‘La promesa’ (Mejores momentos): Una dura amenaza
Catalina se entera de que la quieren llevar a un manicomio
Rómulo le informa a Catalina que la señora marquesa quiere que la joven ingrese en un manicomio. "Pues ya le digo yo que no va a pasar, yo estoy totalmente cuerda", dice muy enfadada la joven.
"Lo sé, no me cabe la menor duda", dice el mayordomo. La joven le confiesa: "Yo cuento con el apoyo de mi padre, él no permitirá que algo así suceda".
"Tendremos que adelantarnos a cualquier movimiento de la señora marquesa y del capitán, y advertir a su padre cuanto antes", expresa Rómulo.
La hija del marqués le pide con desesperación: "Hablé con él y adviértela de las maquinaciones que trama la arpía de su mujer". El señor Baeza le responde: "Asumo esa responsabilidad y advertiré a su padre cuanto antes".
Jana reza por Manuel y Curro
Jana está en su habitación muy seria y coge la figura de una virgen. La joven le dice: Virgencita trae de vuelta a Manuel y a Curro. Te ruego que les traigas de vuelta y que te asegures de que no les pase nada malo".
La doncella se emociona y continúa diciendo: "Que vuelvan a La Promesa sanos y salvos. Santa María, madre de Dios, acaba de una vez con tantas guerras absurdas que tantos jóvenes está matando, y te ruego que ampares a este mundo que está sufriendo y le des paz".
Jana no puede parar de llorar y le expresa: "Si te estoy pidiendo demasiado tan solo quiero que veles por Manuel y por Curro, por mi hermano y por la persona que tanto amo. Ya sé que te lo pido todos los días y más de una vez al día, pero si lo cumples, juro que cumpliré con tu voluntad y haré todo lo que me pidas, sea lo que sea".
Lope golpea a Santos
Lope pasea por los pasillos de La Promesa y Santos le pregunta: "¿Dónde vas a estas horas?". El joven le responde muy serio: "A ti que te importa", a lo que Santos le comenta: "Últimamente te gusta mucho escaquearte por las noches, quizás debería reportarlo".
"Que no es asunto tuyo", grita el cocinero. Santos se acerca a López y le comenta: "Que gallito te pones".
Los dos comienzan a discutir y Santos le grita: "¿Cuándo vas a olvidar a Vera?” y añade: "Se te pone una carita de cordero degollado mientras nos besamos".
Lope le pregunta muy enfadado: "¿Tú de qué vas?", así que el joven le responde: "No eres lo suficiente hombre para ella". ¡Lope no puede aguantar más las provocaciones de Santo y le pega un puñetazo en la cara!
Maria Antonieta recuerda a su marido
Maria Antonieta coge un puro y empieza a olerlo. En ese momento aparece Alonso y le pregunta qué le pasa, ya que está emocionada.
Ella le devuelve el puro y le responde: "Son los que prefería mi marido". El marqués le explica: "Son los mejores, los traen especialmente de Cuba".
"Hoy sería nuestro aniversario de bodas, tanto años juntos", dice Maria Antonieta. Alonso quiere que se anima y le contesta: "Eso es algo que nadie te va a quitar".
"Lo añoro tanto", comenta la joven sin parar de llorar. Ella recuerda que su marido le acariciaba la cara y dice: "Y de repente todo era posible".
El dolor que siente Lope al ver a Vera
Lope está cocinando con rasguños en el rostro. En ese momento aparece Vera y le pregunta: "¿Te duele? ¿Estás bien?", a lo que el joven le aclara: "Sí, estoy bien".
Ella le propone que deje que Jana le prepare un ungüento, pero el joven le dice muy enfadado: "Estoy bien". Vera le confiesa: "Me siento culpable", pero el cocinero le responde muy enfadado: "No lo entiendo, Santos es adulto y tiene que hacerse responsable de sus actos, igual que lo que tienes que hacer tú, igual que lo tengo que hacer yo".
Vera no sabe qué decir, así que él le continúa confesando: "No quiero tu consuelo ni que seas amable conmigo, prefiero que no me prestes atención, ¿está claro?".
"Está bien", contesta la doncella. Lope le reprocha: "A mi lo que me duele es verte". ¡El joven se marcha de la cocina y Vera rompe a llorar!
Alonso se niega a llevar a Catalina al manicomio
Alonso le dice a Lorenzo: "Sé que estás moviendo tus hilos para meter mi hija en un manicomio". El militar le responde: "Cruz está preocupada por su hijastra, es normal".
En ese momento aparece Cruz y su marido le dice: "Ya le he dicho a Lorenzo que pare las gestiones que tú le encomendaste". La marquesa se muestra con frialdad, así que Alonso se levanta y le reprocha: "Tras esa idea solo está la inquina que le tienes a mi hija y tu afán por librarte de ella".
Cruz le responde: "Tu hija no está bien", pero el marqués no está de acuerdo y le dice: "Catalina no ha dado muestras de enfermedad".
"Ha dado muestras de sobra, otra cosa es que tú prefieras ponerte una venda en los ojos y mirar para otro lado", expresa Cruz.
Pero su marido le reprocha que el encierro de Catalina es por su culpa, a lo que ella le comenta: "Otra vez con eso, todo el mundo sabe que Catalina no está así, por lo que se supone que yo le hice".
El marqués le dice muy serio: "Tú vas a estarte muy quieta porque yo no voy a consentir que hagas nada que pueda perjudicarla, nada".
Martina recibe una carta
Martina está tomando el té con Cruz y Maria Antonieta. En ese momento llega la madre de Martina y dice: "Simplemente he venido a traerle una carta a mi hija, me la ha dado Rómulo, acabar de llegar".
Cruz le pregunta: "¿No será de Manuel?". La joven abre el sobre y dice: "Es de Asdrúbal Ibáñez de Caicedo". Su madre le pregunta: “¿Y qué quiere?", a lo que la joven le aclara: "Es una invitación para ir con él a la ópera".
"Yo lo conozco y ha pasado de ser un muchacho inmerbe a un joven la mar de apuesto y atractivo", dice la marquesa.
La madre de Margarita le expresa: "Es una excelente ocasión para que salgas y te diviertas un poco, yo que tú le contestaría cuanto antes". Pero su hija le responde muy seria: "No voy a ir con él a la ópera, ni a ningún sitio".
Gregorio entra en la habitación de Pía
Pía está en su habitación con Jana porque le está ayudando a ponerse un pañuelo en la cabeza. La ama de llaves se da cuenta que hay un tarro de cicuta en su habitación y empieza a llorar. Pía recuerda que Gregorio tenía el mismo tarro.
Jana le pregunta qué le ocurre, así que Pía señala con el dedo. La doncella coge el bote y dice muy preocupada: "Cicuta".
Pía no puede parar de llorar y dice: "Ha estado aquí, Gregorio ha estado aquí".
Jana quiere que se tranquilice y le expresa: "No pasa nada, ahora mismo estamos tú y yo solas en esta habitación".
Pía está muy alterada y le grita: "Me ha encontrado y me va a matar", y le continúa diciendo sin parar de llorar: "Que ese frasco no estaba aquí por la mañana".
"Eso quiere decir que lo ha dejado hace poco y puede seguir por aquí. Tengo que avisar a todo el mundo para que lo detengan", dice Jana muy preocupada.
Salvador quiere lo mejor para María
María está en el patio tendiendo la ropa de Maria Antonieta y le explica a Salvador que todavía le queda más tareas. El joven está muy serio y ella quiere saber qué le ocurre.
"Yo quiero lo mejor para ti, que tengas la mejor vida posible y por mi culpa te estás privando de muchas cosas", dice Salvador. La doncella le responde: "Como no me lo expliques mejor no lo entiendo".
"Que tendrías que ser tú la que estuviera empaquetando sus cosas para ir América en un transatlántico de lujo", comenta el joven.
La doncella le dice: “Es eso ¿no?", a lo que él le contesta: "Sí eso es, porque ese puesto era para ti y no para Teresa, y lo rechazaste por mí". Ella le explica que lo ha hecho para ayudar a Teresa y le dice: "Te crees muy importante tú".
"¿No lo soy?", pregunta el joven. María le aclara: "Sabes de sobra que mi lugar favorito es donde tú estés". ¡Los dos se besan apasionadamente!
El servicio de La Promesa organiza la búsqueda de Gregorio
Salvador ha reunido a todos los compañeros del servicio para explicarles: "Creemos que Gregorio Castillo está en La Promesa".
El joven continúa diciendo: "Nos dividiremos por pareja para buscar por todas las estancias y todos los accesos de palacio".
Todos los empleados están muy nerviosos, pero Salvador les pide: "Hay que entregarle a la Guardia Civil sin generar alarma".
"Es importante que Doña Petra no se entere de nada", comenta Lope. Todos los trabajadores deciden buscar a Gregorio en las estancias de La Promesa.
Pero Salvador y Lope se encargan de la zona de exteriores. El cocinero le dice: "Es demasiado hombre", a lo que su amigo le confiesa: "Si ese malnacido sigue aquí hay que atraparle cuanto antes".
Catalina conoce a Adriano
Adriano le dice a Catalina que no quiere sus consejos. "Es que usted se creerá que por vivir en un almacén ya es como nosotros, los de abajo. Le da derecho a meterse en nuestras vidas pero no tiene callos en las manos, ni nunca ha pasado ni frío ni hambre".
"No tienes ni idea de quien soy", responde la joven. El joven le sigue reprochando: "Es que es muy fácil jugar a ser pobre cuando se tiene todo”.
La hija del marqués le pregunta muy enfadada: "¿Cómo te atreves a juzgarme sino me conoces?", a lo que él le responde: "Conozco lo que veo".
Catalina se acerca a él y le grita: "Vete de aquí, vete de aquí ahora mismo". ¡El joven se marcha muy enfadado!
Martina tiene una cita
Martina ha decidido aceptar la invitación de Asdrúbal Ibáñez de Caicedo. La joven luce un vestido largo y baja las escaleras con Vera.
La doncella le confiesa: "Está usted radiante señorita Martina, va a ser la comidilla de Luján por varias semanas y quien dice Luján dice la comarca entera".
Su madre también se sorprende y le dice: "Estás preciosa y ese vestido ha sido todo un acierto. Lo más hermoso es verter sonreír de nuevo".
La joven le responde: "Gracias". Su madre le continúa expresando: "Yo desconozco si entre ese muchacho y tú va a surgir algo, si porque es cosa vuestra. Pero el plan de la opera ya merece la pena porque mereces ser feliz".
