‘La promesa’ (Mejores momentos): Un reencuentro muy esperado
Petra sabe el secreto de Santos
Petra le confiesa a Santos que en La Promesa están pasando cosas extrañas. "Doncellas que desaparecen de un día para otro, extraños ruidos a altas horas de la noche, labriegos que pasan por señoritos", expresa la ama de llaves.
"Vaya al grano Doña Petra, ¿por qué me ha traído aquí?", pregunta el joven. Así, que Petra le explica: "Porque quiero saber, ¿por qué invitaste a la duquesa de Carril a la merienda de Doña Margarita?".
"Qué yo no tengo nada que ver", responde el lacayo. Pero la ama de llaves le dice muy enfadada: "Deja de mentir, siempre dijiste que en esa lista había cinco nombres de invitadas, pues yo la he encontrado".
Le muestra la lista y le expresa: "Y aquí solo hay cuatro". El joven se sorprende, ya que Petra ha descubierto su mentira.
Jana y María se despiden de Pía
Jana y María han decidido abandonar la cueva para regresar a La Promesa. "Yo voy a estar bien pero quiero que me prometáis que vais a tener mucho cuidado del camino de vuelta a casa", dice Pía.
María le responde: "Claro que sí". Pero Jana se da cuenta que Pía no está bien y le confiesa: "Yo sé que a usted le atormenta quedarse sola, pero nosotras no vamos a tardar mucho en volver".
"Realmente lo que me atormenta es no saber cuándo os voy a volver a ver", responde la ama de llaves. La doncella le aclara: "Pues va a ser muy pronto, ya lo verá".
Pía se despide de los dos: "Quería daros la gracias porque me habéis dado la vida estos días aquí".
Martina vuelve del sanatorio
Martina vuelve a La Promesa y su madre le dice: "No sabes lo preocupada que estaba por ti". El marqués se acerca a ella y le pregunta: "¿Cómo estás?", a lo que ella le responde: "Bueno pues he estado mejor la verdad".
"¿Ha sido muy dura la estancia en el sanatorio?", pregunta su tío. La joven le confiesa: "Una compañera se adueñó de mi personalidad y después me agredió, y me obligaban a tomar fármacos que me dejaban sin voluntad para después cogerme y meterme en bañeras con hielo".
Martina se acerca al conde de Ayala y le dice con odio: "Y lo que he vivido allí no se lo deseo ni a mi peor enemigo, sobre todo, teniendo en cuenta que ese castigo era totalmente inmerecido porque yo soy inocente".
El conde le responde: "A día de hoy continuas siendo la principal sospechosa", y continúa confesando: "No pienso permitir que esto quede impugne".
"¿Va a incumplir su palabra?", pregunta Curro. Pero Ignacio le aclara muy serio: "Por supuesto que no, dije que no iría a la cárcel y no va a ir, dije que no volvería al sanatorio y no va a volver. Le di mi palabra y la pienso cumplir, pero eso no significa que este dispuesto a consentir su impugnidad".
Manuel le pregunta: "¿Y eso qué quiere decir", a lo que el conde de Ayala le confiesa: "Mi decisión es que Martina ingrese en un convento".
Cruz se entera de la infidelidad de Alonso con María Antonia
"No tendría que haberte dicho lo que hubo entre tu marido y María Antonia", dice Lorenzo. Pero la marquesa le dice muy enfadada: "No insista".
El militar le expresa: "Una infidelidad y bajo tu propio mismo techo entiendo que te impacte", a lo que Cruz le responde: "No pasa nada de nada".
"No te importa que tu marido se haya besado con Doña Antonia", argumenta Lorenzo. Sin embargo, la marquesa le confiesa muy seria: "Mi marido es un hombre fiel".
Su cuñado le responde: "Yo solo te traslado lo que me dijo María Antonia", pero ella está muy confusa y le dice: "Pues seguro que malinterpretaste sus palabras".
"Pregunta a tu marido o pregunta a María Antonia, ellos fueron los implicados en ese presunto beso", comenta Lorenzo.
Por fin Jana y Manuel vuelven a verse
Jana entra en el salón y dice muy nerviosa: "Señores traigo la merienda". El hijo del marqués le dice muy ilusionado: "Jana has vuelto".
"Sí, María Fernández y yo volvimos anoche de la casa de…", responde la doncella. Pero no puede terminar la frase porque Cruz le expresa muy enfadada: "Bueno basta de cháchara, sírvenos".
Manuel le dice a su madre: "No me gusta verla enfadada, más bien todo lo contrario, con una sonrisa en el rostro". El joven le sigue explicando a la marquesa mientras mira a Jana: "Así es como la he recordado yo todos estos días en la guerra".
"¿Te acordabas de mí?", pregunta su madre. Así, que Manuel le responde mientras mira a la doncella: "Incluso en los peores momentos lo único que me daba ánimo era acordarme de su sonrisa".
La doncella escucha las palabras de Manuel y él sigue confesando: "No se imagina la maravillosa sensación de bienestar que me producía imaginarme a su lado".
Cruz se emociona y su padre le expresa: "Eso que dice es precioso hijo". La marquesa también le expresa muy ilusionada: "Son las palabras más bonitas que me has dicho nunca".
Curro quiere escaparse con Martina
Martina está sola en la habitación y le confiesa a Curro: "Todo el mundo me engaña y no puedo confiar en nadie". El joven le responde: "En mi sí, siempre puedes confiar en mí".
"Ya lo sé gracias", dice la sobrina del marqués. Curro le explica muy nervioso: "No voy a dejar que el conde de Ayala se salga con la suya, te lo prometo".
"¿Y qué piensas hacer para evitarlo?", pregunta la joven. Así, que él le argumenta: "Si es necesario, me fugare contigo y lejos. Empezaremos desde lejos, tú y yo, yo puedo echar mano de algunos hombres que conocí en el frente que seguro que me ofrecerán un trabajo, para poder seguir adelante y de ahí podremos coger una casa".
"No vamos a ir a ninguna parte, estoy muy cansada. Estoy cansada de escaparme, de esconderme, de no poder ser yo misma, de enfrentarme siempre con mi propia familia, es que no puedo mas", confiesa Martina.
"No voy a dejar que te pase nada malo, no, no, Ayala no se va a salir con la suya. Ni me pienso quedar quieto como él decide tu vida por ti", dice el hijo del marqués.
Martina se niega a bendecir el matrimonio de su madre
Martina entra en el estudio de Manuel y le dice: "Solo quería darte las gracias por cumplir tu promesa de cuidar a Curro en el frente”.
"Si te soy sincero, llegó un momento en que no sé quién cuido de quien", responde el hijo del marqués.
Martina rompe a llorar y Manuel le confiesa: "Pronto podremos sacarte de ese convento", y añade: "Si hay algo que nos mantuvo vivos a Curro y a mí durante la guerra, incluso en los momentos más adversos, fue el anhelo de volver a casa".
La joven le confiesa: "Ayala está dispuesto a olvidarlo todo pero a cambio me pide algo que yo no puedo conceder". Manuel se sorprende y le pregunta: "¿Y qué es?".
Martina le explica: "Que bendiga su matrimonio con mi madre", y sigue confesando: "Yo no puedo permitir que mi madre comparta su vida con ese hombre".
Catalina quiere volver a ver a Pelayo
Manuel le pregunta a Catalina: "¿Por qué te vas a ir?", a lo que ella le responde: "Tengo que hablar con Pelayo".
"Ese hombre te a echo mucho daño", confiesa el joven. Así, que su hermana le expresa: "He intentado luchar contra mis propios sentimientos pero haga lo que haga me remite a él".
"Las heridas del corazón son difíciles de curar", argumenta el hijo del marqués. La joven le continúa comentando: "No paro de pensar en que él me quiso de verdad".
Ella no sabe si su actitud tiene sentido, pero su hermano le explica: "Por una vez en tu vida permítete hacer algo sin sentido".
Curro habla con Jana de la guerra
Curro entra en la habitación de Jana y le dice con ilusión: "Te echado mucho de menos hermanita". La doncella le da un abrazo muy fuerte y le confiesa: "No te imaginas el tiempo que he estado esperando este abrazo".
El joven le responde: "Te prometo que no tengo intención de marcharme a ningún lado".
La doncella quiere que le cuente su experiencia en la guerra, así que Curro le confiesa: "He vivido un infierno, no te puedes imaginar lo que allí está pasando porque la guerra no sólo se queda en el campo de batalla sino que todo está impregnado de ella".
La doncella escucha atentamente a su hermano mientras él continúa diciéndole:
"He visto caer a demasiados compañeros y también a jóvenes que murieron sin saber por qué luchaban".
Jana romper a llorar y el hijo del marqués le confiesa: "Necesitaba huir de aquí y elegí el peor destino". La joven le responde: "Lo importante es que estás aquí otra vez, eso es lo importante".
