‘La promesa’ (Mejores momentos): Planes de boda

Jana cuenta a Manuel el secreto de Pía

Jana le confiesa a Manuel que Pía está escondida en la cueva. El hijo del marques está muy sorprendido con la noticia y ella le sigue contando: "Tu padre lo sabe pero, por supuesto, ha sido muy discreto y por eso mismo tú no lo sabías".

El joven está muy serio, pero la doncella le sigue relatando: "Al principio contamos que Doña Pía se había ido a su pueblo y luego corrimos el rumor de que había muerto allí".

Jana está muy preocupada y le expresa: "La situación de Doña Pía no ha mejorado nada, está desesperada sin poder ver a su hijo".

Manuel opina que es un buen plan que Pía continúe en la cueva, pero ella le aclara: " Da igual, ya no sirve de nada porque el mal nacido de Gregorio se atrevido a profanar la tumba en la que se suponía que estaba Doña Pía".

"¿O sea que ahora lo sabe todo?", pregunta Manuel. La doncella le responde muy triste: "Y lo peor de todo esto es que amenazado con matarla como la encuentre".

El joven le confiesa: "Eso es terrible porque ahora ese mal nacido puede salirse con la suya", y añade: "Tenemos que hacer algo".

"Tú no puedes hacer nada porque se supone que tú no sabes nada y esto tiene que seguir siendo así. Pero por favor si te ocurre cualquier idea, lo que sea, cuéntamelo a mí y yo se lo comunico al señor Baeza", dice Jana.

Jana y Manuel deciden seguir con sus planes de boda

Manuel y Jana se ven a escondidas en el hangar, así que el joven aprovecha ese momento para confesarle: "Durante el tiempo que estuve en el frente, tu recuerdo era lo que iluminaba y lo que me daba fuerza para seguir adelante".

Ella escucha atentamente las palabras de Manuel, pero él le da un abrazo mientras le expresa: "Aquello ya pasó y ahora estoy contigo de nuevo en el paraíso".

La doncella le explica que tiene que volver al trabajo, pero Manuel no quiere que se marche porque quiere hablar con ella. "Creo que deberíamos seguir adelante con nuestros planes", dice el hijo del marques.

"¿Cómo que con nuestros planes?", pregunta la doncella muy sorprendida. Así, que el joven le expresa: "Te juro que todo el tiempo que estuve en la guerra solo pensaba en una cosa, en una cosa que iba hacer nada más llegar. Quisiera pedirte que fueses mi esposa de nuevo, ¿tú que dices?".

Jana le comenta: "Manuel casarme contigo ha sido y sigue siendo mi sueño, pero yo quiero que tú estés seguro del paso que vas a dar".

"No estado de nada más seguro en toda mi vida", dice Manuel. Pero ella le recuerda: "¿Y tus padres?¿El título del marqués?¿El que dirán?".

Manuel le dice con ilusión: "Yo te dije que estoy dispuesto a enfrentarme a todo, a todo, si tú me dices que sí. ¿Qué me dices Jana Expósito? ¿Cuál es tu respuesta?", a lo que ella le responde: "Que me quiero casar contigo". ¡Los dos se besan apasionadamente!

Martina bendice el matrimonio de su madre con Ignacio

Martina le dice a su madre: "Quería pedirle perdón de corazón de nuevo y pedirle también que no tenga en cuenta las cosas que digo cuando me dejo llevar".

"Estás totalmente perdonada Martina, yo también digo muchas cosas de las que me arrepiento, pero eso no significa que no te quiera muchísimo", responde la cuñada del marques.

Martina quiere saber si su madre quiere contraer matrimonio con el conde, así que ella le confiesa: "Yo deseo casarme con Ignacio".

"Pues en ese caso quiero que sepa que tiene mi bendición", dice la joven. Pero su madre se sorprende y le pregunta: "¿Lo dices enserio?", a lo que Martina le responde: "Cásese con él y yo lo aceptaré sin reproches, sin consecuencias y sin impedimentos".

Sin embargo, la joven le pone una única condición: "Cuando se vayan de La Promesa para vivir en el palacio del conde, yo quiero seguir viviendo aquí bajo la tutela de mis tíos".

"Bien, así será, de momento has aceptado a Ignacio y eso es muy importante para mí. Voy a buscarlo para que cancele tu ingreso en el convento", expresa la cuñada del marques.

¿Cómo se imaginan Jana y Manuel su boda?

Manuel le pregunta a Jana cómo se imagina la boda, así que la doncella le confiesa: "Me imagino a un novio muy alto, muy rubio con los ojos azules y sin bigote".

Manuel le pregunta: "¿De verdad", pero ella le responde: "Pero bueno tú también me vales".

La doncella deja de bromear y le expresa: "No lo sé, me imagino una ceremonia llena de luz y de alegría que podamos estar acompañados de la gente que nos quiere y, sobre todo, de la gente que respeta nuestro amor".

"Así va a ser, así exactamente como acabas de decir, te lo prometo. El sol brillara más ese día y nos juraremos amor eterno, el uno al otro delante de todo el mundo, sin importar las barreras que nos impone este mundo. Nuestro amor podrá con todo, amor mío", dice el hijo del marques.

Manuel y Jana piensan en su boda

Manuel le dice a Jana: "Anoche me costó mucho dormirme, no puedo pensar que pronto seremos marido y mujer". Pero la doncella le responde muy seria: "Pues yo creo que tienes dudas y por eso no has podido dormir".

"Que no tengo dudas, lo que tengo es unas ganas enorme de casarme contigo", dice el joven. Ella también le expresa: "A mí me pasa lo mismo", y le continua diciendo: "Aunque sé que no va a ser fácil".

"Eso puedo garantizártelo desde ya", contesta Manuel. La joven le comenta muy preocupada: "Y de hecho tendremos que vencer más de un obstáculo antes de dar el sí quiero", pero él también le expresa mientras le acaricia el cabello: "Yo me conformo con cosas más pequeñas como no tener que vernos a escondidas".

¿Qué le ha pasado a Pelayo?

Catalina decide visitar a Pelayo y el joven le cuenta cómo es su situación actual: "A raíz del escándalo en la prensa, caí en desgracia, se me cerraron todas las puertas, así que me encerré en este palacete. Pero no tenía dinero ni medio de vida para mantenerlo, por supuesto, no volví al negocio de las armas. Busque otra alternativa, la manera de emprender algo diferente pero nadie quería ni siquiera recibirme".

"Qué desesperante", dice la hija del marques. El joven le explica muy serio: "Tuve que vender toda mi colección de arte", y también le confiesa: "Tuve que despedir a todo el servicio, hasta quedarme con la cocinera y el mayordomo".

"Lo siento", responde la joven. El conde le pregunta: "¿A qué has venido?", a lo que Catalina le aclara: "Pues creí que venía en busca de la verdad, de todo lo que había quedado en concluso pero no puedo pedirte eso, no después de lo que has pasado".

"¿Ahora vas a sentir lastima por mí?", le pregunta el conde. Sin embargo, la joven le confiesa: "No, quiero que vuelvas conmigo a La Promesa".

"Por la pena que doy", dice Pelayo muy serio. Pero Catalina le expresa lo que siente: "No, porque no he superado nuestra ruptura y creo que solo si estamos juntos podría aclarar mis sentimientos. ¿Qué me dices?, ¿Vienes?".

Pelayo no sabe qué siente por Catalina

Pelayo le confiesa a Catalina: "No quiero volver a La Promesa", así que la joven le pregunta: "¿Y puedo saber por qué?".

"Después de como acabó todo, no me apetece aguantar las miradas de reproche de tu padre, la respuesta sarcástica de la marquesa y, por supuesto, los comentarios llenos de cinismo del capitán de La Mata", responde el conde".

"Lo entiendo, pero si me gustaría saber qué sientes por mí", comenta la joven. Así, que Pelayo le responde muy serio: "No sé si pesa más lo que siento por ti, o todo el rencor y dolor que he acumulado en todos estos meses".

Catalina le pregunta muy sorprendida: "¿Rencor hacia mí?", pero él le expresa: :”Lo he perdido todo por esas publicaciones injuriosas".

"Te agradezco que hayas querido hablar conmigo, para mí era importante aclarar las cosas", confiesa la hija del marqués.

Los dos continúan sentados al lado de una fuente, pero Pelayo aprovecha ese momento para proponerle: "Ahora que ya sabes que no voy a volver a La Promesa quieres quedarte aquí conmigo". Catalina no sabe qué decir y le responde: "Es que esa no era la idea".

¿Se quedará Catalina con Pelayo?

Catalina y Pelayo están en los jardines del palacete. "Tú decides si quieres quedarte o volver a La Promesa", comenta el conde. Sin embargo, la joven le expresa: "Ya, mi idea era llevarte conmigo y no al revés, que tú me acogieras en tu casa".

"Lo siento pero así están las cosas. Catalina tú me has preguntado cómo me siento yo con respecto a ti y yo te he respondido", argumenta el conde.

Catalina no está de acuerdo y le dice: "De una forma muy ambigua, dicho sea de paso", pero Pelayo le argumenta: "Sí, pero es la verdad y yo todavía no sé lo que sientes tú por mí. Porque todo eso de que necesitas aclarar tus sentimientos también es bastante ambiguo".

"Mira no quiero pensar más, llevo meses recluida en un hangar, apartada de todo y de todos sin hacer otra cosa que pensar. Estoy harta, quiero proponerte algo", confiesa Catalina.

Manuel quiere pasar la noche con Jana

Jana y Manuel siguen viéndose a escondidas en La Promesa. La doncella le comenta: "Acabo de estar con la señorita Martina, está espléndida porque no se esperaba el último giro de los acontecimientos".

"Solo espero que a partir de ahora haya un poco de paz en esta santa casa", dice Manuel. Pero Jana le expresa: "Ya sabes que esto es La Promesa", así que el joven se acerca a ella y le susurra: "Y ya que es La Promesa porque no nos vamos a mi estudio y pasamos la noche juntos".

"Manuel sabes que ardo en deseos de estar contigo pero es que", dice la joven. Pero el hijo del marqués insiste: "Todo el mundo está durmiendo nadie nos descubrirá".

Jana le aclara: "No es verdad hay gente del servicio que todavía está en pie", a lo que el hijo del marqués le propone: "Seremos sigilosos".

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