época que combina secretos familiares, pasiones prohibidas y una Galicia marcada por las tensiones sociales de comienzos del siglo XX. Con un reparto encabezado por Verónica Sánchez, Carlota Baró y Alain Hernández, la ficción muestra, desde su primer minuto, un universo narrativo cargado de intensidad, tradición y heridas que nunca cicatrizan.
En este episodio inicial, titulado ‘La maldición de Renata’, la serie pone todas las cartas sobre la mesa. El relato se sitúa en Punta do Bico, en plena Galicia de 1900, y se abre con una secuencia que establece de forma magistral el tono de toda la producción: la tempestad exterior, el silencio interior del pazo Valdés y el peso inamovible de los linajes.
Esa atmósfera envolvente sirve de marco para un acontecimiento que cambiará para siempre el destino de dos familias y de dos niñas marcadas desde su primer aliento.
La trama arranca con un doble parto: por un lado, Inés Valdés da a luz a Catalina, heredera legítima de la estirpe; por otro, Renata, una de las criadas, trae al mundo a Clara, fruto de la relación clandestina que mantiene con Gustavo Valdés.
La secuencia se sostiene con una tensión emocional que el episodio maneja con pulso firme, mostrando la desigualdad brutal entre ambas mujeres. Mientras Inés está rodeada de cuidados y protocolos, Renata afronta el nacimiento en soledad, casi como un acto prohibido que debe ocultarse bajo las sombras del pazo.
Cuando Gustavo, incapaz —o quizá demasiado cobarde— para asumir las consecuencias de su propia historia, rechaza a Renata y a la niña, la ficción coloca a la protagonista frente a una decisión que deshace cualquier frontera moral.
Herida, humillada y decidida a que su hija no viva condenada por su origen, Renata intercambia a las recién nacidas, un gesto tan desesperado como feroz. Es un giro que la serie no presenta como venganza impulsiva, sino como un acto que nace del instinto de supervivencia… aunque siembra una mentira cuya onda expansiva atravesará décadas.
El capítulo no se limita al intercambio: despliega también el retrato complejo de los Valdés, una familia atrapada entre privilegios y tormentas internas. La ambientación en Galicia y la presencia de la Cuba colonial se intuyen ya como piezas clave del puzzle, enmarcando temas que la ficción abordará sin tapujos: la lucha de clases, los amores imposibles, las traiciones silenciosas y los secretos heredados que se enquistan en cada rincón del pazo.
Con una factura visual muy cuidada, un ritmo emocional constante y un uso inteligente del melodrama, este primer capítulo deja claro que ‘Las hijas de la criada’ no solo adapta una novela de éxito: construye un relato propio, más áspero, más intenso y tan cargado de humanidad como de tragedia. Y lo hace desde un arranque que coloca al espectador en el centro de una historia que ya se siente grande, familiar y profundamente adictiva.
