‘La promesa’ (Mejores momentos): «Los días más felices de mi vida»
Jana ha vivido los mejores días de su vida con Manuel
María quiere saber dónde ha estado Jana estos días, la doncella le explica: "Me fui al mar con Manuel". Su amiga no se cree esa historia, pero la doncella le aclara: "Te estoy diciendo la verdad, te lo prometo. Y podría haber sido un sueño, sería el sueño más perfecto que he tenido, pero ha sido real."
"Manuel cogió el aeroplano y luego me llevó a una playa desierta, y no me preguntes más porque no sé si estaba en el norte o en el sur, pero lo que sí sé es que estábamos lejos de todo y de todos", añade.
María le responde sonriendo: "Todo el mundo creyendo que estabais curando heridos en Córdoba y ella se estaba dando baños de agua de mar". La doncella le confiesa: "Sé que no es excusa pero fue Manuel el que dijo que me fui a Córdoba, porque era la cuartada perfecta para que nadie sospechara".
Su amiga le dice: "Tú estuviste fuera dos días con sus noches de por medio", a lo que Jana le confiesa: "Y fueron los dos días más felices de mi vida". Pero, María quiere saber si ocurrió algo más en esas noches, así que Jana le explica: "Me dormí viendo las estrellas junto al amor de mi vida".
La doncella le pregunta: "¿Y qué vas hacer con el pobre de Abel?", su amiga sonríe y le responde: "No lo sé, Abel es un hombre maravilloso y sería el pretendiente perfecto para cualquier chica, incluso, para mí que soy una simple doncella" y añade: "No soy capaz de quererle como quiero a Manuel".
Ramona se despide de Jana y Curro
Curro y Jana están en la casa de Ramona, pero el joven encuentra una carta y decide leerla. La doncella se sienta y él lee la nota en voz alta: "Queridos Jana y Curro, ha llegado el momento de marchar junto a mi hijo, pero antes de hacerlo quiero expresaros mi gratitud y amor por todo lo que habéis hecho por mí."
"No puedo agradeceros lo suficiente por todas las veces que me habéis ayudado, desde las tareas cotidianas hasta los momentos difíciles, como cuando estuve enferma y siempre habéis estado ahí brindándome vuestro apoyo incondicional", añade.
Jana no puede contener sus lágrimas al igual que Curro, pero el joven continúa leyendo: "Habéis sido como nietos para mí. Llenándome estos días con risas, sonrisas y momentos de felicidad."
"Vuestras visitas, vuestras historias y vuestra alegría me han recordado la belleza de la juventud. Gracias por todas las conversaciones, por los abrazos cálidos y por las palabras de aliento cuando más lo necesitaba".
Jana empieza a recordar los buenos momentos que ha vivido con Ramona en esa casa. La mujer se despide en la carta expresando sus sentimientos y confesando: "Estoy segura que el destino volverá a cruzar nuestros caminos en algún momento. Queridos Jana y Curro os deseo lo mejor en cada paso que deis en vuestro camino. Que la vida os recompense con alegría, éxito y amor", y añade: "Nunca olvidaré los momentos que hemos compartido, con cariño y eterno agradecimiento, Ramona".
Jana y Manuel despiertan juntos
Mientras Jana duerme en la orilla, el hijo del marqués decide tocarle el pelo. Ella se despierta y le dice sonriendo: "Deja de mirarme por favor", a lo que él le responde sonriendo: "No quiero".
La doncella le confiesa que ese momento de los dos en la playa no se le va olvidar en la vida y añade: "Cuando estamos tú y yo solos, todo es mucho más fácil, todo es mucho más bonito y todo se vuelve mágico".
Manuel le responde: "Vivir debería ser más sencillo", así que la joven le comenta: "Si todo el mundo tuviera las mismas oportunidades, vivir sería más sencillo".
Él sonríe y le pregunta a la doncella que le hubiese gustado estudiar, a lo que ella le contesta: "Medicina, me gustaría poder ayudar a todo el mundo que lo necesitase, pero también me gustaría estudiar leyes y pararles los pies a todos aquellos aprovechados que se creen con más derechos que los demás".
El hijo del marqués le da un beso y le dice: "Prometo que jamás te olvidaré, Jana Expósito", a lo que la joven le responde: "Ni yo a ti, Manuel de Luján".
Feliciano no quiere ser como Petra
Petra no entiende porque su hermano se ha ofrecido a sustituir a Salvador, para que pueda ir a ver al hijo de Pía. "Lo hecho para echarles una mano", responde Feliciano.
La ama de llaves le comunica que él tiene que ganarse la confianza de los marqueses y no debe relacionarse con Salvador. El joven no entiende la actitud de su hermana y le confiesa: "Nada de lo que me dices tú me hace bien, así que voy a seguir ayudándoles porque se lo merecen".
Petra le comenta muy enfadada: "Obrando así no vas a llegar muy lejos", a lo que su hermano le responde: "Y tú has llegado muy lejos, te quiere alguien en la casa, acaso alguien aquí se preocupa por ti".
"Yo soy la doncella personal de la señora marquesa", dice Petra muy furiosa. Su hermano decide confesarle: "No quiero ser como tú y no pienso serlo", y añade: "De pequeño quería ser como tú, de pequeño quería estar a tu altura, tú me enviabas cartas preocupándote por mí, enviabas dinero a la familia y yo te tenia en un altar hermana, pensaba que eras la mejor mujer del mundo, una mujer bondadosa que se preocupaba por los demás".
Petra está muy sorprendida con las palabras de su hermano, pero él no para de reprocharle actitudes que no le gustan de ella y le comenta: "Desde que he llegado a La Promesa he podido darme cuenta de como tratas a los demás", ella muestra mucha rabia en su rostro y le dice: "Como se merecen".
Feliciano rompe a llorar y le confiesa: "Nadie aquí se merece como los tratas hermana, nadie, sin embargo tú si mereces el trato que recibes". La ama de llaves se emociona y el joven le aclara: "Tus consejos y tus palabras ya no son nada para mí".
Manuel y Jana lanzan al mar una carta
Jana y Manuel escriben una carta, los dos no pueden parar de sonreír mientras leen. El hijo del marqués le dice: "Vivir lo que hemos vivido, aunque solo hubiese sido un segundo hace que te sientas vivo", así que Jana le responde: "Hace que merezca la pena vivir”.
La pareja decir guardar la carta en la botella y lanzarla al mar. La doncella enrolla el papel muy emocionada y el hijo del marqués se acerca a la orilla para dejar la botella.
Vuelve a sentarse con la doncella y le comenta: "Bien, ya no es solo nuestra historia, ahora es nuestra y de quién encuentre esa botella". La doncella mira con melancolía el mar y le confiesa: "Me hubiera gustado guardar una copia, era muy bonito lo que hemos escrito".
El joven mira a Jana y le dice: "Te quiero", así que ella le responde: "Y yo a ti". ¡Los dos se besan apasionadamente sentados en una roca!
Feliciano habla sobre su padre
Feliciano le confiesa a Teresa que mató a su madre, la doncella rompe a llorar y le dice: "Estoy segura de que tuvo que haber una explicación para que hicieras algo así y necesito que me cuentes la verdad".
El joven decide contarle cómo fue su infancia: “Durante años he sufrido maltrato de mi padre, sus golpes, sus bofetones sin venir a cuento y sus humillaciones, y ya era un horror vivir eso cuando estaba mi madre, pero cuando falleció todo fue a peor".
Feliciano rompe a llorar y le dice a la doncella que no puede seguir contando su vida, pero ella le pide que continúe. Así, que él le comenta: "Cuando falleció mi madre, mi padre se vino abajo y él empezó a beber más de la cuenta, y ha pagarlo conmigo sin ningún motivo. Te juro que aguante todo lo que pude, hasta que un día me defendí".
Teresa no puede parar de llorar mientras escucha la historia de Feliciano y le pregunta: "¿Cómo?", a lo que él le responde: "No lo recuerdo, estaba trabajando en el campo como de costumbre y recuerdo que estaba cansado, solo quería llegar a casa asearme y meterme en la cama, pero él estaba muy borracho y como era habitual empezó a meterse conmigo".
La doncella sigue muy emocionada y quiere saber qué ocurrió, el joven le cuenta: "Él se abalanzó contra mí para darme una de sus palizas" y entre lágrimas añade: "Paré su golpe y creó que lo empujé, con la mala fortuna que se dio un golpe en la cabeza y se desnuco".
La joven le explica que fue un accidente, pero el hermano de Petra le confiensa: "Esta muerto, lo he matado, le pedí perdón una y mil veces. Me puse nervioso, cogí mis cosas y me marché".
¿Qué estará tramando Don Pelayo?
Pelayo se reúne con un hombre, pero él quiere saber si le ha seguido alguien. El joven le responde: "No lo creo, todos piensan que he venido a por un cargamento de fruta".
El hombre quiere saber qué tal su estancia en La Promesa, así que Pelayo le informa: "La señora marquesa me ha pedido que me marché de allí cuanto antes".
Su amigo le pregunta cómo va a evitar su marcha, así que Pelayo le comenta: "Ya sabes que yo tengo mis técnicas y mis encantos para conseguir mis objetivos". El joven le continúa explicando que va a continuar guardando la mercancía en La Promesa, así que su amigo abre la furgoneta y le muestra una caja de madera.
Dentro de ella hay un fusil de cerrojo, una ametralladora y fusiles de 1983. Pelayo coge uno de los fusiles y mira a su amigo con la mirada llena de odio. ¿Cuáles es el secreto de Pelayo? ¿Lo descubrirá Catalina?
Lope responde a la carta del hijo de Simona
Simona le pregunta a Lope si él ha contestado la carta de su hijo. El joven se pone nervioso y no sabe qué decir, así que la cocinera le explica: "Alguien ha contestado a esa carta como si fuera yo, y solo podíais ser Candela y tú".
"Sí, Doña Simona he sido yo, qué pasa", responde el joven. La cocinera se enfada y le pregunta: "¿Con qué derecho si se puede saber?", a lo que Lope le responde: "Pues con el derecho que me da quererla como una madre, que es eso lo que es usted para mí y como veía que usted se moría de ganas de escribir la carta, pero no encontraba el valor pues me he atrevido hacerlo yo".
Ella le dice que lo que ha hecho está mal y si no ha respondido a esa carta es porque hay un motivo. "Yo sé que usted quiere mucho a sus hijos y también sé lo mucho que lo necesitas, y no iba a permitir que usted dejase escapar una oportunidad así", dice Lope.
La cocinera le informa que Antonio ha respondido a la carta y en ella le explica que acepta la invitación de ir a La Promesa. Ella está muy nerviosa porque no sabe qué decirle cuando vea a su hijo, así que el joven le aconseja que le cuente la verdad.
Jimena está frustrada
Jimena le reprocha a Manuel que trata a su madre con muy poco respeto. El joven se enfada y le explica que no le gusta el comportamiento de la duquesa.
"Nuestros problemas deberíamos resolverlos nosotros solos", dice el hijo del marqués. Jimena está muy furiosa y le responde: "Sí, pero para eso tendrías que tratarme con un mínimo de respeto", así que Manuel le grita: "Pero, qué dices. Yo siempre te trato con respeto".
Jimena cree que no es sincero con ella, ya que nunca le cuenta lo qué le ocurre. El hijo del marqués decide confesarle: "Para empezar tienes una actitud negativa hacia todo lo que me rodea".
La joven le reprocha que no han tenido luna de miel y él no quiso ir con ella a Madrid. "Me manipulaste cuando estaba enfermo, afirma el joven, pero Jimena continúa reprochándole: "Yo ya lo he pagado con creces que vivo con tu desamor, sabes lo frustrante que es eso, sentir que no formó parte de tus prioridades y ese maldito avión es más importante que yo".
Él le aclara que no va a dejar la aviación, a lo que ella le confiesa: "Yo soy tu esposa y merezco ser amada y respetada".
