‘La promesa’ (Mejores momentos): La verdad de Pelayo
María (NO) quiere que el padre Samuel se vista
María se enfada porque el cura se está dando un baño en el río, así que la joven decide buscarlo pero descubre que el cura está desnudo.
Ella no puede apartar la mirada y le parece bien lo que ve del joven. En ese momento el joven se gira y descubre a la doncella, pero ella sé esconde.
Él le dice: "María sé que estás ahí", así que la doncella le contesta muy nerviosa: "Padre que no he visto nada, se lo juro, pero vístete". El padre le comenta: "Pero como que me vista, no dices que no has visto nada, cómo sabes que me tengo que vestir".
María sigue escondida y dice en voz baja: "Que te vista o no".
¡Pellicer y Pía confiesan que están enamorados!
Pellicer le confiesa a Pía: "No había ninguna parte de mí que quisiera estar alejado de usted". La joven le pregunta: "¿Entonces?", el mayordomo le confiesa: "Lo hice para protegerme a mí"
La doncella le vuelve a preguntar: “¿Para protegerse de mí?", a lo que Pellicer le aclara: "De lo que usted me hace sentir". Pía le expresa: "¿Acaso tan malo es?", el mayordomo le contesta: "Depende".
Pía le pregunta: "¿Depende de qué?", el mayordomo le responde tímidamente: "De lo que yo le haga sentir a usted". ¡La joven se acerca a él y los dos acaban besándose apasionadamente!
Manuel no entiende por qué Jana lo ha abandonado
Manuel no entiende por qué Jana se ha ido sin dar explicaciones, pero Curro le aclara: "Yo estoy seguro que Jana se vio desbordada".
El joven le pregunta: "¿Por qué dices eso?", su hermano le confiesa: "Porque Jana es muy fuerte y tiene mucho aguante pero es evidente que está situación ha sido demasiado para ella, que tenia una carga muy pesada".
"Yo pensaba que las cosas empezaban a ir bien", dice Manuel. Pero Curro le comenta que la marquesa presionó a Jana con la fiesta de pedida y que seguro que tiene algo que ver con la huida de la joven.
"Le ocultamos a Jana que queríamos inventar un pasado para ella y obviamente a ella no le sentó nada bien", confiesa el prometido de Jana.
Curro también le expresa muy serio: "Yo creo que lo que más le afectado a Jana ha sido la prohibición de no tener contacto con los criados". Manuel se sorprende y le grita: "¿Por qué no me lo dijo? Habría hablado con mi madre y le hubiera dicho que era una pésima idea".
Cruz despide a la señora Ros
Cruz le confiesa a la institutriz con ilusión: ""Ha hecho una magnífica labor", pero ella se sorprende y le comenta: "Habla usted como si yo ya hubiera concluido mi trabajo".
La marquesa le contesta: "Así lo creo", la institutriz le dice muy seria: "Está prescindiendo de mis servicios". Cruz le aclara: "Así es", pero la institutriz le expresa que creía que esperaría a que Jana regresara.
En ese momento María sé acerca a la puerta y decide escuchar la conversación. La marquesa le aclara: "Esa muchacha no va a regresar a La Promesa jamás", y añade: "Le doy libertad para ir a instruir a otras niñas".
Cruz le entrega un sobre con dinero y la institutriz le dice muy sorprendida: "Es el doble de lo acordado". La marquesa le responde: "No merece menos, al fin y al cabo ha salido todo como lo planeamos".
Curro y José Juan tienen una acalorada pelea
José Juan está agarrando a Julia y la joven le pide: "Suéltame". Curro quiere que la deje tranquila y le dice muy enfadado: "Julia no es tu cuñada ni nada tuyo".
José Juan le grita al joven: "Apártate". Pero Curro le aclara que no se va a ir, así que José Juan le pide con odio: "Cumple con tus obligaciones y lárgate niñato".
Los dos empiezan a golpearse y en ese momento entra en la estancia Manuel y quiere saber qué es lo que ocurre. "Estaba manteniendo una conversación privada con mi cuñada y él se ha metido", dice José Juan.
Manuel se enfada y le pide: "Vete de mi casa". Curro también le aclara: "Y olvídate para siempre de esa boda, ni Julia ni yo pensamos casarnos nunca". José Juan muestra una actitud de odio y le responde: "Eso ya lo veremos".
Catalina es incapaz de olvidarse de Pelayo
Catalina no puede parar de llorar mientras lee la carta que le ha escrito Pelayo, el conde le expresa que no es capaz de seguir con la relación a pesar de que sigue enamorado de ella.
En ese momento entra en la habitación Martina y le comenta: "Voy a dejarla en la mesita pero te pido por favor que no la vuelvas a leer".
"No tengo ganas de nada", dice la hija del marqués. Su prima le responde: "Pues yo creo que no te deberías ir a la cama sin cenar", a lo que Catalina le aclara muy seria: "No tengo hambre".
Martina le entrega la bandeja con la cena y le dice: "Si no es por ti", pero Catalina no deja que termine la frase y le comenta muy emocionada: "Sí ya lo sé, por el hijo que estoy esperando".
¿Y si Jana en realidad no quería a Manuel?
Manuel tiene dudas y cree que su familia tiene razón con lo que Jana no quería estar con él. Pero Curro le pide: "Debemos seguir buscándola", a lo que su hermano le contesta muy enfadado: "Es que no sé dónde buscar".
Curro cree que toda la culpa la tiene la marquesa, así que Manuel le dice con odio: "Te juro que bajaría ahora y le gritaría que es la culpable de todo esto".
El joven le expresa: "¿Y para qué? ¿De qué serviría?", Manuel le contesta muy enfadado: "No pueden salirse con la suya".
"No lo van hacer porque tú y yo no vamos a rendirnos, tenemos que encontrar a Jana", expresa Curro. En cambio, el hijo del marqués no está de acuerdo y le confiesa: "Ese es el problema que no hay nada más difícil que buscar a alguien que no desea ser encontrado".
Jana nunca podrá ser una Luján
Cruz no entiende la actitud de Jana y le comenta a Manuel: "Tu padre y yo la aceptamos como a alguien más de la familia", el joven le aclara: "Con sus reservas".
"Aún así y me he encargado en buscar a la mejor institutriz para hacer de tu prometida toda una señora y cómo nos ha pagado ella nuestros desvelos, desapareciendo", argumenta Cruz muy seria.
Manuel sigue mirando un mapa porque quiere encontrar a su prometida. Pero la marquesa continúa confesándole: "La única razón por la que aceptamos a Jana en nuestras vidas eres tú", y añade: "El amor no es un suficiente".
El joven le pregunta: "¿Suficiente para qué?", a lo que la marquesa le confiesa: "Para convertir a una criada en una marquesa".
Catalina no quiere salir de su encierro
Martina entra en la habitación de Catalina y le dice: "Es que no puedes seguir encerrada todo el día". La joven no quiere levantarse de la cama y le responde: “Te agradezco mucho el esfuerzo que estás haciendo pero por favor necesito estar sola".
"Es que ya han pasado muchos días", expresa Martina. La hija del marqués está muy seria y le pregunta: "¿Y qué quieres que haga?", su prima le dice: "Pues cualquier cosa, menos estar aquí o releyendo las cartas que te ha enviado un cobarde".
Catalina le pregunta: "¿Para hacer qué?", la sobrina del marqués le comenta: "Podríamos pedir un aperitivo, Curro, Manuel, tú y yo".
La joven le responde: "No", pero Martina sigue insistiendo y le dice: "Pues un paseo está tarde, tú y yo solas". Martina se levanta de la cama y le pide: "Así que ponte guapa que yo no paseo con cualquiera". Catalina le responde muy seria: "Sí".
