‘La promesa’ (Mejores momentos): Un misterioso encargo

El tenso reencuentro entre Martina y el duque

El duque se ha instalado unos días en La Promesa y le pregunta con ironía a Martina: "¿Qué tal las cosas por aquí?", a lo que ella le responde muy seria: "Bien".

"No sé si pecas de optimista o ingenua, porque las noticias que llegan a la corte dictan mucho de ser muy buenas", expresa el duque.

La joven le comenta: "Si ya has recibido noticias por qué me estás preguntando a mí", pero él le responde con enfado: "Porque eres muy inteligente". Martina está incómoda y él le confiesa: "Desde que Cayetana y yo tuvimos la lucidez de cancelar tu boda con nuestro hijo no han sido pocos los escándalos que han ido sucediendo en esta casa".

"Si tiene algo que hablar con mi tío, lo haces directamente con él", contesta la sobrina del marqués. El duque muestra una actitud prepotente y le expresa: "Admiro tu lealtad, es una virtud que escasea".

Curro y Lope deben buscar las esmeraldas

Curro y Lope quieren investigar lo que sucede en una joyería, pero los dos jóvenes se presentan en el establecimiento como un duque y su fiel amigo.

Curro le explica a la dependienta que se va a casar y le pide que le muestre los anillos de compromiso.

En ese momento llega Ángela y le expresa a Curro: "Amadeo Velardo qué haces por aquí". El hijo del marqués finge ser otra persona y los dos se besan.

"Ya veo, es usted la señorita", comenta Trini. La hija de Leocadia le contesta: "Corina de Vedmar y esto es un malentiendo ya puede guardar esos anillos". Curro le pide a la dependienta que no le haga caso y coge el muestrario. La pareja se aparta para ver los anillos en un sofá que hay en la joyería.

Lope se dirige a Trini y le expresa: "Tranquila", y ella le comenta: "He hecho bien en dejarle el muestrario de anillos". El cocinero le confiesa: Sí sin duda, pero eso no es lo que está buscando mi amigo". La joven se sorprende y le pregunta: "¿Han venido a por las esmeraldas?", a lo que él le responde: "Eso es las esmeraldas".

Trini le explica: “En ese caso yo no soy la persona que tiene que atenderles, tenéis que hablar con la jefa", y añade: "Es una mujer muy ocupada si la llamamos ahora podrá atenderles en un mes".

Lisandro descubre a Curro

Lisandro le pregunta a Martina con quién está prometida y ella le responde: "Jacobo". El duque le expresa: "Hijo del barón de Monte Claro", y la joven le contesta muy seria: "Sí".

El duque le expresa con sarcasmo: "No es que tenga mucha relación con barones, pura cuestión de estatus", y añade: "Has hecho muy bien adecuando tus expectativas, porque mi hijo te quedaba muy grande".

En ese momento aparece Curro y le sirve el café. El duque quiere ridiculizarlo y le expresa: "Y qué más sabes hacer, no lo digas, cepillar las botas de maravilla, a que sí. Luego tendrás el honor de cepillar las mías cuando venga de montar, ¿qué te parece?, no dices nada".

El lacayo le contesta muy serio: "Como ordené señor", a lo que el duque le contesta: "Está bien amaestrado, eso es más divertido de que lo yo imaginaba, no te lo parece Martina".

Leocadia es la primera persona que confía en Manuel

Manuel le confiesa a Leocadia: "Me he empeñado en este proyecto y tal vez debería dejarlo de una vez por todas", pero ella le pide: "Ni se te ocurra, es un buen proyecto".

El joven le pregunta: "¿Crees que tiene futuro?", a lo que Leocadia le responde: "La aviación va a revolucionar el mundo".

La amiga de Cruz le continúa explicando: "Me gustaría prestarte dinero para que puedas arrancar tu negocio", pero Manuel le responde: "No quiero abusar de su generosidad".

"Esto no lo hago por generosidad, quiero prestarte dinero porque considero que tu proyecto es un buen negocio", aclara Leocadia.

El hijo del marqués le comenta: "Me gustaría que se convirtiese en socia", y ella le expone: "Es una oferta muy tentadora, pero muy arriesgada para ti".

Manuel le confiesa: "Usted es la primera me ha confiado en mí y me gustaría recompensárselo", y Leocadia le contesta:
"Está bien".

"Vengo como un padre que necesita hablar con su hijo"

El marqués le explica a Curro que quiere hablar con él, pero no como un señor que necesita los servicios de un lacayo. "Vengo como un padre que necesita hablar con su hijo", confiesa Alonso. Curro quiere saber de qué se trata y él le pide que mientras esté Lisandro en La Promesa, debe mantener las distancias con todos los miembros de la familia.

"Sí señor", contesta el joven. El marqués le continúa confesando: "Ese hombre tiene que ver que aunque no te eche de La Promesa, sí te he repudiado como Luján".

"Lo entiendo", expresa Curro. El marqués está muy serio pero el joven quiere saber cómo se encuentra. "Yo estoy mal, muy mal. Desde que Cruz hizo lo que hizo, nada tiene sentido para mí", expresa Alonso.

Curro le contesta muy serio: "Comprensible", pero Alonso le expresa: "Y ahora Eugenia". El lacayo se sorprende y le pregunta: "¿Qué pasa con mi madre?", a lo que el marqués le confiesa: "Yo sé que no lo hace con felicia pero es que no para de preguntarme por Cruz".

Catalina no acepta la propuesta de Adriano

Adriano quiere irse de la Promesa con Catalina y sus hijos. "Aquí en esta casa siempre hay problemas", expresa el lacayo. La hija del marqués le contesta: "Sí, pero aquí tenemos todo lo que necesitamos", pero él le aclara: "Sí menos tranquilidad".

"Sé que estamos viviendo momentos muy convulsos pero no pueden durar mucho", expone la joven.

El lacayo le comenta muy serio: "Si hasta tu hermano nos dijo que nos fuéramos de aquí", y ella le contesta: "Entiendo sus razones pero no es buen momento para marcharse".

Adriano no quiere seguir escondiéndose del duque, pero Catalina le aclara: "Sí, pero serán solo unos días".

¿Qué esconden estas esmeraldas?

Lope y Curro se han reunido con la directora en el despacho para que le muestren las esmeraldas que tiene en su joyería.

Ella les enseña tres tipos de esmeraldas y cada una de ellas tiene un precio. La primera que le enseña tiene un coste de 15.000 pesetas porque ella considera que esta libre de inclusiones.

Después le muestra una esmeralda de 10.000 pesetas y le cuenta que unos duques apostaron por ella para encontrar el amor en su matrimonio, pero al final fue todo lo contrario.

Y la tercera es la más barata porque es más pequeña y opaca. Curro quiere que le cuente la historia de esa esmeralda y ella le explica que un soldado se la regaló a su prometida antes de marcharse a la guerra y allí falleció, pero su prometida decidió quedarse con ella.

La jefa de la joyería les pregunta: "¿Cuál desean adquirir entonces?", a lo que Curro le responde: "Yo creo que la esmeralda oscura es una elección perfecta".

"Definitivamente sí", expresa Lope. El hijo del marqués se dirige a la jefa de la joyería y le pregunta: "¿Y ahora qué hacemos?", a lo que ella le explica: "Vuelvan ustedes en unos días con las 3000 pesetas correspondientes y yo tendré el encargo preparado".

Lope se sorprende y le aclara que ella les comentó que esa esmeralda tenía un precio de 1500 pesetas. Ella le responde con enfado: "Sí pero ustedes le habéis dicho a Trini que pagaríais el doble por la premura del encargo". Curro responde: "Eso es cierto", y Lope añade: "Sin problemas". Curro le aprieta la mano y expresa: "Trato hecho".

Curro quiere poner fin a su investigación

Curro sabe que esa joyería esconde algo pero no han podido investigar nada en el encuentro con la directora. Ángela le pregunta: "¿Entonces qué proponéis que nos olvidemos de todo esto?", el lacayo le contesta: "Quizás ya has visto que es muy peligroso y esa joyería no nos lleva a ningún lado".

"Supongo que sí", responde Ángela. El joven le pide que se marche de la habitación porque está a punto de llegar el cura.

Lope le reprocha a Curro: "No te entiendo, una cosa es que no queramos pedirle el dinero, pero que no quieras contarle que vamos a comprar una esmeralda". Curro le confiesa muy serio: "No quiero involucrarla más".

¡Eugenia ha desaparecido!

El marqués está reunido con Leocadia y Lorenzo, ya que los tres no están de acuerdo con el comportamiento del duque.

En ese momento llega la enfermera de Catalina y le pregunta al marqués si sabe dónde está Eugenia. Alonso le pregunta qué ocurre y ella le expresa muy nerviosa: "No la he visto desde esta mañana y llevo horas buscándola".

El marqués le pregunta: "¿Y nadie sabe de su paradero?", a lo que ella le aclara: "He dado aviso al señor Pellicer". Alonso le pide que se marche para avisar al señor Rómulo, ya que él también tiene que saber que Eugenia ha desaparecido.

"Hay que guardar la calma el servicio dará con ella", expresa Leocadia. En ese momento aparece Pellicer y el marqués le pregunta si han encontrado a su cuñada.

"Hemos buscado por todo el palacio y no hemos dado con ella", confiesa el mayordomo.

Alonso está muy preocupado y Pellicer le pregunta si quiere que llamen a la Guardia civil. Pero Lorenzo le pide que no llame a nadie y le contesta: "Vamos a esperar un poco".

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