‘La promesa’ (Mejores momentos): La traición de Petra
La relación de Cruz y Petra ya no será la misma
Cruz le reprocha a Petra que continúe con la huelga y le exige que limpie su habitación y que le prepare la merienda. "Lo siento señora, pero no voy hacer nada de lo que me pide, estoy en huelga", dice la ama de llaves.
"¿Cómo eres capaz, después de todo lo que yo hecho por ti?", pregunta muy enfadada la marquesa. Si embargo, Petra decide continuar al lado de sus compañeros y le responde: "Hago lo que debo".
Cruz se acerca a ella y le confiesa: "Me has decepcionado Petra y mucho, que sepas que nuestra relación ya nunca va a ser la misma".
Así, que Petra le responde con frialdad: "Lamento que sea así señora, pero no tengo otra opción. Hago lo que mis compañeros consideran justo", y añade: "Y lo que creo que mi hijo Feliciano haría si siguiera vivo".
"Estoy harta de verte llorar por las esquinas de la casa, escúchame bien, no quiero que lo vuelvas a mentar ni una vez", dice la marquesa.
Ignacio no puede olvidar a Petra
Ignacio le confiesa a Petra: "Durante todos estos años no he dejado de pensar en ti, de quererte", a lo que ella le responde: "Y yo nunca dude de tu amor al principio, por eso sufrí tanto en aquellos momentos".
"Fuiste tú quien quiso acabar con lo nuestro", comenta el conde. La ama de llaves le cuenta: "Necesité crearme una mentira e inventarme un Ignacio que nada tenía que ver contigo. Un Ignacio egoísta que me engañó y me olvidó".
Ignacio le aclara: "Nunca lo hice", y le sigue confesando: "Si supieras cuantas veces, durante todos estos años pensé en venir aquí a La Promesa, para saber de ti y de nuestro hijo, pero decidí respetar tu voluntad”.
Petra se emociona al escuchar las declaraciones del conde de Ayala, pero él le continúa diciendo: "Ahora sé que jamás te olvidaré, porque ni quiero ni puedo".
Jana y Manuel siguen desconfiando de Abel
Jana se encuentra con Manuel en el salón y le cuenta: "No he dejado de preguntarle a Abel sobre lo del incendio". El hijo del marqués se ha dado cuenta que el médico se pone tenso cuando le pregunta sobre ese tema.
"Él intenta que no se le note, pero a mí no me engaña. No para de decirme que aquello fue muy duro, que fue muy duro elegir que herido se trataba y cuál se daba por perdido, pero hubo un momento en que le pille en un renuncio", expresa la doncella.
Manuel quiere saber a qué se refiere, así que ella le comenta: "Le dije que había visto en un diario que una niña estaba en la fábrica el día del accidente y resultó herida, así que le pregunté si la había visto y adivina que me contestó".
El joven quiere saber más detalles de esa conversación, pero ella le aclara: "Esa niña no existe, que me la inventé, me aseguré de comprobar que no había ninguna niña pequeña allí en el incendio, así que ahora estamos seguros de que miente".
"Tenemos que averiguar dónde estuvo los días del accidente", dice Manuel. La joven le responde: "Eso es lo que todavía no sabemos, pero lo vamos averiguar".
Petra traiciona a Cruz
Ignacio no entiende por qué la marquesa odia a su sobrino Curro. Así, que Petra le confiesa: "El señorito Curro no es hijo de los que todos creen", y añade: "Es el hijo del marqués de Luján".
El conde se sorprende y le pregunta: "¿Cómo estás tan segura?", a lo que ella le aclara: "Porque la propia marquesa me lo contó". Ignacio quiere conocer más detalles y le pregunta: "¿Alonso tuvo una relación con la propia hermana de Cruz?".
La ama de llaves le explica: "Fue con una criada", y le continúa diciendo: "Ella se desentendió del niño por una buena suma de dinero".
"Esto que me cuentas es un escándalo mayúsculo, capaz de acabar con Cruz, pero no creo que sea tan grave como para que planeara la muerte del muchacho", responde el conde de Ayala.
"Mi señora siempre ha tenido las ideas muy claras y nunca ha tenido escrúpulos para hacer lo que ella creía correcto", dice Petra.
Ignacio sigue investigando la muerte de Feliciano y le comenta: "Tú si crees que queriendo matar a Curro provocó la muerte de nuestro hijo", a lo que ella le contesta: "Eso me desgarra por dentro, pensar que ella fue la planificadora y aunque fuera por error es la responsable de la muerte de Feliciano".
Jana y Curro hablan de su madre
Jana le explica a Curro: "Por más que intentó buscar en mis recuerdos, no encuentro a Don Alonso". La doncella le propone: "Lo que tenemos que hacer ahora es buscar que relación tenía con nuestra madre".
"Ya sé me ocurrirá algo", responde el joven. Jana le continúa diciendo que ella le contó a Tomás que su madre era Dolores y la asesinaron cuando ella tenía 5 años. Curro está muy sorprendido, así que la doncella le dice: "Don Tomás parecía recordar a nuestra madre y muchas otras cosas".
Ella le cuenta como el hijo del marqués le comentó: "Sé quien mató a tu madre, sé dónde está tu hermano, lo sé todo". Curro le dice muy sorprendido: "A la mañana siguiente Tomás apareció muerto".
"A mí lo que más me sorprende es que el Barón no pasó la noche en La Promesa y por eso no lo trataron como sospechoso", responde Jana. El joven le pregunta: "¿Estás sugiriendo que mi abuelo podría ser el asesino de Tomás?".
"El asesino de nuestra madre llevaba un anillo", contesta la doncella. El joven quiere saber qué ocurre con ese anillo, así que ella le aclara: "El anillo que el Barón llevaba en ocasiones especiales".
Manuel quiere pedir la nulidad matrimonial
Jana está con Manuel en el hangar y le comenta la actitud de Abel. "Está cerrado en banda, es la primera vez que se pone a la defensiva y ha marcado distancia”, dice Jana.
"Esta misma mañana le he notado un tanto raro cuando le he preguntado por el estado de Jimena", relata el joven. La doncella le propone: "Lo mejor por ahora es que estemos quietos y no le hagamos más preguntas".
"Lo que sí haré será llamar a unos amigos en común, intentaré indagar algo por ahí", responde el hijo del marqués.
Jana le pregunta si está más contento por la recuperación de Jimena, a lo que él le responde: "No volveré a estar con ella", y añade "Creo que pediré la nulidad matrimonial".
La doncella le pregunta: “¿Y qué piensas argumentar?, a lo que él le responde: "Que es un matrimonio forzado".
Ella quiere saber si renunciaría al marquesado, a lo que él le aclara: "Renunciaría a todo lo que hiciese falta para poder estar contigo".
Abel amenaza a Manuel
Abel está muy decepcionado con Manuel, ya que Jana y él no paran de investigar sobre el caso de Córdoba. "¿Qué buscas, qué buscáis?", pregunta el médico muy enfadado.
"Resulta que estado indagando y he llegado a la conclusión de que tú nunca estuviste en el incendio de la fábrica de Córdoba, dijiste que ibas a ir porque te necesitaba, pero nunca fuiste", confiesa el hijo del marqués.
"O eso crees tú", responde Abel. El joven le explica muy serio: "No es lo que yo creo, tengo pruebas, tengo documentos que atestiguan que tú no estabas entre el grupo de médicos que ayudó en aquellas labores".
"Yo no tengo nada que explicar, pero a lo mejor cuando yo le cuente a tus padres lo tuyo con Jana, igual eres tú el que tienes que dar explicaciones. Y que mejor momento que este para ir hablar con ellos", dice el doctor.
Lorenzo descubre el secreto de Pelayo
Lorenzo desconfía de Pelayo, así que decide entrar en el almacén. Está todo muy oscuro, pero entra en la estancia con mucho cuidado para no hacer ruido y comienza abrir todas las cajas.
Abre una de las cajas y encuentra un arma. Lo coge y está muy sorprendido, pero luego sonríe. Continúa con la búsqueda, por lo que encuentra más armas. ¿Por qué se ríe? ¿Le contará ese secreto a Catalina o amenazará a Pelayo?
Abel está avergonzado
Jana quiere saber si Manuel ha conseguido contactar con los amigos de Abel. "No he conseguido sacar nada limpio, nada de lo que a ti y a mí nos interese al menos, ni siquiera de Pablo Maruga", comenta el joven.
La doncella le pregunta a qué se refiere, a lo que él le cuenta: "Pablo y yo era muy buenos amigos, desde que no éramos más que unos críos y años más tarde fue a la universidad, y casualidad conoció a Abel y también se hicieron muy buenos amigos".
Jana le dice que por lo menos ha podido charlar con Pablo. "Y me vino muy bien que me recordase cómo era Abel, bueno cómo es en realidad. Un hombre tímido y reservado, no hablaba nada de su vida privada y a su familia ni la mentaba", confiesa el joven.
"¿Y por qué no?", pregunta Jana. El hijo del marqués le informa: "Nadie lo sabe con certeza, pero Pablo sostiene que era por su origen humilde". La doncella dice con tristeza: "Se sentía avergonzado".
Alonso y Curro hablan de amor
Curro está con Alfonso en el despacho, así que él marqués le confiesa: "Todos tenemos un pasado, Cupido me ha disparado con sus flechas en más de una ocasión".
El joven se ríe y le dice: "Es que es usted un Don Juan tío". Sin embargo, Alonso le aclara: "Para nada, soy un hombre con suerte, que ha querido y al que también han querido, y eso me ha llevado alguna vez a algún que otro desencuentro", y añade: "No cambiaría ni uno solo de los momentos vividos”.
El joven quiere saber cómo han sido las pretendientas del marqués y le dice: "Antes de la tía Cruz de que otras mujeres a estado usted enamorado". Pero, el marqués no puede responder, porque en ese momento entra Petra.
A Manuel no le interesa meterse en los asuntos de Abel
Manuel le confiesa a Abel: "Quería darte las gracias por no delatarme ayer delante de mi madre". Su amigo está decepcionado con él y le reprocha: "Te abrí mi corazón y te conté mi amor por Jana y tú no lo hiciste".
"¿Para qué?", le pregunta Manuel. Así, que el doctor le aclara: "Para no sentirme como un idiota", pero él hijo del marqués le explica que en ese momento no podía contarle sus sentimientos, ya que estaba casado con Jimena.
"Éramos amigos y me hubiese gustado que hubieras confiando en mí, como yo lo hice contigo", dice Abel. "Yo lo quería que Jana fuese libre para amar a quien quisiese y yo no podía hacerlo, y tú podrías haber sido ese hombre", confiesa Manuel.
El hijo del marqués le dice: "Eso da igual, porque ella no te quiere". El doctor le responde muy enfadado: "Cállate", y añade: "Espero que te ha quedado bien claro que se acabaron las preguntas y las llamadas, no te interesa meterte en mis asuntos".
Lorenzo quiere entrar en el negocio de Pelayo
Pelayo está buscando en el salón de La Promesa una llave, en ese momento aparece Lorenzo y le muestra la llave. Él le pregunta: "¿Busca esto?", pero él conde se enfada y le responde: "Eso no es suyo".
"No, pero ahora está en mi poder", dice el militar. El conde se acerca y le pregunta: :¿Me lo devuelve?", a lo que Lorenzo le responde: "Antes deberíamos de hablar".
El joven no sabe a qué se refiere, pero él militar le aclara: "Usted sabe muy bien de lo que he averiguado, algo muy interesante de lo que se esconde en el almacén, que abre esta llave".
"Allí solo se almacenan mermeladas y salsas", contesta Pelayo. El militar le comenta: "No, eso no es verdad. Pelayo yo sabía que escondías algo, pero ni en mis mejores sueños hubiese imaginado algo tan gordo y tan sustancioso", y añade: "Lo que ustedes venden son armas".
