‘La promesa’ (Mejores momentos): La verdad de Abel
Manuel cuenta la verdad a Jimena
Jimena le confiesa a Manuel: "Te prometo que pondré de mi parte para que las cosas vayan a mejor". El hijo del marqués suspira y le responde: "No quiero hacerte daño, pero llegados a este punto me veo en la obligación de decirte la verdad”.
La joven le pregunta: "¿Qué verdad?". Así, que él le comenta: "Entre nosotros no hay nada que arreglar", y le sigue explicando: "Ojalá pudiese olvidar fácilmente todo lo que ha pasado, pero lo siento soy incapaz".
Jimena se emociona y le dice: "Pero, bueno". Él le interrumpe y le expresa: "No puedo hacer que no ha ocurrido todo lo que ha ocurrido y empezar de cero como si nada". La hija de los duques le pregunta: "¿Por qué no?", así que Manuel le grita: "Porque no Jimena, creo que lo mejor es que asumamos de una vez la realidad".
La joven le comenta: "¿Qué realidad?", así que el hijo del marqués le expresa: "Que nuestro matrimonio ha terminado".
Jana consuela a Manuel
Manuel está en el hangar muy serio, así que la doncella quiere saber cómo se encuentra. Él le cuenta la conversación que mantuvo con Jimena y le confiesa: "El incendio que provocó casi acaba con la vida de mi hermana".
"¿Crees que lo del arrepentimiento es real?", pregunta la doncella. El hijo del marqués le responde: "No lo sé", y le continúa diciendo: "No puedo confiar en ella, es peligrosa y no puede pretender que esté cómodo a su lado".
Jana está muy atenta mientras escucha las declaraciones de Manuel. Hay un silencio y él le confiesa muy serio: "Sí lo llegó a saber", así que Jana le pregunta: "¿Qué?".
"Que jamás me habría casado con ella", responde el joven. La doncella está muy emocionada y le comenta: "No sé cómo ayudarte, pero al final ella es tu esposa y es normal que quiera limar asperezas, y que quiera arreglar las cosas contigo. Tú tienes que intentar rebajar la tensión y llegar a un acuerdo con ella".
"Ojalá fuera tan fácil", responde Manuel muy serio. ¡La doncella se acerca y los dos se funden en un cálido abrazo!
¿Qué habría pasado si Marcos no hubiera desaparecido?
Curro le pregunta al marqués que le ocurre, ya que lo nota muy reflexivo. "Los recuerdos me han caído como una pesada loza", dice Alonso.
El joven se siente mal y le expresa: "Lo siento, en parte eso es culpa mía", pero el marqués no está de acuerdo y le responde: "Tú no tienes la culpa de nada. El recuerdo de Dolores y la pérdida de nuestro hijo todavía me afecta demasiado".
"¿Qué hubiera pasado si aquel niño no hubiera desaparecido?", le pregunta Curro. El marqués le confiesa muy serio: "Eso nunca lo sabremos", y añade: "Yo nunca le había contado esta historia a nadie".
Curro le dice: "Nada de lo que ocurrió fue culpa suya", a lo que Alonso le aclara: "El destino se cebo con Dolores y con sus dos criaturas".
Curro está muy sorprendido con la reacción del marqués, ya que no puede parar de llorar y le confiesa: "Tal vez podía haber hecho algo para evitarlo".
Margarita no guarda el luto a su marido
El conde de Ayala le entrega una caja a la madre de Martina. Ella quita el envoltorio y descubre que es un vestido bordado, mira a Ignacio y le dice con una sonrisa: "Muchísimas gracias".
"Sí, tiene usted un gusto exquisito, las mujeres caemos rendidas cuando se nos regala un vestido bonito, ¿verdad?", expresa Martina. Su madre le explica que él le ha regalado esa prenda, porque ella también le regaló una entrada para ir a ver una obra de teatro.
"Ese vestido es mucho más apropiado para ir al teatro que para ir al cementerio a rezar un padre nuestro frente a la tumba de su difunto marido", confiesa la sobrina del marqués. La joven se marcha muy enfadada, así que su madre le dice al conde: "Siento mucho que hayas tenido que presenciar esa escena".
"No se preocupe, la juventud es impetuosa y, a veces, anda arrasando si darse cuenta del daño que provoca", responde Ignacio.
¿Qué oculta Jimena?
Jana entra en la habitación de Jimena para llevarle una infusión, ya que la joven no se encuentra bien. La doncella le pregunta si quiere un masaje en el cuello, así que la hija de los duques le responde: "Sí, que me noto un poco cargada".
La doncella comienza a darle el masaje en los hombros y le comenta: "Tiene usted muy tensa esa zona". La joven se siente aliviada con el masaje, así que Jana le explica: "Seguiré subiendo hasta la nuca".
Jana se da cuenta que Jimena tiene algo en la cabeza, pero ella se aparta. La doncella quiere saber lo que tiene, pero ella le dice muy nerviosa: "Es una cicatriz de un accidente que sufrí en casa de mis padres".
La doncella le pide que le muestre la cicatriz, así que la joven se levanta el pelo y le enseña la herida. "Es una cicatriz que se le va a quedar de por vida, ahora lo importante es que aprenda aceptarla y, sobre todo, no sienta vergüenza", expresa Jana.
Manuel trata a Jimena como un perro
Jimena les confiesa a los marqueses: "Llego a comprender que Manuel no quiere que comparta alcoba, igual que entiendo que le cueste mantener conversaciones largas conmigo pero es que me trata peor que a cualquier criada, como un perro".
Cruz le responde: "No exageres Jimena", y el marqués añade: "Supongo que hay que dar tiempo al tiempo". La marquesa le continúa explicando: "Nosotros te apoyamos en todo pero comprenderás que es lógico que Manuel tenga cierta prevención contigo".
"Yo solo quiero que las cosas vuelvan a ser como antes", confiesa la hija de los duques. Así, que Cruz le responde: "Y lo serán, pero no lo serán de tan inmediato".
La joven les continúa confesando: "El problema es que Manuel ni se acerca a mí, así cómo voy a demostrarle que he cambiado".
"Yo haré lo posible para cambiar la situación", dice Cruz. Jimena le contesta muy seria: "Hágalo, pero correctamente, porque las cosas no pueden seguir así".
Manuel desconfía de Jimena
Manuel les confiesa a Jana y su amigo: "Jimena aceptado una propuesta que yo le hice hace meses, que los dos convivamos en La Promesa pero que cada uno duerma en su habitación”.
"A mí no me parece mal, Jimena estará contenta y al fin a cabo ha sido una propuesta tuya", responde la doncella. El hijo del marqués le expone: "Sí Jana, pero es un plan que ya no tiene sentido ni validez alguno".
La doncella le pregunta: "¿Pero qué ha cambiado?", a lo que él le responde: "Que no me fío de ella". La joven considera que Jimena tiene buena actitud, pero Manuel le aclara: "Hay algo en su mirada que me hace desconfiar".
Jana cree que le deberían de dar una oportunidad, pero el hijo del marqués no acepta esa propuesta y le dice: "Creo que lo mejor es que Jimena vuelva a casa de sus padres y se recupere allí".
Abel también da su opinión y comenta: "Yo creo que es lo más conveniente".
Jana consuela a Alonso
Jana entra en el despacho del marqués para realizar una de sus tareas, ya que le toca limpiar esa estancia. Ella aprovecha ese momento para preguntarle si está bien.
Alonso le confiesa muy serio: "A mí lo que me duele es el alma tienes alguna medicina que puedas curarla". La doncella le aclara: "Lo cierto es que no pero si tendría algunas palabras que podría ayudarle, lo que no sé si querrás escuchar a una empleada".
El marqués le pide que quiere escuchar sus palabras, así que ella le explica: "Acepte esos sentimientos y se empape de ellos, porque lo único que van hacer es hacerle más fuerte".
Alonso le pregunta: "¿Hablas desde la experiencia?", a lo que ella le responde: "Puede ser". El marqués tiene dudas y le vuelve a preguntar: "¿Has sufrido mucho en la vida muchacha?", ella le confiesa: "Sí, pero también he disfrutado mucho y cuando siento que la tristeza me ahoga pienso en todas las cosas buenas que tengo y me siento agradecida".
"No debería olvidar eso", responde Alonso con una sonrisa. Ella le recuerda que tiene salud, una familia y un palacio muy bonito. Él le aclara: “Pero, es que a veces la tristeza nos nubla el entendimiento y nos hace olvidar todo lo bueno que tenemos".
El nuevo look de Jimena
Teresa está en la habitación con Jimena, ya que se ocupa de vestir a la joven. La hija de los duques se mira en el espejo y le comenta: "Tiene buena mano para maquillar".
La doncella sonríe y le comenta: "Está usted preciosa, pero no sé si debería bajar así a cenar", pero ella le aclara: "Pues yo creo que no habrá ni mejor momento ni mejor lugar para lucir este maquillaje, y sabes que te digo que a quien no le guste que no mire".
En ese momento entra Manuel en el dormitorio, la joven se levanta y le pregunta: ¿Te gusta mi nuevo maquillaje?".
El joven sonríe y le comenta: "Venía a decirte que he estado pensando acerca de tu propuesta y ya tengo una respuesta".
Abel no quiere seguir mintiendo
Abel está muy nervioso, así que Jana le pregunta qué le sucede. El doctor le responde: "Sucede que llevo mucho tiempo callado, yo no he contado nada porque me cuesta mucho confiar en la gente, pero estos días me habéis tratado como un auténtico amigo y eso me ha hecho que yo me sienta mucho más culpable".
Manuel y Jana están muy sorprendidos con las palabras del joven. La doncella le pregunta: "¿Culpable de qué?", a lo que él le responde: "Pues para empezar de mentir, hay una cosa que debería haberos contado hace mucho tiempo. Es una cosa muy importante que seguramente va a cambiar mi imagen sobre mí".
El hijo del marqués le pregunta qué le ocurre, a lo que él doctor le responde: "Yo estoy casado".
Manuel y Jimena no pueden reconciliarse
Manuel visita a Jimena en su habitación y le confiesa: "Jimena no creo que debamos convivir juntos, ni siquiera bajo el mismo techo aunque sea en habitaciones separadas".
"¿Cómo piensas arreglar nuestro matrimonio?", pregunta Jimena muy enfadada. El hijo del marqués responde muy serio: "No hay nada que arreglar en nuestro matrimonio ni hay ninguna posibilidad de reconciliación posible. Es algo que llevo intentando decirte desde hace mucho tiempo y que entiendas".
Jimena esta muy emocionada, pero él le reprocha que ella nunca ha querido que volara. "Reconozco que no me gusta, pero aprendí a respetarlo", dice la hija de los duques.
Manuel se ríe y le dice: "Me denunciaste ante la Guardia Civil". Siguen los reproches y el joven le grita: "Trataste de acabar con la vida de mi hermana".
Jimena no puede parar de llorar y le dice: "Cállate, porque me estás haciendo mucho daño". El joven le propone muy serio: "Creo que deberías volver a casa de tus padres y yo tengo que quedarme aquí en La Promesa".
Curro consuela a Martina
Curro se encuentra a Martina llorando y le pregunta muy preocupado qué le ocurre. Ella le confiesa: "He visto a mi madre dándole un beso al conde de Ayala".
El joven quiere que se anime y le comenta: "Podría ser un beso de agradecimiento, todo el mundo sabe que el conde de Ayala está muy pendiente de tu madre últimamente", y le continúa diciendo: "Un beso en la mejilla no tiene importancia".
"Mi futuro está ligado al de mi madre, el destino que ella elija va a ser mi destino también", comenta Martina muy enfadada. Curro no entiende su actitud y le comenta: "Estás viendo un drama donde no lo hay y te estás comportando como una niña".
"Quiero que me dejes en paz porque yo no he pedido tu consuelo", responde la sobrina del marqués. Él le dice muy serio: "Estás cambiando y no te quieres dar cuenta".
Ella le pide que se vaya, así que Curro abandona la estancia y la joven sigue llorando desconsoladamente.
