‘La promesa’ (Mejores momentos): Verdades
El ultimátum de Curro a Martina
Curro no está de acuerdo con Martina, ya que la joven no quiere que su madre se vea con el conde de Ayala. El joven le dice muy serio: "Déjalos en paz, son felices juntos", y añade: "Deberías estar contenta de que tu madre sea feliz".
"No puedo alegrarme por ver como mi madre se va con un cualquiera a la primera de cambio", responde la joven. Así, que Curro le comenta muy alterado: "Tú estás haciendo impedir que tu madre rehaga su vida".
Ella le confiesa que no quiere olvidarse de su padre y que él se merece un respeto. "Entiendo lo que quieres decirme, pero es que tienes que soltarlo en algún momento", dice el joven.
Martina le aclara: "Es que no quiero, ni puedo". El hermano de Jana sigue sin comprender su actitud y le aclara: "Pues entonces lo lamento, pero estás sola en esto".
Manuel descubre la verdad del embarazo de Jimena
Abel se ha reunido con los marqueses y con Manuel para contarles la verdad sobre el embarazo de Jimena. "Al principio yo no sabía lo que estaba pasando", dice el doctor.
Manuel le pregunta a qué se refiere, a lo que él le confiesa: "Ese embarazo fue fingido". El hijo del marqués se sorprende y le pregunta: "¿Cómo que fue fingido?", a lo que Abel le responde: "Que no fue un embarazo real".
"¿Cómo se atreve esa niñata a engañarnos de esta manera? Será farsante y manipuladora", dice Cruz muy enfadada.
El marqués mira al doctor y le reprocha: "Jimena hizo mal pero usted cómo puede prestarse a algo así". El joven está arrepentido y le dice: "No tengo perdón", así que Alonso le grita: "No, no lo tiene".
"Ya sabía yo que no se podía confiar en él", comenta Cruz muy alterada. Incluso, ella propone: "Vamos a llamar a las autoridades y le vamos a denunciar", pero el marqués no está de acuerdo y le contesta: "No podemos precipitarnos, si sale a la luz esto, sí es un escándalo".
"Si desean que abandonen La Promesa yo lo haré de inmediato", dice Abel. Sin embargo, el marqués le grita: "No haga nada", y añade: "No se le ocurra decir nada a nadie".
El marqués le pide al doctor que abandone el despacho, pero Manuel no puede reaccionar porque está con la mirada perdida.
Manuel se derrumba ante Jana
Jana entra en el hangar y descubre a Manuel con la mirada perdida. Ella se acerca y le pregunta "¿Qué pasa Manuel?", así que él le confiesa: "El embarazo de Jimena fue fingido, nunca estuvo en cinta y Abel lo sabía".
La doncella le coge la mano y le dice: "Lo siento". El hijo del marqués se emociona y le explica: "Es lo más cruel que me han hecho en la vida". Jana le responde muy sorprendida: "Yo no sé cómo pudo hacer algo así".
El joven está decepcionado con Abel y dice: "Yo ya no sé qué creer de él y qué clase de persona es". Manuel le pregunta a Jana: "¿Tú sabías algo?", pero ella le contesta: "Te juro que yo no sabía nada".
Manuel no puede parar de llorar y no entiende la actitud de Jimena y dice muy nervioso: "¿Cómo he podido estar casado con un monstruo como ella? No quiero tener ningún vínculo, ninguno. Solo verle la cara me da asco". La doncella se acerca a él y le comenta: "No estás solo, yo estoy contigo".
Abel es un monstruo
Jana está muy enfadada con Abel y le dice: "¿Tú te consideras médico? ¿Dónde está tu ética? ¿Dónde está tu sentido del honor? Porque se te llenaba la boca hablando de juramento hipocrático y era todo mentira".
"No estoy orgulloso de cómo actúe", responde el doctor. La doncella está muy furiosa y le reprocha: "Cómo le puedes hacer algo así a quien se supone que es tu amigo, porque él estaba hundido aquellos días".
"A mí también me dolía verle así", responde Abel. La joven se ríe y le comenta: "Claro y por eso seguiste con el engaño".
El médico le confiesa: "Tienes todo el derecho del mundo a estar enfadada conmigo, pero te juro que no soy tan horrible como piensas”, así que ella le reprocha muy alterada: "Eres mucho peor de lo que me hubiera podido imaginar y encima utilizaste esa sucia jugada para hacerte la víctima y para buscar mi compasión".
El despido de Salvador
Rómulo está reunido con Salvador en el despacho y le dice muy enfadado: “Le parece usted que puede desentenderse de todo por jugar una partida de parchís".
"Lo siento señor pensaba que podía tomarme un descanso, al fin y al cabo estaba en mi día de tiempo absuelto", explica el joven. Pero Rómulo le grita: "Esa palabra no existe para un primer lacayo".
"Lo que trato de decirle es que estaba en mi tiempo de reposo", dice Salvador. Sin embargo, el mayordomo no está de acuerdo y le advierte: "Si sigue con esa actitud va a tirar tanto de la cuerda que la va a romper".
El novio de María se enfada y le pregunta: "¿Qué es esto una amenaza? Hablé claro". Rómulo le continúa gritando: "Yo no le veo que se aplique mucho en su trabajo", y añade: "Si sigue por ese camino no me va a dejar otra salida más que despedirlo".
"Pues sabe lo que le digo, que no hace falta que me despida que ya me voy yo solito", dice Salvador.
Abel advierte a Jana y a Manuel
Abel decide ir al hangar para confesarles a Manuel y a Jana el motivo de su engaño. "Estoy muy avergonzado y muy arrepentido por todo lo que he hecho", dice el médico.
"¿Por qué hiciste creer a tu supuesto amigo que iba a ser padre? Para arrebatarle la ilusión de un plumazo y decirle que su hijo había muerto", reprocha la doncella.
"Un hijo que jamás existió", dice con odio el hijo del marqués. "No me quiero justificar pero me hacia falta el dinero de Jimena para pagar los caros tratamientos de mi mujer", aclara Abel.
Manuel le pregunta: "¿Y por qué no me lo pediste?", a lo que el joven le responde: "Sé que mi necesidad económica no puede servir como excusa para hacer algo tan grave", y añade: "También quiero advertiros, en todo este tiempo he conocido muy bien a Jimena y es muy peligrosa, más de lo que pensáis".
Manuel quiere saber más detalles, así que Abel le confiesa: "Que intentó matarme y el otro día sin ir más lejos me intentó envenenar".
Manuel y Jana están muy sorprendidos con la actitud de la hija de los duques. El doctor les continúa explicando que Jimena no se puede enterar de que conocen la verdad y comenta: "Es capaz de cualquier cosa hasta de atentar contra nuestra vida".
Martina quiere que su madre respete a su padre
La madre de Martina no aguanta más la actitud de su hija y le dice muy seria: "No puedes seguir comportándose así, simplemente porque te fastidia la relación que tenemos el conde y yo".
La joven le reprocha a su madre que ella no se preocupa de su reputación. Su madre se ríe y le dice con ironía: "¿Me vas hablar tú de reputación? Tengo que recordarte porque estamos aquí en La Promesa. Por el escándalo que montaste en su día con Don Antonio de Carvajal y Cifuentes en una fiesta de la capital".
La sobrina del marqués también le reprocha que ella pensaba que el conde de Ayala era un impresentable y ahora ha cambiado de opinión. "Yo creo que la gente hay que tratarla para conocerla y no juzgarla de buenas a primeras como yo hice", comenta la cuñada de Alonso.
"A mí padre le gustaría que honrásemos su memoria no que nos comportásemos como sino se hubiera muerto apenas hace unos meses", dice muy seria Martina.
Abel quiere que Jana le perdone
Jana está muy enfadada con Abel, pero él le pide: "Necesito tu perdón como el aire que respiro". La doncella le reprocha: "Mentiste sobre una vida que iba a llegar al mundo y lo único que iba hacer esa mentira era crecer".
"Únicamente quiero tu perdón", dice el doctor con desesperación. Sin embargo, Jana no está de acuerdo y le responde muy seria: "Y eso de qué sirve porque el daño ya está hecho y no se puede remediar".
Él le vuelve a pedir que lo perdone, así que la joven le dice que lo perdona de corazón, pero que no puede olvidar lo que ha hecho. "Que es deshonrar a tu profesión, es romper el juramento hipocrático y encima has engañado a todos tus amigos", confiesa Jana.
"Perdonas pero no olvidas", dice Abel. Ella le continúa diciendo: "Es imposible hacerlo", y añade: "A partir de ahora no puedo confiar más en ti".
Jimena amenaza a Abel
Abel le pide a Jimena que cuente la verdad sobre su embarazo, pero ella le explica: "No encuentro la forma de hacerlo sin causar más dolor en esta casa".
"Es más sencillo de lo que piensa solamente tiene que plantarse ante Manuel y sus padres y contar la verdad", responde el doctor. La hija de los duques le contesta: "Y lo haré, pero aún no y espero que usted no se adelante".
"Por supuesto que no, creo que debe ser usted quien decida cómo y cuándo hacerlo. Pero si lo alarga y lo alarga, no me dejará mas remedio", expone Abel.
Jimena se enfada y le contesta: "Y si deja de presionarme y yo le ofrezco una ayuda económica, una muy generosa". Pero en ese momento aparece Jana para servir unos cafés y el doctor no le responde a la hija de los duques.
El soborno de Jimena a Abel
Jimena le dice a Abel: "Así, que le repito mi oferta económica sigue en pie", pero el joven le responde muy serio: "No, su intento de soborno".
"Ya hemos echo negocio de este tipo y le digo que esta vez seré mucho más generosa", dice la hija de los duques. El doctor está nervioso y le responde: "No sé, qué decir".
"Creo que es lo mejor para los Luján", expresa la joven. El doctor le pregunta: "¿De qué cantidad estamos hablando?", a lo que ella le aclara: "Le estoy dando la oportunidad de vivir sin ejercer su profesión durante una temporada".
Jimena abre el cajón, coge un sobre y se lo entrega al doctor. El joven se sorprende y dice: "Aquí hay mucho dinero", así que Jimena le confiesa: "Ya le he dicho que sería mucho más generosa que de costumbre, a cambio de que usted se vaya de La Promesa". ¡Abel guarda el sobre en su maletín y se marcha de la habitación!
¡Jimena descubre que Jana es la amante de Manuel!
Jimena entra en el hangar porque quiere hablar con Manuel, pero él no está allí. Sin embargo, se encuentra a Jana y le confiesa que sabe que ella le oculta algo.
La doncella está muy nerviosa y le responde: "Sabe lo mejor es que llame a Don Manuel o al doctor". Jimena le pide que se vaya, ya que quiere tomar una infusión.
La joven se marcha, así que la hija de los duques aprovecha ese momento para mirar los documentos de Manuel.
Encuentra un sobre con unas fotografías y descubre que en ellas aparece Manuel y Jana los dos en la playa. ¡Jimena no puede parar de llorar mientras ve las instantáneas de Manuel con la doncella!
¿Sigue queriendo Catalina a Pelayo?
Catalina está muy enfadada con Pelayo y le dice: "Has traicionado mi confianza". El joven está arrepentido y le confiesa: "Ya lo sé y voy a tener que cargar con ese error el resto de mi vida", y añade: "Por supuesto, no voy a presionarte sé que solo podría empeorar las cosas.
Por ello, quiero que me conteste a la pregunta que te hice el otro día".
La hija del marqués quiere saber de qué se trata, así que él le explica: "Necesito saber si debo quedarme para intentar arreglar las cosas, o si por el contrario debo marcharme para no molestarte nunca más".
Ella le responde muy seria: "El mundo no gira en torno a ti, al menos en mi mundo ya no, yo ahora lo único que siento es angustia", y le continúa confesando : "No me siento capaz de asimilar una mentira tan grande como la que tú has estado manteniendo, es imposible".
