‘La promesa’ (Mejores momentos): La muerte de Pía

Manuel se pone en peligro para salvar a Curro

Manuel no está de acuerdo con su compañero, ya que se quiere enfrentar a los alemanes. "Son vidas humanas, son personas con familia", dice el hijo del marqués.

"Nuestro poder es protegerles para que puedan volver con sus seres queridos. Escúchame, no podemos flaquear", comenta Paco.

"Supongo que tienes razón", dice Manuel. Los dos se abrazan, pero Manuel se da cuenta que Curro no está con ellos. "Le vi andando hacia la trinchera norte", responde su compañero. El joven dice muy nervioso: "Ese maldito niñato va a combatir".

Manuel sale corriendo y no para de gritar: "Curro". En ese momento todos sus compañeros de batalla empiezan a disparar al bando contrario.

Manuel no para de correr en busca de Curro y cuando lo encuentran los dos chocan. Los dos jóvenes acaban en el suelo, mientras sus compañeros continúan disparando.

Curro y Manuel son heridos en combate

El compañero de Manuel está intentando que el joven despierte, así que le dice muy nervioso: "Manuel despierta por favor". El hijo del marqués empieza a toser, su amigo le da agua y le dice: “Manuel pensé que no lo contabas”.

Manuel le pregunta: "¿Y Curro?", a lo que Paco le responde: "Está ahí". El joven quiere saber si está vivo, así que el joven le dice: "No lo sé, pero no está bien".

Manuel se levanta y se acerca a Curro que está en el suelo. El joven aparta al médico y le dice al joven con desesperación: "Curro no te vayas".

"Manuel deja que lo atiendan", dice su amigo. Pero él le grita: "No lo entiendes, prometí que regresaría con vida". ¡Manuel termina llorando encima de Curro!

El beso de Ricardo y Pía

Pía está en la habitación, ya que no puede salir para que no la encuentre Gregorio. Para que esté protegida, en la puerta de su habitación hay dos guardaespaldas.

Ricardo decide entra en el dormitorio para saber cómo se encuentra. "Usted merece ser libre y su hijo Diego también", dice el mayordomo.

Pía le explica: "Hay hueco para la esperanza, porque al menos mi hijo está a salvo", a lo que él le aclara: "Y usted también lo está".

Sin embargo, la doncella no se encuentra bien porque no puede estar con su hijo. El mayordomo quiere que se anime y le confiesa: "Ha conseguido ganarse el corazón de todos y aún más el mío".

"No sé si lo he entendido", dice muy sorprendida la joven. Él se acerca a ella y los dos se besan.

Adriano consuela a Catalina

Catalina continúa en el hangar y no puede parar de llorar. En ese momento llega Adriano y ella le dice: "Si quería hablar contigo era para pedirte disculpas por la forma en la que te trate".

"Disculpa aceptada", responde el joven. Ella sigue emocionada, así que él le comenta: "Teniendo un palacio tan bonito para vivir porque lo hace en un sitio tan poco acogedor como este”.

"Fue en ese palacio donde me enamoré de quien no debía, puse toda confianza en ese hombre, me prometí matrimonio con él. Rompí con él por sus engaños, volví a confiar en él y acabe con el corazón hecho añicos", confiesa la joven.

Adriano le responde muy emocionado: "También sé yo lo que es confiar en alguien, amar ciegamente y quedarme sin 'na'”, y añade: "No sirve de 'na' esconderse".

¿Qué es lo que más echan de menos en la guerra?

Paco y Curro están esperando a que vuelvan los enemigos. Paco aprovecha ese momento para contarle a Curro que echa de menos a su novia Matilde y le dice: "Es que es lo que más quiero en este mundo".

Le continúa explicando: "Quiero volver para casarme con ella". El joven saca la fotografía de su novia que tiene guardada en el bolsillo y le da un beso. "No te cansas de verla", comenta Curro.

"Matilde es una mujer inteligente y con las ideas claras. Sabe lo que quiere y lucha con todas sus fuerzas para conseguirlo, pero tiene un temperamento que a veces la pierde", confiesa el joven.

Él le pregunta si a él no le ocurre con alguna chica de Luján, pero Curro le explica que él no tiene a nadie en su corazón.
El joven no quiere seguir con la conversación, así que se aparta del grupo para llorar en un rincón.

Pía acaba con su vida

Jana y Vera encuentran a Pía en el suelo de su habitación. Jana se acerca a ella y dice muy emocionada: "No respira ni tampoco tiene pulso".

"¿Y entonces?", pregunta Vera. La doncella le responde: "Hemos llegado tarde". Las dos están muy nerviosas, pero Jana se da cuenta de que hay una nota en la cama y la letra es de Pía.

La joven lee la nota que dice: "Espero que podáis perdonarme por lo que voy hacer, pero ya no veo otra salida. Jana vas a tener que cumplir tu palabra y cuidar de mi Diego, sé que serás la madre que yo nunca voy hacer".

La doncella le pide a Vera: "Necesito que vayas a Don Rómulo y se lo cuentes, porque él va a ser el único que pueda ayudarnos".

Ricardo está enamorado de Pía

Ricardo le confiesa a su hijo: "Te reconozco que no estoy muy bien últimamente". El joven le pregunta: "¿Y eso?", así que él le confiesa:
"Es por Doña Pía, no me hago la idea de no volver a verla nunca más".

Su hijo le responde con frialdad: "Pero si apenas la conocía". Sin embargo, el mayordomo le aclara: "Pero estoy así por una buena persona, a la que todo el mundo quería y respetaba en este casa".

El joven le responde: "Hay que seguir hacia delante", y añade: "Mujeres interesantes hay muchas en el mundo”. Su padre no puede soportar sus palabras y le dice: "Calla".

Pero él continúa explicándole con frialdad: "Además, que está venía con regalito, que venía con hijo de otro". Ricardo le grita: "He dicho que te calles, Pía era única".

El joven no entiende su actitud y le pregunta: "Realmente sentía algo por esa mujer", a lo que Ricardo le confiesa: "Sí, estoy enamorado de ella”. ¡El mayordomo se marcha a su habitación y no puede parar de llorar!

Salvador socorre a Lope

Lope está en el suelo sin poder moverse con heridas en el rostro. Salvador le pregunta muy nervioso: "¿Quién te ha hecho esto?". Pero Lope le dice: "Estoy bien tranquilo".

El joven le comenta muy alterado: "Pero cómo vas a estar bien, sino te puedes ni levantar". El cocinero no puede soportar el dolor, ya que tiene heridas por todo el cuerpo.

Salvador quiere saber qué le ha ocurrido, pero Lope no quiere contarle la verdad. "Tarde o temprano me voy a enterar de lo que está pasando", dice su amigo.
Pero el cocinero no quiere responderle y le pide que le ayude a ir a su habitación, ya que no puede ir solo.

¿Quién ha roto el corazón a Adriano?

Adriano está en el hangar con Catalina y le confiesa: "Yo estaba 'enamorao' de una chica, nos conocíamos desde que éramos niños".

"Esas historias de amor son preciosas", dice la hija del marqués. Pero el joven le aclara: "No creo que esta sea el caso, cuando mi padre falleció trastoco todos nuestros planes de boda".

"Bueno es razonable guardar el luto", comenta Catalina. El joven le sigue confesando: "No, no era por el luto, mi pensamiento y mi corazón ya estaba muy lejos de ella. Yo no podía celebrar 'na', lo único que podía hacer era sobrevivir".

"Entiendo, por eso ayer dijiste que el corazón no se recompone sino que se cura”, expresa Catalina.
"Bueno no exactamente, me volque al 100% en el cuidado de las tierras, para poder superar el dolor y honrar a mi padre. Lo que no sabía es que ella ya tenía otros planes, con mi hermano".

La joven se sorprende y le pregunta: "¿Cómo?", así que Adriano le explica: "Al parecer llevaban 'enamoraos' mucho tiempo", y añade: "Se fugaron con todo el dinero que mi padre había pedido para modernizar la finca".

Manuel se disculpa con Curro

Manuel le confiesa a Curro: "Te debo unas disculpas y de las grandes, me he dado cuenta de que tenías razón. No puedo seguir tratándote como a un niño, porque no lo eres y tienes todo el derecho del mundo hacer con tu vida lo que te parezca".

El joven le responde: "Te lo agradezco de verdad". El hijo del marqués le sigue explicando: "Nunca te he dicho el verdadero motivo por el que estoy aquí".

"Para evitar entrar en combate, para protegerme, porque me aprecias y porque eres mi familia", contesta Curro. Pero Manuel le aclara: "Si todas esas razones son verdad pero no es la razón principal".

Curro no entiende a Manuel, así que él le expresa: "Antes de venir alguien me vino a suplicar que no te dejará marchar".

El joven sigue escuchando a Manuel y él le continúa confesando: "Y yo le hice una promesa, una promesa que no sé si podré cumplir, porque cuando hablé contigo supe al instante que no te convencería. Prometí que te traería con vida de vuelta a la Promesa".

Curro dice: "Martina", a lo que el hijo del marqués le contesta: "Martina, ella te ama Curro". Pero el hermano de Jana le comenta muy emocionado: "Ella me ha hecho la persona más feliz del mundo, pero también ha hecho que me rompiera el corazón en pedazos".

Verá no deja de pensar en Lope

Verá está realizando sus tareas de doncella y recuerda cuando Lope le expresaba sus sentimientos y le decía: "Que guapa eres" o "Te quiero".

En ese momento llega Santos y le quiere dar un beso. Pero ella se aparta y le dice: "Un beso en horas de trabajo, ya habíamos hablado de esto".

"Quería agradecerte que hubieras hablado con mi padre", responde el joven. La doncella está incómoda con esa situación y Santos le comenta: "Parece que no me quieres besar".

Verá se siente obligada y le da un beso al joven. Pero él quiere más y continua dándole besos por el rostro y el cuello. La joven no le agrada, pero él le deja claro: "Te recuerdo que las reglas las pongo yo".

Manuel escribe una carta a Jana

Manuel está sentando en una silla y decide escribir una carta a Jana. El joven le explica en el texto: "Tú me das la fuerza para seguir adelante Jana, para no desfallecer, para no dormirme cuando tengo una guardia".

Manuel se emociona y continúa escribiendo: "Es extraño llevar tanto tiempo lejos de ti, quiero volver Jana, deseo con todas mis fuerzas volver. Lucho desde las primeras luces del alba por hacerlo, por tenerte en mis brazos una vez más".

Deja de escribir para mirar la fotografía de la doncella, pero continúa expresando sus sentimientos en la carta: "Espero que estés bien, que todos en La Promesa estén bien”, y añade: "La vida nos está poniendo muchos obstáculos, pero sé que solo lo hace para regalarnos un futuro mejor, un futuro que nos merecemos. Jana sino regreso quiero que seas feliz, quiero que seas feliz por los dos”.

Manuel se despide en la carta con el siguiente mensaje: "Te quiero, te quiero más de lo que he querido a nadie en mi vida y me siento muy dichoso por hacerlo. Siempre tuyo".

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