‘La promesa’ (Mejores momentos): Otra vez separados

Manuel habla seriamente con Curro

Manuel le dice muy serio a Curro: "Primo no puedes marchar al frente", pero él joven le dice muy enfadado: "Me dijiste que no ibas a intentar convencerme de nada".

"Sé perfectamente lo que dije, pero fue una estupidez", comenta el hijo del marqués. Curro no quiere entrar en razón, así que Manuel le dice: "De verdad vas a marchar al frente porque te han roto el corazón, no tiene ningún sentido".

El joven le aclara: "No podemos darle la espalda a esa guerra", y le continúa diciendo: "Si los alemanas ganan, ahí si que tendremos un problema de verdad".

Manuel se acerca a él y le dice: "Está bien", pero le comenta algo más en el oído, y Curro muestra asombro en el rostro. ¿Qué le ha dicho?

Manuel se va a la guerra

Manuel está con Jana en el salón y le comenta: "Tengo algo que contarte", y añade: "Te advierto que no te va a gustar". La joven le responde: "Dime que es".

Manuel le confiesa: "He estado hablando con mi primo Curro para intentar convencerle de que no fuera a la guerra".

La doncella le pregunta muy sorprendida: "¿Entonces le has convencido?". Pero Manuel se queda callado, así que ella le dice muy angustiada: “Lo suponía, ¿entonces qué es peor que esto?".

"Jana he tomado una de las decisiones más difíciles de mi vida, me voy con Curro, yo también me voy a la guerra", responde el joven muy serio.

Curro se despide de Jana antes de irse a la guerra

Curro se acerca a Jana y le dice: "Me estoy despidiendo de todo el mundo, no me podía ir sin despedirme de ti". Su hermana le pregunta muy emocionada: "¿Ya sabes cuándo te vas?".

"Sí, pero no le estoy diciendo a nadie cuando exactamente", responde el joven. Pero la doncella insiste y le comenta: "Dime de una vez cuando te vas".

Curro se queda callado unos segundos pero decide darle esa información: "Me voy mañana, casi de madrugada cuando todos estén durmiendo".

"Maldita sea", dice la doncella muy flojito. Así, que él le propone: "Por eso, es mejor que no despidamos y aquí".

"¿Qué crees que me va a incomodar madrugar?", pregunta Jana muy emocionada. Su hermano le responde sin parar de llorar que quiere despedirse ahora, porque sino no va a tener el valor para marcharse.

"Estás a tiempo de pensárselo un poco más", dice Jana. Pero su hermano se seca las lágrimas y le responde con seguridad: "No, ya lo he pensado mucho hermanita". ¡Los dos se abrazan sin parar de llorar!

Jana entiende por que Manuel quiere ir a la guerra

Jana le explica a Manuel muy emocionada: "He tenido tiempo para pensar en tu decisión y aunque me duela quedarme sin ti, creo que puedo llegar a comprenderla".

El hijo del marqués le responde: "Vaya eso sí que no me lo esperaba". La doncella le dice: "Que té comprenda", a lo que él le responde: "Y que no me pides que me quede".

La doncella le confiesa: "Te lo estoy pidiendo a gritos aunque no me oigas ", y continua diciéndole: "Te voy a estar esperando hasta el día en que vuelvas".

El hijo del marqués le responde: "Te prometo que volveré antes de que puedas echarme de menos". La doncella no puede parar de llorar y le dice: "No me prometas cosas que no puedes cumplir".

"Pues entonces te prometo que en el momento que vuelva nos casaremos", confiesa el hijo de marqués. ¡Los dos se besan apasionadamente!

Manuel se va a la guerra para proteger a Curro

Manuel le explica a Jana que ha intentado que Curro no vaya a la guerra, pero ha sido imposible. "No entiendo cómo puedes intentar que no vaya a la guerra y acabar alistándote tú", dice la doncella.

"Es la única manera que tengo de protegerlo", dice el joven. Jana no puede parar de llorar y le confiesa: "Tú también podrías morir", a lo que él le aclara: "Pero tengo que hacerlo, siento que sino hago todo lo que está en mi mano para proteger a mi primo de la muerte y está acaba llegando, es como si lo hubiese matado yo mismo".

"Si ni siquiera sabes si vais a estar juntos en el frente", comenta la joven. Así, que Manuel le explica: "Haré todo lo que esté en mi mano para que sea así".

La doncella consigue tranquilizarse y Manuel le expresa: "Espero que entiendas mis razones", y añade: "Claro que voy a regresar porque mi amor por ti es tan fuerte, que va hacer que vuelva para casarme contigo". ¡Jana abandona la estancia muy emocionada!

Manuel y Curro se van a la guerra

Curro y Manuel están en la puerta de La Promesa a punto de marcharse a la guerra. El hijo del marqués le pregunta: "¿Curro estás seguro de que quieres hacer esto? Aún estás a tiempo, y si tienes alguna duda solo tienes que decírmelo y nos echamos atrás".

"Manuel no quiero marcharme, si a ti te han entrado dudas no pasa nada, no te lo voy a reprochar", responde el joven. El hijo del marqués le aclara: "Yo estoy deseando combatir, además la causa lo merece".

Antes de marcharse, Manuel decide pasear por los pasillos de La Promesa para despedirse de los recuerdos. Abre la puerta del salón y le dice al joven: "Está bien, vámonos Curro".

En esa habitación está Jana escondida, así que ve como los dos se marchan de La Promesa.

La carta que Jana escribe a Manuel

Jana está en su habitación y decide escribir una carta para Manuel. La joven empieza diciéndole: "Querido Manuel cada día sin ti es una eternidad, todos los rincones de La Promesa me hablan de ti y me recuerdan a ti, pero tú no estás. Añoro refugiarme en tus brazos y, sobre todo, añoro tus besos".

La doncella le explica que su familia quiere que vuelva y confiesa en ese texto: "Ojalá pronto regreses y puedas verlo a todos. Sueño con verte cruzar el umbral de la puerta, sano y salvo. Y cuento las horas que faltan para que nos volvamos abrazar, cuando eso pase, ya tendrás un año más".

Jana está muy seria escribiendo, pero se despide: "Feliz cumpleaños amor mío, te quiero". La doncella rompe a llorar y coloca la carta en su pecho.

Catalina tiene el corazón roto

Catalina está muy triste en su habitación, así que el marqués entra en la estancia y le dice: "Hoy es el cumpleaños de tu hermano Manuel".

La joven le pregunta: "¿Tienes noticias suyas?", a lo que su padre le responde muy serio: "No y son muchos días sin saber nada".

Catalina quiere saber a qué se debe su visita, así que Alonso le informa: "Luz quiere celebrar una cena especial en su honor y que todos estemos juntos".

"Que clase de pantomima es esa", grita la joven. Su padre le pide que haga un esfuerzo, pero ella le responde: "No, no pienso colaborar para que Cruz haga esa conmemoración absurda y no creo que vaya a echarme de menos".

"Afloja un poco, sabes lo que estamos sufriendo", dice muy serio Alonso. Sin embargo, él entiende su actitud, ya que sabe que también está mal por su ruptura con Pelayo.

El marqués le pide que se deje ayudar, pero su hija le contesta muy enfadada: "Usted sabe perfectamente lo que Cruz me hizo". El marqués le comenta: "A lo mejor esta noche es buena para limar asperezas".

La joven le deja claro que no va a cambiar de opinión, hasta que Cruz le pida perdón.

La fiesta de cumpleaños de Manuel

La familia Luján se reúne para celebrar el cumpleaños de Manuel. Pero cuando llega Cruz se da cuenta que Catalina no está presente y le dice al marqués: "Me dijiste que íbamos a estar todos, incluida Catalina".

"Hemos intentado convencerla", dice Alonso. La marquesa se sienta y dice muy enfadada: "Vaya estúpida", pero su marido le grita: "Catalina no está, pero estamos nosotros, así que no vamos hacer un mundo".

Los dos empiezan a discutir y el marqués le reprocha: "Tiene sus razones y lo sabes". Pero Cruz le responde: "Lo único que quiere Catalina es fastidiarme”.

"Basta ya", grita el marqués. Él le continúa diciendo que no entienden esa celebración, así que la marquesa se enfada y dice: "No entendéis nada porque sois todos unos estúpidos y unos insensibles”.

Cruz rompe a llorar y confiesa: "Está es la celebración del cumpleaños de Manuel y a él le gustaría que estuviéramos todos, o qué creéis que a mí me apetece veros". ¡Se levanta enfadada y se marcha de la celebración!

Catalina no quiere volver a La Promesa

Catalina continúa encerrada en una habitación, así que Rómulo le lleva la cena y aprovecha ese momento para decirle: "Encerrarse aquí no beneficia a su familia y mucho menos a usted. Usted debe estar en palacio”.

"Ese palacio ya no es mi casa", dice la joven muy enfadada. El mayordomo le explica: "Su padre si regresa la va a recibir con los brazos abiertos". Pero la joven le comenta muy seria: "¿Y Cruz? ¿Cruz también? Calla verdad porque sabes de sobra que esa mujer no dará su brazo a torcer".

El señor Baeza le confiesa: "Puede que piense que regresar es una derrota pero es que rendirse no tiene que ser un síntoma de debilidad, sino un signo de generosidad, y añade: "Su padre está solo".

La hija del marqués le confiesa: "No pudo pisar esa casa hasta que Cruz reconozca su falta". Sin embargo, Romulo le expresa: "Puede que eso no llegue a ocurrir jamás", así que Catalina le responde: "Lo asumo".

Petra no hace bien su trabajo

Rómulo no está de acuerdo con el trabajo de Petra, ya que considera que humilla a las doncellas y, sobre todo, a Pía. "Ahora es una criada y realiza las tareas propias de su cargo", dice la ama de llaves.

"Y de sol a sol y sin descanso", comenta el señor Baeza. Pero Petra le responde muy enfadada: "Repito, si Pía no está conforme puede marcharse, para mí supondría un problema menos".

"Usted sabe perfectamente que la señora Adarre no puede marcharse de La Promesa y ha olvidado que gracias a ella recuperó usted su puesto de doncella personal de la señora marquesa, a pesar de todo lo que hizo", confiesa el mayordomo.

"Los tratos a los que llegaron ella y la señora marquesa no son de mi incumbencia, ni de la suya tampoco", expresa Petra.

El señor Baeza le recuerda: "Sabe perfectamente que la señora Adarre perdería la manutención de su hijo si se fuera de La Promesa, ese fue el trato. Usted recuperaba su trabajo y Doña Cruz corría con los gastos de la criatura".

Sin embargo, la ama de llaves no está de acuerdo y le dice: "Eso es problema de Pía, pero no mío".

Jana consuela a Cruz

Jana entra en la habitación de Cruz para darle un masaje en los hombros. La doncella le explica: "Es la pena la que la está agarrotando", a lo que la marquesa le responde: "Y como no tener pena cuando puede que mi hijo esté muerto, según esa carta, puede que esté pudriéndose en una trinchera lejos de aquí".

"¿De qué carta me está hablando?", pregunta la doncella. La marquesa no puede parar de llorar y le dice: "De una de un comandante francés, amigo de Lorenzo".

Jana le vuelve a preguntar un poco nerviosa: "¿Y ese carta pone que Manuel ha fallecido?", pero Cruz le aclara: "No explícitamente".

Pero continúa confesándole: "Según esa carta la última batalla en la que estuvo Manuel fue una barbaría y ni si quiera han podido identificar todos los cadáveres".

Jana intenta animar a Cruz y le comenta: "Tiene que tener fe y tiene que pensar que tanto como Don Manuel y el señorito Curro van a regresar” . La marquesa se enfada y le responde: "El señorito Curro, ese ingrato mal nacido, mejor que no vuelva por aquí".

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