‘La promesa’ (Mejores momentos): Tragedia tras tragedia

Han pillado a Curro con las manos en la masa

Curro está en la habitación de la marquesa, pero en ese momento entra Pía y le pregunta: "¿Qué estás buscando?". El joven le contesta: "Unas cartas", pero la doncella sabe que está mintiendo y le expresa: "Sé que me ocultas algo y es la razón por la que has vuelto a La Promesa".

"Necesitaba un techo y ganarme la vida", contesta el hijo del marqués. Pero la señora Adarre le aclara: "Tú has vuelto a algo y es la razón por la que registras la habitación".

Curro no quiere contarle la verdad y le responde: "Yo no he vuelto a nada". El joven se quiere marchar, pero Pía insiste y le pregunta: "¿Por qué has vuelto? Dime lo que estás buscando, quizás yo pueda ayudarte”.

Adriano ha llegado a La Promesa

María le explica a Catalina que tiene que bajar a la cocina porque tiene una visita. La hija del marqués quiere saber quién le está esperando, pero la doncella no puede aportarle ninguna información.

"Yo solo una ‘manda’ para darle el aviso, bastante mal están las cosas por aquí cómo para ponerse hacer preguntas", expresa la doncella. Catalina cree que puede ser Tadeo, pero María le expresa que no sabe quién es el joven que está en la cocina.

La hija del marqués le comenta: "Tienes mala cara, ¿estás descansando bien?", la joven le contesta: "No, ¿y usted?". Catalina le responde: "Me parece que las dos tenemos demasiadas preocupaciones últimamente". En ese momento se acerca a la cocina, abre la puerta y descubre a Adriano. La joven se sorprende y muestra un rostro muy serio.

Pía y Curro comparten sus sospechas sobre la muerte de Jana

Curro continúa con la investigación de Jana y le confiesa a Pía: "Es que me cuesta creer que no haya sido la señora marquesa la responsable de su muerte".

"Cruz no pudo ser, usted me dijo que estaba encerrada y bajo custodia", expresa la doncella. Pero el joven quiere descubrir la verdad y ella le comenta que la marquesa puede tener un cómplice.

El lacayo le pregunta: "¿Se refiere a Petra?", a lo que Pía le contesta muy seria: "¿Y quién sino?".

Curro le sigue confesando: "Es una posibilidad pero no la única, Doña Pía si he vuelto a La Promesa es para descubrir al asesino de mi hermana".

La señora Adarre le responde: "Te voy ayudar, te voy ayudar en todo lo que haga falta".

La llegada de Adriano no le ha sentado muy bien a Catalina

Catalina le pregunta muy enfadada a María: "¿Por qué no me dijiste que viste a Adriano en casa del conde de monte verde?". La joven le cuenta que el conde no se fiaba de ella ni del cura, pero que gracias a Adriano no llamó a las autoridades.

La hija del marqués está muy seria y María le continúa confesando: "Él nos preguntó por usted y se preocupó por su estado". Catalina le reprocha: "Claro y vosotros se lo contasteis todo", a lo que la doncella le aclara: "Solo le contamos lo que es notorio y es sabido por 'to', que usted no llegó a casarse con el conde Añil y que está en cinta".

"Mi embarazo se está llevando con total discreción", aclara la joven. Pero el cura también le confiesa: "Fue Adriano quien nos pidió que no dijéramos nada de ese encuentro".

Catalina no está conforme con esas explicaciones y responde muy enfadada: "Pues muy bien".

¡Han despedido a María!

María entra en el despacho de Rómulo y junto a él se encuentra Petra. La doncella se sienta y la ama de llaves le pregunta con frialdad: "¿Conoces el motivo por el que te hemos echo llamar?", la joven le contesta: "Supongo que por el desencuentro que tuvimos esta tarde usted y yo. Y le pido disculpas, reconozco que perdí las formas y no me exprese de una manera correcta".

La ama de llaves le responde con odio: "Disculpas aceptadas pero lamentablemente llegan tarde", y añade: "Yo te advertí en incontables ocasiones, no una vez, ni dos, en muchísimas". La doncella está muy seria y le contesta: "Tiene usted razón Doña Petra y lo siento".

Petra le expresa muy enfadada: "Pues ya no basta", y le continua explicando: "Te dije que voy a tomar medidas y eso mismo voy hacer. No pienso consentir ni una falta más ni una indisciplina y, por eso, quiero comunicarte que estás despedida".

Antoñito tiene que quedarse en La Promesa

Lope y el cura entran en la habitación de Curro con un hombre que está inconsciente. Curro pregunta: "¿Qué hace aquí?", y Lope le aclara: "Me lo he encontrado inconsciente y lo he intentado reanimar, pero como no lo he conseguido lo he metido aquí en La Promesa".

El cura conoce al joven y expresa: "Querría pedirme ayuda y perdió el conocimiento antes de encontrarme". El joven está herido y el cocinero comenta: "Tiene pinta de haberse metido en una pelea".

Curro le confiesa al cura: "Lope y yo te ayudamos con este hombre", y el cocinero también le expresa: "Sí vamos asearlo y lo dejaremos que descanse hasta mañana".

El cura expresa: "Muchas gracias a los dos y no le digáis nada a nadie sobre su presencia en palacio", a lo que Curro le aclara: "Seremos discretos".

Manuel recibe una sabía lección de Ñica y Antonio

Manuel le confiesa a Ñica y a Antonio: "No puedo perdonar a mi madre", a lo que Antonio le aclara: "Y nadie te lo está pidiendo".

Ñica le pide que elija un camino, pero el joven le pregunta muy serio: "¿Qué camino?". La mujer de Antonio le responde: "Lo sabrás cuando al pensar en ella sientas un gran consuelo en vez de pena".

Antonio también le confiesa: “Y en La Promesa hay gente que todavía te necesita, ¿vas abandonarlos?", el hijo del marqués le expresa: "No, claro que no, pero irme ahora".

Ñica le continua explicando: "No haces falta irte ahora, solo cuando tú sientas que estás preparado".

Curro no puede ir a la policía

Curro le confiesa a Pía que han encontrado muerto al doctor que intentó salvarle la vida a Jana. "Lo que tenemos que hacer es denunciar la muerte del doctor", expresa Pía.

"No puedo denunciarlo", contesta el joven. La doncella le pregunta: "¿Qué vas hacer?", a lo que el lacayo le confiesa: "Dejaré caer entre algunos de los que creemos sospechosos que todo lo ocurrido con mi hermana me parece muy raro, que creo que hay algo más. Solo tengo que ver quién reacciona y cómo".

La doncella no le parece bien esa idea y le contesta: "No es prudente". Curro entiende su actitud y le pide que no le acompañe en la investigación, pero Pía le comenta: "Te dije que voy a estar contigo y te quiero ayudar".

"Tragedia tras tragedia"

La familia Luján está reunida en el comedor y Curro les comenta que el doctor Gamarra ha muerto. El marqués quiere saber qué es lo que ha ocurrido y el joven le expresa: "Lo ha encontrado la Guardia Civil".

Ángela le pregunta: "¿Estás sugiriendo que su muerte no ha sido un accidente?", a lo que el lacayo le responde: "Sí lo ha sido". Lorenzo le pide con frialdad: "Dinos qué ha pasado con ese doctor".

"El doctor Gamarra murió porque su automóvil se salió del camino", confiesa Curro. El cuñado de Cruz le pregunta muy nervioso: "¿Y no se sabe más circunstancias de ese accidente?", a lo que el lacayo le contesta: "No hay ninguna investigación".

"Tendremos que buscar otro médico para la familia", comenta Lorenzo con frialdad. Todos los miembros de la familia Luján están sorprendidos con la noticia y Martina comenta con tristeza: "Tragedia tras tragedia".

¡Adriano le pide a Catalina que se case con él!

María entra en la habitación de Catalina y le pregunta: "¿Usted sigue enfadada conmigo?", la joven le contesta: "Pues un poco, creo que no fuiste nada prudente".

La doncella le confiesa: "Tiene usted visita y hay un mozo esperándola en el pasillo", pero la hija del marqués se levanta y le pregunta: "¿María has traído aquí a Adriano?".

"A mí no me se ha ocurrido, el caso que hay está detrás de la puerta", expresa la doncella. Catalina se enfada y le pide: "Anda hazlo pasar".

En ese momento aparece Adriano y ella le pregunta muy seria: "¿Se puede saber a qué has venido?", el lacayo le pide: "Me gustaría que habláramos".

La hija del marqués le contesta: "Es que tú y yo no tenemos nada de que hablar", pero él le confiesa: "Catalina quiero casarme contigo y hacerme cargo de tus hijos".

Antoñito ha despertado

El joven que estaba inconsciente en la habitación de Curro ha despertado. Lope le pregunta: "¿Cómo te encuentras?", a lo que Antoñito le aclara: "Me duelen las costillas".

El cocinero quiere saber qué ocurrió esa noche y el joven le contesta: "Puede que me cayera de algún sitio". Pero Lope no está de acuerdo con esa teoría y le confiesa: "Tiene más pinta de que te han pegado un palizón".

"Me duelen todos los huesos", expresa el joven. Lope le pide muy preocupado: "No te muevas porque lo mismo tienes alguna costilla rota", el joven le contesta: "Seguro que sí".

Antoñito quiere saber dónde se encuentra y le pregunta: ¿Esto está en la casa parroquial?", pero el cocinero le miente y le comenta: "Sí claro".

El joven quiere saber más datos y le expresa: "¿Y yo cómo he terminado aquí?", el cocinero le contesta: "Pues debiste de terminar arrastrándote".

Manuel es un hombre nuevo y lleno de esperanza

Manuel quiere abandonar la casa de Ñica y Antonio, y les confiesa: "Llego el momento, me marcho". Ñica se sorprende y le comenta: "Seguro que no te quieres quedar un día más".

"No puedo quedarme eternamente", expresa el joven. El marido de Ñica está de acuerdo con la decisión de Manuel y le comenta: "Ya ha llegado el momento de que te vayas hijo, la vida continua".

El joven está muy agradecido con el matrimonio y les confiesa: "Me han dado cariño, me han dado compasión y muy buenos consejos". Ñica está muy emocionada y él le expresa: "Me voy". Los dos se abrazan y Ñica le contesta: "No te olvides nunca de que aquí tienes tu casa".

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