‘La promesa’ (Mejores momentos): Una relación a tres

Sin duda esta semana ha sido muy importante para 'La promesa'. Con la emisión de 10 capítulos las historias entre Jana, Manuel y Abel han avanzado mucho... pero también lo ha hecho la no relación entre Martina y Curro, con Antonio de Lujan entre ambos... Aqui te dejamos algunos de los mejores momentos de la semana.

Manuel pilla a Jana y a Abel besándose

Abel está esperando a Jana, en ese momento aparece la doncella con el bebé. "Pensé que no saldrías nunca de allí, estás segura de que es él", afirma el joven.

Jana le responde: "Estoy segurísima, mira lleva la pulserita de Doña Candela". Los dos están dentro del coche, el bebé no para de llorar, pero la doncella y el doctor no paran de decir: "Es él".

En ese momento se miran fijamente durante varios segundos y el doctor se acerca a ella para darle un beso. La doncella también acepta ese beso, pero lo que no saben es que Manuel está viendo esa escena romántica con cara de asombro.

El hijo del marqués se queda parado sin pestañear, incluso, en un momento niega con la cabeza. ¿Romperá su amistad con el doctor?

Martina acepta comprometerse con Don Antonio de Carvajal

Martina le pide a Don Antonio que no continúe preguntado sobre sus pretendientes a toda la familia y añade: "Que sí, que me casaré con usted".

El joven se sorprende y le pregunta si es verdad, a lo que la sobrina del marqués le responde: "Seré su esposa, así que haga lo que considere".

El joven se levanta, le da la mano y ella también se pone de pie. Don Antonio le da un beso apasionado, pero Martina está incómoda y no responde a ese beso con ilusión.

En ese momento Curro está viendo ese beso desde la puerta con la mirada muy triste y con ganas de llorar, pero la pareja no se ha dado cuenta de su presencia.

Abel siente cosas muy fuertes por Jana

Abel está con Jana en el patio y le confiesa: "Parece que el bebé va recuperando su ritmo normal". Ella le responde: " Ya sabes a estas edades los niños comen, descansan y echan lo que han comido".

Mientras la doncella tiende la ropa, el doctor se acerca a ella y le confiesa: "Quería decirte que siento lo del beso, no debía hacerlo". La joven deja la tarea que estaba realizando y le contesta: "En honor a la verdad tengo que decirte que no solo fue culpa tuya, dos no se besan si uno no quiere".

El médico le comenta que al principio no le gustaba estar con ella, pero sus sentimientos han cambiado. "Jana siento algo muy fuerte por ti, quiero saber si tú también sientes lo mismo", confiesa el joven.

En ese momento aparece Mauro y le pregunta al doctor si interrumpe algo. Los dos sonríen y responden que no. ¿Qué le responderá Jana?

Pía daría la vida por su hijo

El señor Baeza le pregunta a Pía cómo se encuentra. Ella le explica que por una parte quiere recibir noticias sobre su hijo, pero por otra parte no quiere que lleguen por si no son buenas.

"Hay algo irreal en todo esto y así fue desde el principio", afirma la ama de llaves. La joven continúa explicando que ella intentó frenar el embarazo, porque hubo un momento que odio a si hijo por culpa del monstruo que lo engendró.

"No se puede culpar por algo que no provocó y tampoco por sentir algo que sentiría cualquier mujer en sus circunstancias", afirma el mayordomo.

La ama de llaves le confiensa que esos sentimientos de odio han desaparecido. Ella está muy triste porque no pudo ver a su hijo al nacer, ya que estaba tan cansada que se desmayó, pero a pesar de todo, ella afirma: "Daría mi vida por él, incluso, daría mi vida por tenerlo a mi lado unos instantes y podré abrazarlo aunque solo fuese una vez".

"No pierdas usted la esperanza, el doctor Bueno, la señorita Expósito y Don Manuel están poniendo todo de su parte, quién mejor que ellos para poder conseguirlo", comenta el mayordomo.

Jana recupera al hijo de Pía

Jana entra en el convento, pero está muy nerviosa buscando al hijo de Pía. En ese momento decide romper la puerta de una habitación, porque escucha el llanto de un bebé.

Hay varias cunas, así que la joven se apresura a mirar todas las cunas, hasta que encuentra el hijo de la ama de llaves. Se da cuenta que es él por la pulsera que le regaló Candela.

La doncella le da un beso y sale con el recién nacido de esa habitación. En ese momento Manuel está entreteniendo a una de las monjas, ella le explica que dedican varias horas a los oficios religiosos.

Manuel se da cuenta que Jana está escondida con el bebé detrás de una columna, el joven finge que tiene tos para llamar la atención de la hermana. Él le pide que mejor se vayan al despacho para hablar en un espacio más privado.

La monja le explica que no es necesario, así que el hijo del marqués continúa hablando con ella, mientras le explica que le encanta la arquitectura del convento.

Pía se reencuentra con su hijo

Candela está muy emocionada y le entrega el bebé a Pía. La ama de llaves no puede contener las lagrimas, la cocinera le explica: "Ya verás como la va a reconocer nada más olerla".

Pía mira al recién nacido y le dice: "Hola cariño soy mamá, te prometo que nunca nadie volverá a separarnos nunca más". La joven le confiensa a Candela: "No te parece un milagro que algo así pueda nacer de una".

"Es la misma estampa de su madre", afirma la cocinera, y añade: "Hay que bautizarlo". La joven le explica que buscarán un día, pero Candela se refiere que tienen que buscar un nombre.

Pía escoge el nombre de Diego, pero la cocinera le pregunta quién es Diego. "El hijo de una amiga que tuve hace mucho tiempo, se llamaba María, era muy buena y su hijo era un amor", cuenta la joven.
"Pues Diego se va a llamar", afirma Candela.

Don Antonio de Carvajal anuncia su compromiso con Martina

En el comedor están los marqueses y todos los familiares, como los hijos, padres de Martina, Curro, Martina y Don Antonio.
Catalina quiere saber qué es lo que tienen que celebrar. "Antes de decir nada quiero que tengan las copas llenas para poder brindar", afirma Don Antonio.

El joven continúa explicando: "Quiero anunciarles que la señorita Martina de Luján ha aceptado ser mi esposa, brindo por ella".

Martina levanta la copa con desgana y mira a Curro, pero su primo se muestra muy serio. "Es un honor que nuestras familias vayan a emparentar", dice el padre de Martina. El marqués está muy feliz con la noticia y señala: "Y que el compromiso haya tenido lugar en mi palacio".

Jimena le pregunta a Martina por qué está tan callada. "Es por la ilusión que no sabía que lo iba anunciar en este momento", expresa la joven.

"Quería que fuera una sorpresa para todos", aclara Don Antonio. La madre de Martina también le agrada la noticia y confiesa que los dos serán muy felices, porque hacen una pareja perfecta.

Teresa besa a Feliciano

Feliciano esta limpiando los zapatos de Don Fernando, en ese momento aparece Teresa y le explica que está muy feliz. "Es increíble lo que cambia la vida la llegada de un recién nacido, ese niño ha traído la felicidad a esta casa. Todo el mundo pone buena cara y ya nadie se queja por nada, ni siquiera de los dolores de espalda y de riñones", confiesa la doncella.

Mientras la joven habla sin parar, Feliciano está todo el rato callado. Teresa continúa explicando: "Es verdad que Doña Pía está un poco sobrepasada, pero estoy convencida de que cuando le mira la carita a su hijo le compensa".

"Seguro que sí", responde el joven. Teresa se acerca a él le da un beso, pero Feliciano no sabe qué decir. "Reacciona Feliciano que te has quedado como un pasmarote", comenta la doncella.
Feliciano sigue sin decir nada, así que la doncella le da otro beso y señala: "A ver si esto te espabila un poco". Él sigue sin decir nada, Teresa se siente mal y le mira fijamente.

Salvador acepta operarse

Salvador ha quedado con María y Lope porque quiere contarles algo. La doncella le pregunta qué ocurre, a lo que el joven responde: "He decidido que quiero miraros con los dos ojos".

La joven no entiende lo qué quiere decir Salvador, pero él le confiensa: "Que voy a operarme". "Es una noticia estupenda y maravillosa", afirma María.

Lope también se alegra con la noticia y le dice: "Nos a pillado de imprevisto, pero es un notición". Salvador continúa explicando: "Quería que fuerais los dos primeros en saberlo".

El joven quiere saber si se han gastado todo el dinero que consiguieron para la operación, a lo que Lope contesta: "Que no Salvador, que esas pesetas son todas tuyas".

La doncella se ríe y le dice que es un cabezón, el joven le confiensa: "Mejor tarde que nunca". Los tres están muy felices con la noticia y se dan un abrazo.

Feliciano está jugando con Teresa

Feliciano le dice a Teresa que Rómulo quiere hablar con todos los empleados. La doncella le responde muy enfadada que antes tiene que limpiar los zapatos.

El joven le pregunta qué le ocurre y no entiende por qué le habla en ese tono, ya que él no tiene culpa. Teresa deja de limpiar y le responde: "Que no tienes culpa ninguna dices, yo creo que alguna si tienes".

Feliciano quiere saber a qué se refiere, a lo que ella le confiensa: "Te hablo del beso que te di, que te quedaste quieto como un pasmarote, vaya que si llego a besar a un tabique habría venido a ser lo mismo".

Feliciano le pide disculpas, pero la doncella está muy enfada y le dice: "No disculpó, sino te gustaba, sino quería mis besos tendrías que haber sido claro desde el principio, porque eres un liante que lo único que has hecho ha sido confundirme".

"Yo lo único que no quiero es marearte, si he obrado así es porque no sé hacerlo de otra forma, a mí nunca nadie me ha querido solamente mi hermana. He recibido palos y una moza como tú que se preocupe por mí, no termino de entenderlo", confiensa el joven.

Teresa le pide perdón y siente que haya tenido una vida tan difícil. Feliciano le responde que no se preocupe, los dos se miran fijamente y se besan.

Jana y Abel son almas gemelas

Jana le explica a Abel que quiere seguir con la conversación del otro día. "Fui muy sincero en todo lo que te dije, lastima que cuando te pregunté que sentías tú por mí, apareciese Mauro", confiesa el doctor.

La doncella le responde: "El caso es que a mí no me gusta ponerle palabras a las cosas, no me gusta decir si me siento así o esto es de esta otra forma, porque me parece que es forzar las cosas".

El médico no está de acuerdo con esa opinión y le comenta que él sabe perfectamente lo que siente y la única forma de expresarlo es con palabras o con un beso.

"Yo sí sé lo que siento, yo contigo estoy agusto y de hecho siento como si tú fueras mi alma gemela", explica la doncella. El doctor le comenta que él también siente lo mismo, a lo ella le responde: "Luego me pongo a pensarlo y apenas nos conocemos".

Abel cree que ella piensa mucho las cosas y debe dejarse llevar por el corazón. Ella le aclara que está muy nerviosa y añade: "Siento algo por ti". ¡Los dos se cogen de la mano y se miran!

Curro quiere luchar con Martina

Martina le pregunta a Curro qué hace bebiendo solo, él joven le contesta muy enfadado que está mal por su compromiso y añade: "Por ver como te casas con otro hombre después de lo mucho que nos hemos querido, supongo que es normal que esté así, es muy triste".

El joven le aconseja no rendirse y plantar cara. "Curro no me lo pongas más difícil de lo que ya es", afirma la joven. Su primo le pregunta sino va hacer nada, a lo que ella le contesta: "Hemos hablado de esto cien veces y no hay otra solución que casarme con él".

Curro le explica que no tiene que aceptar ese compromiso, pero la joven le confiensa que no quiere enfrentarse a sus padres y que tampoco puede despreciar al hijo de un grande de España.

"Sí que puedes", afirma Curro y añade: "Lo único que tienes que hacer es plantarte y decir que no te quieres casar con Don Antonio, hazlo por nosotros por favor, para que podemos ser felices de una vez por toda".

Martina no sabe qué responder, pero su primo le confiensa: "Te prometo que si no te casas con él no te arrepentirás nunca".

Jimena recibe la sangre falsa

Jimena está arreglándose en la habitación porque quiere bajar a desayunar. En ese momento Teresa entra en la habitación y le explica que ha llegado un paquete para ella.

"Sí, debe ser unos complementos para mi vestido", afirma la joven y añade: "Acabo de caer en que mi madre me avisó de que me los haría llegar". La doncella le pregunta si quiere qué le ayude abrir el paquete, a lo que la mujer de Manuel de responde: "No te preocupes, prefiero hacerlo yo personalmente y ahora déjame sola".

Jimena se dispone abrir la caja de cartón y en ella ahí una botella llena de sangre. Comienza a verter esa sangre en una gasa, pero tocan a la puerta y es Teresa. La hija de los duques le pregunta muy nerviosa qué es lo que quiere, la doncella le informa: "Disculpe de nuevo la interrupción señora, se me ha olvidado decirle que las señoritas Catalina y Martina la esperan para desayunar".

"Sí en unos minutos bajaré, te ha quedado claro", responde Jimena. La doncella se marcha de la habitación y ella aprovecha ese momento para guardar la caja en el cajón.

Curro fuerza a Ramona

Curro decide visitar a Ramona, ella cree que viene a disculparse por su comportamiento. "No vengo a disculparme, vengo a despedirme. Mañana partiremos a Madrid y estaré un par de días fuera".

Ramona le pregunta si está bien porque lo ve un poco inquieto, a lo que él responde: "Estoy bien, bueno pasando una mala racha. Recuerda que me obligaron hacer de carabina de Martina y Don Antonio, pues se ve que tengo que ir obligado a la fiesta”.

Ramona le pregunta si ha pasado algo más, el joven pierde los nervios y le confiesa que no soporta a su padre. "Usted no sabe lo que es vivir con él, tener que aguantar su despotismo, su rigidez, y su actitud tampoco ayuda", afirma el joven.

Ramona le pregunta a qué se refiere, a lo que el sobrino del marqués responde: "Usted no quiere decirme la verdad, no quiere decirme quién es mi verdadero padre".

La mujer le explica que no lo sabe, pero Curro cree que está mintiendo. Ella le pide que se calme, pero él le agarra el brazo mientras le dice: "Estoy cansado de que todo el mundo me mienta".

Curro comienza a tirarle fuerte del brazo y le grita: "Usted me va a decir la verdad, así que venga hable Ramona, que me digas quién es mi padre". La mujer le pide llorando que le suelte, pero el joven continúa apretando el brazo y gritándole: "Que me lo digas de una vez ya".

Jana confiesa a Manuel sus sentimientos por Abel

Jana quiere hablar con Manuel sobre el beso que ella se dio con el doctor. El hijo del marqués le explica que no hace falta hablar nada, pero la doncella insiste.

El joven le pregunta si hay algo entra ella y Abel, a lo que Jana le responde: "Sí, o eso creo, no sé exactamente qué es lo que hay, pero como usted dice hay algo y de eso estoy segura. El caso es que acabamos de conocernos y ya no sé a dónde va a llegar esto, pero yo tenía la necesidad de contárselo".

Manuel está muy serio mientras escucha las palabras de la doncella y le confiesa: "Si te digo la verdad Jana no me sorprende, yo ya había notado que Abel era una persona muy especial para ti".

La doncella le pregunta si le ha molestado, a lo que él le contesta: "No podría, ni tengo derecho, más bien todo lo contrario, te agradezco muchísimo tu sinceridad".

Manuel y Jana pasan un rato a solas

Manuel está de pie en el despacho y Jana aparece con un vestido largo y le pregunta si ha terminado la fiesta. "No en absoluto, estás deslumbrante", contesta el joven.

El hijo del marqués quiere que se quede, ella aprovecha la ocasión y le confiensa: "Ya hemos renunciado a bastantes cosas y creo que nos merecemos un ratito de magia".

Manuel le pregunta si le apetece una copa de champán, la doncella le responde que sí, así que el hijo del marqués decide brindar mientras comenta: "Por el presente, por este presente, por ti, por mi y por olvidarnos aunque solo sea un momento".

La doncella levanta la copa y afirma: "Por el presente y por olvidar". El hijo del marqués cierra la puerta para crear un ambiente más íntimo, se acerca a la doncella y le dice: "Por el presente yo vuelvo a estar soltero".
Jana se ríe y comenta: "Yo pertenezco a una familia noble a más no poder" y añade: "Podríamos a ser cómo si acabásemos de conocernos en un baile". ¡Manuel pone la música, se acerca a ella y se cogen de las manos!

Manuel y Jana se vuelven a besar

Jana y Manuel aprovechan un momento para bailar juntos. Él le pregunta que si tiene mucho pretendientes, pero ella le explica que solo tres, pero que por ahora no sale con ninguno.

Ella quiere que él le conteste a algunas preguntas, que son: ¿Cuál es el momento más importante?, ¿quién es la persona más especial y ¿cuál es el propósito de la vida?, a lo que Manuel responde: "Yo creo que el momento más importante es el ahora, porque es el único del que tenemos absoluto dominio".

El joven continúa explicando: "Y la persona más especial es con la que estás en este momento, la que está frente a ti, porque quién sabe si podrás tener trato con otra en el futuro. Y el propósito es hacer que esa persona, la que está junto a ti sea feliz, porque ese es el mayor fin en la vida".

La doncella le comenta que deben disfrutar de ese momento e intentar ser felices aunque solo sea por un instante. ¡Los dos se miran y se besan apasionadamente!

Martina ama a Curro

Martina y Curro están en la fiesta de compromiso de ella, pero Don Antonio se ha tenido que marchar para atender asuntos de Estado. La joven le pide a su primo que baile con ella, el joven acepta y los dos bailan cerca de un lago.

Martina tiene que marcharse porque comienza a llorar. Curro le pide que se tranquilice, pero ella le confiensa: "Al principio creí que tenerte a mi lado no era para tanto, que me ayudarás en todo no era para tanto, que me hicieras reír no era para tanto, que me mirarás como me miras no era para tanto, que el roce de tu piel no era para tanto, que escuchar tu voz no era para tanto, creí que lo que sentía por ti no era para tanto, creí que el amor no era para tanto, creí que quererte no era para tanto".

Curro no puede parar de llorar porque se da cuenta que la noche que él le dijo las mismas palabras, ella estaba despierta. "Te aseguro que ahora soy completamente consciente de que quererte no es para tanto, es para siempre. Te amo Curro, te amo con toda mi alma", afirma la joven.

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