‘La promesa’ (Mejores momentos): Jimena pone a Catalina en peligro antes de marcharse
Rescatan a Jimena y a Catalina del fuego
Jana se percata de que en la habitación de Jimena sale humo, así que decide abrir la puerta y se encuentra a Jimena sentada mirando las llamas, y a Catalina durmiendo en la cama.
La doncella intenta levantar a la hija de los duques para que abandone la habitación, pero ella se resiste y le dice: "Déjame". La joven sigue insistiendo y conseguí salir con ella del dormitorio, pero comienza a gritar para pedir ayuda.
Rómulo escucha sus gritos y acude corriendo. El mayordomo se sorprende al ver que en toda la habitación hay llamas, así que decide entrar para rescatar a la hija de los marqueses, pero tiene que sentarse porque no puede respirar.
La doncella se acerca a él y le pregunta muy nerviosa: "¿Estás bien?", a lo que él le responde: "Estoy bien, ayúdame". Los dos consiguen levantar el cuerpo de Catalina y rescatar a la joven.
Jimena no recuerda nada
Jimena está tumbada en el sofá y Teresa está con ella. En ese momento aparece el hijo del marqués, la joven se levanta corriendo y le abraza.
El joven no entiende por qué Jimena no está en la habitación, pero ella le dice: "No quiero ir arriba, hay un incendio y llamas muy altas, no quiero ir arriba, porque no quiero morir".
"El incendio está sofocado, nadie va a quemarse", responde Manuel. La joven sigue agarrada a él y le comenta: "Yo sabía que tú volverías a por mí, que no ibas a dejar que las llamas me alcanzaran".
El joven se aparta de ella y le pregunta: "¿Cómo empezó todo? ¿Te acuerdas de algo?", a lo que la hija de los duques le comenta: "No, yo estaba leyendo y de repente el fuego me rodeo". Manuel le pide que recuerde lo que pasó, pero ella le grita: "Que no lo sé, no sé nada".
El hijo del marqués está muy sorprendido con la actitud de Jimena, porque se da cuenta que ella está muy alterada.
Las sospechas de Jana sobre el incendio
Manuel ha vuelto a La Promesa, así que Jana le pide que entre en su dormitorio. Los dos se besan apasionadamente y él le dice: "No sé qué habría sido de mí, si te hubiese pasado algo", y añade: "Todavía no se puede explicar cómo ha ocurrido algo así".
La doncella le explica que Jimena no quería que entrará en su alcoba, por eso se dieron cuenta de que algo grave tenía que estar pasando. El hijo del marqués quiere saber cómo se pudo originar el fuego, así que la joven le confiesa: "Sinceramente, yo no creo que fuese casual".
"Le he preguntado a Jimena, pero dice que no recuerda nada", dice Manuel. La doncella le comenta que ella también ha intentado hablar con la joven, pero está aturdida.
El hijo del marqués le continúa explicando: "Lo que me cuentas de que no fue algo fortuito coincide exactamente con lo que me ha dicho mi hermana, ella acusa directamente a Jimena".
María y Salvador se reencuentran con Lope
María y Salvador se reencuentran con Lope, la joven se acerca a él y los dos se abrazan. Salvador también le abraza y le pregunta: "¿Qué haces aquí amigo mío, te han dado días libres o has conseguido trabajo en Lujan?"
La doncella también quiere saber si le ha pasado algo malo, a lo que él cocinero le explica: "No ha pasado ni nada malo ni nada bueno, por eso he vuelto". María no entiende nada y le pregunta: "¿Tú no estabas trabajando en un buen restaurante?"
Lope le confiesa: "Sí, en un buen restaurante, pero no hacía lo que más me gusta, que es cocinar", y añade: "No me dejaban hacer nada, solo podía batir huevos y pelar patatas, y en el mejor de los casos emplataba. Por eso he vuelto".
María le comenta que no le ha servido nada irse a la capital de España, así que el joven le responde: "Me ha servido para ver con claridad lo importante que sois para mí".
Cruz amenaza a los padres de Jimena
Manuel se reúne con los padres de Jimena y les comenta: "He de reconocerles que últimamente mi relación con su hija iba de mal en peor". El hijo del marqués les continúa informando que Jimena no se encuentra bien y que cada vez está peor.
"Jimena estará alterada por el trato que recibe aquí y por el desafortunado incendio", dice el duque. Incluso, su mujer piensa lo mismo que él y añade: "No será más que unas crisis nerviosas".
Manuel le continúa explicando: "Les aseguro que su hija no está bien", a lo que el padre de Jimena le responde: "Por su culpa y no piense que nos vamos a quedar de brazos cruzados, les denunciaremos".
La duquesa está también muy enfadada y comenta: "Pensamos sacarles hasta la última peseta por lo que le han hecho y nos aseguraremos de que se enteran en cada rincón del país de lo que ha pasado".
La marquesa se enfrenta a ellos y dice: "El incendio fue provocado por su hija Jimena, un incendio que pudo acabar con toda La Promesa y contar muchas vidas humanas, así que ahora si quieren podemos hablar de quien podría denunciar a quien".
La salud de Catalina es delicada
Catalina está en la habitación con Manuel y Pelayo, la joven no se encuentra bien. El doctor decide mirarle la herida de la pierna y le comenta al hijo del marqués: "La herida no me preocupa, lo que me preocupa es que cada vez le cuesta más respirar".
Pelayo se acerca a él y le pregunta: "Necesitamos urgente el oxígeno que usted pidió, ¿verdad?", así que el médico le aclara: "Así es, le he administrado expectorante para que los bronquios secreten todo lo que ha absorbido durante el incendio".
Manuel no entiende por qué no ha llegado el chófer con el oxígeno que le encargó Cruz. "Quizás debería ser yo mismo quien fuera por el oxígeno", dice Pelayo.
El hijo del marqués le explica que mejor se quede con su hermana y que él se encargará de averiguar dónde está el coche que lleva el oxígeno.
Catalina es una luchadora
Simona entra en el dormitorio de Catalina para saber cómo se encuentra. Se sienta con ella y le cuenta que cuando su madre falleció, todo el palacio estaba consumido por el dolor y el marqués encerrado en la habitación.
"Un día me encontré a la pequeña Catalina de pie, en medio de la cocina. Aún parece que la estoy viendo con sus dos trenzas y arrastrando su muñeca de trapo", dice la cocinera.
La hija del marqués casi no puede hablar, pero le explica que recuerda que ella siempre iba a la cocina, porque quería chocolate.
Simona le confiesa que ese día no quiso el chocolate caliente y añade: "Quería que le prepararán unas manitas de cerdo”. La joven recuerda que lo pidió, pero no era para ella, sino para su padre, ya que es su plato favorito.
"Ese día la pequeña Catalina dejó a un lado su tristeza y no se le ocurrió otra cosa que llevarle unas manitas de cerdo a su padre para animarlo", dice la cocinera.
Catalina sonríe mientras escucha las palabras de Simona, pero la mujer no puede contener las lágrimas y le confiesa: "Usted es una luchadora, siempre lo ha sido y tiene que seguir luchando".
La verdad de Feliciano
Feliciano le reprocha a Petra que enviaba dinero a sus abuelos, pero se desentendió de él. "Yo no me siento orgullosa de lo que hice, pero hice lo que creí que era mejor para todos”, comenta la doncella.
Ella le continúa explicando: "Tu padre es un buen hombre y nos queríamos, o al menos eso creía yo". El joven quiere saber quién es su padre, pero Petra le responde: "No te lo puedo contar".
Él quiere saber la verdad, así que la doncella le confiesa: "Él no llegó a saber que yo estaba embarazada". Feliciano continúa enfadado con ella, porque considera que le ha mentido a él y a todos. "Sí, mentí a todo el mundo, pero para garantizar tu futuro, hice lo que creí que era mejor para ti", responde Petra.
"Eso es mentira, me abandonaste a merced de un maltratador", dice Feliciano. La doncella llora desconsoladamente y le explica: "Lo siento, yo no quería que tú sufrieras, te lo juro".
La relación de Jimena y Manuel ha terminado
Manuel entra en su habitación y descubre que está todo destruido por el fuego. Jana quiere estar con él, así que el joven le comenta: "Es una imagen terrible".
"Por suerte llegasteis a tiempo y achicaste todo el fuego para que no llegase al resto de La Promesa", dice la doncella. El hijo del marqués no entiende por qué Jimena ha provocado ese fuego y le confiesa a Jana: "Cómo he podido estar tan ciego cómo para no verlo".
"Nadie se imaginaba que esto fuese a pasar", responde la joven. El hijo del marqués le continúa explicando: "Los padres de Jimena dicen que nosotros somos los culpables de que su hija haya perdido la razón", y añade: "Eso se acabó, Jimena ha intentado matar a mi hermana, esto no fue un accidente. Ella la adormeció con la intención de acabar con su vida".
Salvador quiere que María sea feliz y libre
Salvador le confiesa a María: "Quiero que sepas que por mí eres libre". La doncella le pregunta: "¿Cómo?, a lo que él le responde: "Sí, que por mí no tienes que atenerte a ningún compromiso, a ningún acuerdo, a nada".
La doncella le responde: "No te estoy entendido nada", así que el joven le continúa confesando: "Yo lo que quiero es que seas libre pero, sobre todo, quiero que seas feliz".
"Yo soy feliz", contesta la joven. "Sí, pero no tienes que renunciar por eso a la persona que más ama. Lope ha vuelto y yo sé que su puerta sigue aún abierta", comenta Salvador.
La doncella sonríe y le dice: "Sabes que tú tienes un corazón que no te cabe en el pecho".
Alonso está decepcionado con Cruz
El marqués está almorzando con Cruz, pero no le apetece probar la comida, porque Catalina está todavía delicada de salud. Sin embargo, su mujer está encantada con que Lope haya vuelto y le dice a Alonso que pruebe los glaseados.
"Te estoy contando que mi hija ha estado a punto de mirar y me haces una recomendación de repostería", dice Alonso muy mosqueado.
Su mujer le responde: "No haces falta que te pongas así", pero el marqués el reprocha: "Por no hablar que si la cocina ha dejado de estar a la altura fue por tu culpa".
La marquesa está muy sorprendida con la actitud de Alonso, así que él le explica: "Tú sacaste a Lope de las cocinas para castigarlo", y añade: "Hasta que se harto y se fue".
Petra entra en el salón y le comunica: "Acaba de llegar el chófer que fue por el oxígeno para la señorita Catalina". El marqués no entiende por qué ha tardado tanto en llegar y le reprocha a Cruz: "En lo que respecta al nulo interés que has mostrado por el estado de mi hija en eso estoy muy decepcionado".
Jana y Manuel deben ser prudentes
Jana le confiesa a Manuel que le ha vuelto a repetir de mala forma al doctor que la relación ha terminado. La doncella le pregunta si sabe algo de Jimena, a lo que el joven le aclara: "No mucho, los duques siguen manteniendo las distancias, aunque esta vez se han indignado a informarnos, dicen que Jimena se ha instalado bien en el palacio y que se encuentra bastante tranquila".
"Manuel yo te sigo queriendo", dice Jana. El hijo del marqués le responde: "Y yo a ti, pero quizás debamos de ser prudentes".
La doncella le continúa explicando: "Aunque Jimena no esté en palacio sigue siendo tu esposa" y añade: "Ella puede aparecer en cualquier momento, ella puede volver, querrá reanudar su vida".
El hijo del marqués le pregunta: "¿Me estás proponiendo que mantengamos las distancias?", a lo que ella le aclara: "Solo por un tiempo hasta que las aguas se calmen".
