‘La promesa’ (Mejores momentos): Los secretos de Abel

Manuel espía a Jana y a Abel

Jana está con Abel en el hangar, así que ella le explica: "La señora marquesa a pesar de saber que es injusto despedir a María ha decidido no readmitirla".

"Es muy injusto Jana y María no se merece nada de esto", dice el doctor. La doncella sonríe y le confiesa: "Gracias por haberte implicado tanto en todo este asunto del reloj".

En ese momento Manuel está en la puerta y escucha como Jana le dice al doctor: "Me gustaría poder tener alas y volar, surcar los cielos, viajar, me gustaría poder ir a donde quiera sin saber quién soy, ni de donde vengo".

El hijo del marqués decide entrar en el hangar y dice: "Buenos días". Jana se quiere ir, pero el hijo de marqués le pide que se quede, pero ella le explica: "Es que tengo tarea".

Abel reconoce haber mentido a Jana

Jana se encuentra con un regalo en una caja y es un prendedor de mariposa, ella cree que es de Abel. Pero, el doctor le explica: "Ojalá fuera mío, pero he de confesarte que no te he comprado nada".

La doncella le comenta: "Reconociste ante Doña Pía y Teresa que habías sido tú", así que el joven le confiesa: "Sí, porque te vi apurada".

La joven le pregunta: "¿Y entonces si este regalo no me lo has hecho tú, quién me lo ha hecho?”, a lo que él doctor le responde: "Sólo otra persona pudo haber escuchado lo que estábamos hablando en el hangar".

En ese momento Jana recuerda que cuando le comentó al doctor que le encantaría tener alas para poder volar, apareció Manuel.

Pelayo y Catalina se siguen queriendo

Catalina y Pelayo pasean por los jardines de La Promesa. La joven se sienta mal por el comportamiento que tuvo en el espectáculo de magia, así que el conde le confiesa: "Soy yo el que debería pedirte disculpas por ponerte en semejante aprieto y por mi comportamiento que tuve después”.

La hija del marqués le dice un poco nerviosa: "Los dos tenemos mucho que lamentar, así que lo mejor será que lo dejemos correr", y añade: "Quizá haya llegado el momento de dejar todos esos sentimientos negativos y seguir adelante con lo que teníamos antes del espectáculo".

El joven le pregunta: "¿Estarás dispuesta hacerlo?", a lo que Catalina le responde: "Claro que sí, creo que simplemente te precipitaste, pero eso no quiere decir que no nos queramos o que no estemos bien juntos".

Feliciano pide matrimonio a Teresa

Feliciano le confiesa a Teresa que no ha tenido el valor de darle una cosa que compró para ella. La doncella no entiende a lo que se refiere y le dice muy seria: "Dime de que estás hablando".

El joven sigue muy nervioso y no sabe qué responderle, pero la doncella se da cuenta de lo que ocurre y le comenta: "Un momento estás hablando de lo que yo creo".

El hijo de Petra le muestra una caja muy pequeña con una alianza. Teresa pone las manos en su rostro, ya que está muy sorprendida y se emociona.

Feliciano le dice: "Aquí está, perdón por las formas". El joven pone su rodilla en el suelo y le continúa diciendo: "Quería saber si te quieres casar conmigo".

Manuel quiere tener las riendas de su vida

Jana le sirve a Manuel un té y le comenta: "Me enterado de que has vuelto a volar". El hijo del marqués sonríe y le responde: "Que remedio, algo tenía que hacer para no ahogarme".

Ella le pide muy seria: "Quiero que tengas cuidado y extremes las precauciones", a lo que él le aclara: "No te preocupes, no hay nada como dos accidentes graves para extremar las precauciones".

El hijo del marqués quiere continuar con la conversación y le pregunta: "¿Quieres saber el motivo por el que he vuelto a volar?", la doncella le responde: "Sí, claro". El joven le confiesa que ha vuelto a volar gracias a sus hermanas, porque ellas sí luchan por conseguir sus sueños.

"Si de verdad quiero algo en mi vida tengo que luchar por conseguirlo", dice Manuel. La doncella le comenta muy seria: "Y lo que más deseas en tu vida es volar", a lo que él hijo del marqués le aclara: "Lo que más quiero es tener las riendas de mi propia vida".

Aparece el reloj del capitán

Abel quiere hablar con Rómulo, así que el mayordomo entra en su despacho y el doctor le muestra el reloj del capitán. El mayordomo se sorprende y le pregunta: "¿Quién ha sido?"

En ese momento aparece Jerónimo, el joven mira el reloj y dice: "Así, que es una encerrona". El médico le responde muy enfadado: "Fue usted el que robo el reloj del capitán de La Mata".

Jerónimo le pregunta muy sorprendido: “¿Y en qué se basa en acusarme en algo tan grave?", a lo que Abel le explica: "Pues tan fácil como que lo encontré en su habitación, entre sus cosas".

"Lo que significa que usted se ha metido en mi cuarto sin mi permiso, eso es una invasión intolerable", grita el amigo de Pelayo. El señor Baeza quiere saber por qué el reloj estaba en su dormitorio, pero el joven le confiesa muy enfadado: "Según el doctor Bueno quien bien pudo ponerlo allí para incriminarme".

"Su mentira ha quedado en evidencia, usted estuvo aquí en la tarde del robo y no en villa Alquino como dijo", argumenta Abel. Sin embargo, Jerónimo no está de acuerdo y le responde: "Eso no me convierte en culpable".

¡Teresa ha dicho SÍ!

Feliciano está esperando a que Teresa le responda a su pedida de mano. Pero, la joven no puede parar de llorar, así que él se levanta y le dice muy nervioso: "Que yo pensaba que te hacía ilusión, que te hacía la misma ilusión que me hacía a mí".

El joven no puede parar de hablar, pero la doncella intenta que se tranquilice y le comenta: "Es que eres tonto Feliciano". Ella continúa llorando y él le pide: "No llores Teresa, por favor. También te digo que es la primera vez que hago esto".

"Quieres callarte de una vez, por favor", dice la doncella. Ella coloca sus manos en el rostro de Feliciano y le confiesa: "Si estoy llorando es de la emoción".

Leonor se despide de María

Leonor le cuenta a María muy ilusionada: "Me voy América, a Nueva York, supongo que ya te lo habrán dicho". La doncella sonríe y le responde: "Pues sí".

La hija del marqués le confiesa: "Tú has sido una persona muy importante en mi vida, tengo tanto que agradecerte", a lo que María le contesta: "Yo solo he sido su doncella, señorita".

"Fuiste mucho más que eso, no te hagas de menos. Te convertiste en mi amiga sin que ninguna de las dos nos diésemos cuenta", relata Leonor.

María está muy sorprendida con las palabras de la joven, así que la hija del marqués se emociona y le continúa explicando: "Tú me enseñaste que la felicidad se encuentra en las cosas pequeñas de la vida".

La doncella rompe a llorar y le dice: "Sólo espero que le vaya muy requetebién". Ella le comenta muy seria: "Yo sé que lo estás pasando mal y que mi madre no ha sido nada justa contigo".

María le comenta entre lágrimas: "Yo no he robado ese reloj", a lo que Leonor le responde: "Por supuesto que no, tu fuiste mi doncella personal muchos años, tuviste la oportunidad de quedarte con alguna de mis joyas y las dos sabemos que yo no me hubiese dado cuenta, pero nunca lo hiciste".

¿Dejarán Pelayo y Catalina su relación?

Catalina está mal porque cree que Pelayo quiere dejar la relación. Pero, el conde le aclara: "Lo que intento decirte es que entiendo lo que hiciste y que eso no quita para que me sienta triste, y para que aún tenga ese dolor dentro de mí porque me rechazarás. Al fin y al cabo soy humano, pero pensándolo bien pues creo que tienes razón y coincido contigo, no era el momento".

Catalina le pregunta: "¿De verdad lo crees?", a lo que él le aclara: "Totalmente, pero creo que lo importante es que nos seguimos queriendo”.

La hija del marqués sonríe y le vuelve a preguntar: "¿Entonces no me vas a dejar?", a lo que él le aclara: "Catalina yo te amo con toda mi alma".

Salvador amenaza a Jerónimo

Salvador está en el patio limando la madera con el cuchillo. En ese momento aparece Jerónimo y le dice: "¿Qué hay? ¿Por qué me miras así? Tengo monos en la cara?", a lo que él joven le responde: "Monos no, lo que tienes es poca vergüenza".

El amigo del conde pregunta muy sorprendido: "¿Te echo algo?", así que el joven le aclara: “Te parece poco que María haya tenido que pagar por un robo que has cometido tú".

Jerónimo se ríe y le comenta: "Pensaba que se trataba de algo grave". Salvador le pregunta muy enfadado: "¿Por qué robaste el reloj?", así que Jerónimo le contesta muy serio: "Nada tengo que explicarte yo a ti, que no eres nadie. Yo tan solo rindo cuentas ante mi señor, ya te lo dije".

El amigo del conde se levanta y se marcha, pero el joven le agarra y le coloca el cuchillo en el cuello. Salvador está muy furioso y le dice: "No se le da la espalda a un hombre enfadado".

Jana y Salvador ocultan la verdad a María

Salvador y Jana deciden visitar a María en la cabaña. La doncella le pregunta al joven: "¿Se sabe algo de la boda de Feliciano y Teresa", así que él le informa: "Faltan que los marqueses le den el visto bueno, pero es un puro trámite".

María sabe que ellos solo quieren contarle noticias buenas, pero ella también necesita conocer la verdad sobre el asunto del robo.

"Decirme la verdad se sabe algo del reloj del capitán y yo creo que encontrando el reloj o el culpable es la única forma que me vuelvan a readmitir", dice la joven.

Salvador decide mentirle y le responde: "Tenemos pistas pero no, no hemos llegado a ninguna conclusión, no hay nada cerrado".

Jana no es la única familia de Curro

Jana le dice a Curro muy enfadada: "Últimamente me estás evitando", el joven se sorprende y le responde: "No, eso no es así". Sin embargo, Jana insiste y le argumenta: "Curro te conozco perfectamente, así que no me mientas entonces por qué me rehúyes”.

El joven le explica: "Últimamente estado muy ocupado con la llegada de mi prima Leonor", y añade: "Me hace mucha ilusión que soy el nuevo Barón de Linaja".

"Es por eso por lo me evitas por tu nuevo título", dice la doncella. Pero, el joven le contesta muy enfadado: "Te estoy diciendo que no te estoy evitando".

"Te has empeñado en ser el ojito derecho del señor marqués y no has parado hasta que no lo has conseguido", comenta Jana. Sin embargo, Curro le continúa diciendo: "Ya te he dicho que es una figura muy importante para mí".

La joven le reprocha: "Y yo soy tu hermana y soy la única familia que tienes aquí", a lo que Curro le responde: "Pues estás muy equivocada, tú no eres la única verdadera familia que tengo aquí en La Promesa". La doncella se sorprende y le pregunta:
"¿De qué estás hablando Curro?"

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