‘La Promesa’: «Ricardo mató a Ana» (Mejores momentos)

El momento más impactante del capítulo 825 de 'La Promesa' llega cuando doña Pía decide romper el silencio que llevaba semanas carcomiendo su conciencia.

Santos, visiblemente destrozado, no puede contener el dolor que le provoca la muerte sin resolver de su madre Ana. La escena arranca con el joven expresando una angustia desgarradora, incapaz de apartar de su mente la imagen de aquella noche fatídica.

«La veo agonizando sin posibilidad de salvarse y es... es esa angustia, esa desesperación la que me rompe por dentro, la que me desgarra, doña Pía», confiesa Santos con la voz quebrada, dejando al descubierto una herida que no ha conseguido cerrar desde que perdió a su madre. El muchacho lleva semanas atrapado en un bucle de impotencia, sabiendo que la investigación de la Guardia Civil no avanza y que probablemente nunca encontrarán al culpable.

Doña Pía, que hasta ahora había respetado la voluntad de Ricardo de mantener el secreto, no puede más. La señora Arcos ya le había advertido de que Santos no podría sanar viviendo sobre una mentira, y las palabras de aquella conversación resuenan ahora con fuerza. «Santos, tienes que calmarte, porque no ocurrió como tú te piensas», le dice con firmeza pero con el corazón encogido. Y entonces suelta la bomba: «La muerte de tu madre fue un accidente».

El rostro de Santos se transforma. La incredulidad se apodera de él. «¿Qué quiere decir con que fue un accidente?», pregunta sin apenas poder articular palabra. Doña Pía, consciente de que ya no hay vuelta atrás, revela lo que Ricardo le confesó en su día: «Tu padre me lo contó... Fue él, fue el responsable de la muerte de tu madre. Pero, Santos, él no quería hacerle daño, fue un accidente. De verdad, un accidente».

La revelación deja a Santos completamente paralizado. Doña Pía ha cruzado una línea que Ricardo le había prohibido expresamente traspasar. Tal como ella misma reconoce ante la señora Arcos, «alguien tenía que decírselo» y «las dos sabemos que Ricardo no se lo iba a contar».

La decisión, sin embargo, no está exenta de consecuencias. La propia señora Arcos, pese a haber sido quien más insistió en que Santos merecía conocer la verdad, le reprocha haberse excedido al actuar sin el consentimiento de Ricardo.

Se trata de un punto de no retorno para varias relaciones en La Promesa. Ricardo había construido su frágil reconciliación con Santos sobre los cimientos de una mentira, y ahora ese edificio se tambalea irremediablemente.

Doña Pía, que cargaba con el peso de su propio pasado, ha decidido que esta vez la verdad no podía esperar más. Las oportunidades pasan, los hijos merecen conocer las acciones de sus padres, aunque sean terribles. Queda por ver si Santos será capaz de perdonar a Ricardo o si esta confesión abrirá una brecha imposible de reparar.

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