‘La promesa’ (Mejores momentos): Jana y Manuel tratan de separarse de Abel y Jimena
Manuel y Jana están haciendo daño a Jimena y Abel
Manuel le confiesa a Jana: "Tengo otra vez esas ganas de besarte, es como una ola que me arrastra", la doncella no puede parar de mirar sus labios y le responde: "Es como una ola que se quiere chocar contra una roca".
Los dos se quieren besar, pero la joven le comenta: "No estamos siendo buenas personas", pero el hijo del marqués no está de acuerdo con esa opinión y le explica: "Solo nos queremos, eso es todo".
La doncella le aclara: "Estamos haciendo daño a otras personas", y añade: "Prométeme que vas a ser bueno y que vas a ser cariñoso con Jimena, ella habrá cometido muchos errores, pero su mayor pecado ha sido enamorarse de ti, y ese también es el mío".
Manuel se emociona y le responde: "Te prometo que voy a intentarlo, pero voy a tener que esforzarme mucho". La joven le comenta que ella también va a intentar ser cariñosa con Abel.
Manuel acaricia su rostro y ella le confiesa: "Ahora soy yo la que siento la ola, pero no nos vamos a besar, aquí no".
¿Cómo puede Jimena recuperar a Manuel?
Jimena le confiesa a la marquesa que no se cree la explicación de Manuel sobre su ausencia de tres días en La Promesa. Cruz le responde muy seria: "Pues deberías, la confianza es la base de cualquier matrimonio", pero Jimena le explica muy enfadada que Manuel estuvo en el baile con otra mujer.
"La desaparición de su hijo tiene algo que ver con esa chica rubia con la que bailo", dice la hija de los duques. La marquesa no está de acuerdo con esa teoría y la tensión está presente en la conversión.
La joven le informa a Cruz cómo es la situación actual con su marido: "Mira Manuel me prometió que las cosas cambiarían y siguen igual, incluso, peor".
La marquesa deja de coser y le responde muy enfadada: "Tú sabes tan bien como yo, que si Manuel se casó contigo, fue porque ambas le convencimos de que estaba enamorado de ti, cuando nunca antes lo estuvo".
Jimena le comenta: "Ya, pero pensé que con el tiempo", a lo que Cruz le contesta muy seria: "Sí, el tiempo ha pasado y no se ha enamorado de ti, no es algo que le puedas echar en cara".
La marquesa le aconseja que debe aceptar la realidad y añade: "Una vez que la hayas aceptado, podrás ganarte a Manuel y conseguir que te quiera".
Jana y Manuel tienen un encuentro a escondidas
Manuel y Jana deciden quedar en el hangar, cuando la doncella entra, los dos se besan apasionadamente. Manuel le dice: "Me moría de ganas por besarte".
La joven le responde: "Y yo a ti, no puede parar de pensar en ti, es como una tortura porque haga lo que haga solo puedo vivir ese momento y pensar en lo feliz que fui".
Manuel quiere seguir besándose con ella, pero la doncella le aclara: "Que habíamos dicho de portarnos bien con Jimena y con Abel”.
El hijo del marqués le confiesa: "Puedo tratarla con consideración, pero si te veo no puedo contenerme, es como si la llama que ardía mi corazón se hubiese avivado tras esos días juntos".
Jana también le comenta lo que siente por él: "A mí también me pasa lo mismo, siento un desasosiego por no tenerte cerca". Los dos se quitan la ropa, mientras el hijo del marqués le explica: "Tenemos toda la noche para nosotros".
La joven sonríe y Manuel le dice: "Te quiero Jana, te quiero más que a mi vida". ¡Los dos deciden vivir ese momento de pasión en el hangar!
¡Teresa y Feliciano son NOVIOS!
Feliciano le regala a Teresa unos pendientes con mucha ilusión. Ella sonríe y le dice: "Mucha gracias, son preciosos, pero no es mi cumpleaños ni tampoco mi santo, ¿qué es lo que celebramos?", a lo que el joven le confiesa: "Nada y todo, cualquier día es buen día para celebrar algo".
Feliciano se acerca a ella y le comenta: "Yo antes no encontraba momentos para ser alegre y tú me has hecho ver la vida de otro modo, y a pesar de todo lo que está pasando me pones una sonrisa en la boca".
La doncella se emociona con las palabras del joven y le responde: "Tú también me dibujas a mí una sonrisa y más si me regalas cosas tan bonitas, y sin venir a cuento". El joven le contesta: "No le puedo hacer un regalo a mi novia cuando me venga en gana", pero Teresa se sorprende y le pregunta: "¿Has dicho tú novia?"
El hermano de Petra le dice: "Sí, eso he dicho", pero la doncella le vuelve a preguntar: "¿Entonces somos novios?", y añade: "¿Me estás haciendo una declaración?".
Feliciano se ríe y dice muy nervioso: "Teresa Villamil, ¿quieres ser mi novia?", a lo que ella le contesta sin parar de reír: "Pues claro que sí, cómo no voy a querer".
A Martina le puede la culpa
Martina le confiesa a Curro: "Por supuesto, que no estoy en cinta". Sin embargo, el joven no está seguro, ya que cree que la joven puede estar embarazada.
Ella le aclara: "Mi malestar no se debe a ningún embarazo, de verdad", pero el joven quiere saber qué le ocurre. Martina rompe a llorar y le comenta: "La culpa, me está consumiendo la culpa. La angustia por la muerte de mi padre me quebró el ánimo y ahora me está quebrando la salud".
El joven se acerca a ella y le dice: "Es normal que la pena te deje sin fuerzas y apática, pero eso no justifica los mareos ni las náuseas", a lo que ella le aclara: "Sí, lo justifica, lo justifica todo, porque se está convirtiendo en un suplicio constante.
No paro de pensar que si hubiese actuado de otra manera, puse lo que sentía hacia ti por encima de él, así que esa es mi enfermedad".
Lope cocina por última vez en las cocinas de La Promesa
Lope le comenta a sus compañeras que hoy será su último día en las cocinas. Simona le responde: "Que pena que sea la última vez", y Candela también le confiesa: "Sí, una lástima con lo bien que lo pasábamos aquí los tres".
Simona no puede contener las lágrimas y le explica: "Te vamos a echar mucho en falta, pero hemos aprendido tanto a tu vera".
Lope sonríe y también decide abrir su corazón: "Yo también he aprendido mucho de ustedes, he aprendido a ser las recetas tradicionales de toda la vida y aprovechar la comida para que no se tire nada, y a trabajar en equipo".
Simona no puede parar de llorar y entre lágrimas le confiesa: "Nunca podré agradecerte todo lo que te mereces", pero el joven le explica que no quiere que esté triste. Sin embargo, ella le aclara: "Si estoy contenta, porque sé que te iba a ir muy bien".
Candela también quiere expresar lo que siente y le dice: "Para mí ha sido casi como un hijo". Lope se emociona al escuchar las palabras de las cocineras y afirma: "Les voy a llevar siempre en mi corazón".
Salvador y María se despiden de Lope
Lope se despide de María y Salvador. Los dos jóvenes están muy tristes, sobre todo, la doncella que no puede parar de llorar.
El cocinero les explica que pueden ir a Madrid cuando ellos quieran y que seguro que muy pronto volverán a verse. María le dice: "Anda que no vamos a echar de menos tus natillas", así que su amigo añade: "A tus natillas y a ti".
Lope no puede parar de mirar a María y confiesa: "Yo también os voy a echar mucho de menos". La doncella le responde: "La tristeza que sentimos por dentro no es 'na' comparado con la alegría de que vas a perseguir tus sueños".
"No olvidéis esto, por favor, lo que tenemos nosotros es un tesoro y ni el tiempo ni la distancia va a poder con ello. Hemos podido con broncas, con engaños, con rupturas, incluso con una guerra, no hay nada que pueda con esto", explica el cocinero.
"Tú por si acaso no dejes de escribir", dice María. El joven coge el gorro y decide abrazar a sus amigos para despedirse de ellos, los tres se abrazan muy emocionados.
Rómulo se desmaya
Salvador está charlando en la cocina con las cocineras, pero Rómulo está apoyado en la mesa y siente que no puede respirar.
En ese momento se desmaya, todos los compañeros del servicio corren hacia él. Candela grita muy asustada y Salvador le agarra la cabeza mientras dice: "Ayuda, no se vaya señor Baeza".
En otra sala se encuentra Jana con Abel y ella le confiesa: "Nunca estuve en Córdoba". Pero, no pueden seguir con la conversación, porque llega Candela muy nerviosa y dice: "Doctor, doctor tiene que ir a la cocina, el señor Baeza está muy mal, yo creo que se está muriendo".
Abel le pide a Salvador que se quite, ya que necesita saber que le ocurre al mayordomo. Se acerca a su nariz y le dice a Jana: "No respira". Las dos cocineras rompen a llorar, mientras el médico realiza los primeros auxilios. ¿Se salvará Rómulo?
Jimena quiere que Manuel la desvista
Jimena y Manuel entran en la habitación, ella le confiensa que le ha encantado el paseo que han dado por el jardín de La Promesa.
"Sabes me he acalorado un poco y quisiera cambiarme, y ya que me has acompañado hasta aquí ¿me ayudas?", dice la hija de los duques. Sin embargo, Manuel está un poco incómodo con esa situación y responde: "No crees que sería mejor que avisásemos a una doncella".
Ella le confiesa: "Estaba pensando en una clase de ayuda que solo tú puedes dispensarme". Él no le apetece, pero ella le acaricia el rostro y le comenta: "Es que quiero ser tu mujer de verdad, hacerte feliz, hacer el amor contigo y quedarme embarazada de nuevo, y darte un hijo".
El hijo del marqués le quita la mano de su cara y le expresa: "Te juro que lo último que quiero es hacerte daño, pero no puedo darte eso que me pides, lo siento".
El joven se marcha de la habitación y Jimena se tumba en la cama, mientras llora desconsoladamente.
Jana rompe con Abel
Abel entra en la cocina y dice: "Jana me gustaría retomar la conversación, ¿cómo es eso que no estuviste en Córdoba?". Ella está nerviosa y le explica: "No estuve ayudando a los heridos de la explosión de la fábrica de aceite".
El médico le hace varias preguntas: "¿Y dónde estuviste? ¿Por qué también te ausentaste de La Promesa?", a lo que la doncella le responde: "No insista más, porque no te lo puedo contar".
Abel le vuelve a preguntar: "¿Es otro hombre, no?", la doncella está emocionada y le confiesa: "Es una persona que forma parte de mi pasado y ha supuesto mucho para mí. Por eso, no me puedo entregar a ti del todo, ni puedo quererte como te mereces, porque su recuerdo me lo impide".
El doctor quiere saber si aún le quiere, ella le confirma: "Sí, así que no podemos seguir Abel, lo siento".
Cruz sabe la identidad del padre de Curro
La marquesa está en la habitación con Petra y le comenta que no le parece bien que el marqués se haya ido con Curro a Puebla de Tera. "Por mucho que yo intenté evitarlo, Alonso y Curro cada día se llevan mejor y eso no me gusta nada", comenta la marquesa.
"Reconozco que es extraño ese acercamiento tan repentino de su sobrino con su esposo", dice la doncella.
Cruz le pregunta si ha conseguido averiguar algo, a lo que Petra le informa: "No señora, el señor Baeza cree que su acercamiento es debido a que su sobrino tiene muy mala relación con su padre, el capitán de la Mata, y que es lógico que busque esa figura masculina en el señor marqués".
Sin embargo, Cruz no está de acuerdo con esa teoría y confiesa: "Curro se está acercando a Alonso porque averiguado la verdad”.
Petra le comenta: "La verdad se refiere a", pero la marquesa le interrumpe y dice: "A que es su verdadero padre y como puedes imaginar, yo no me voy a quedar de brazos cruzados".
Entre Manuel y Jimena no hay nada que arreglar
Manuel le explica a Jana que está furioso con Jimena porque: "Ha pedido en cocinas que preparen unos canapés especiales de trufa blanca, porque se ha enterado de que es lo que más me pude gustar en este mundo".
La doncella le responde: "Es un detalle bonito, la trufa blanca es difícil de conseguir", pero Manuel le aclara: "Y costosa”.
El hijo del marqués continúa explicando: "No hay quien la entienda, las cosas se arreglan hablando, debatiendo, acercando posturas y no con unas dichosas trufas, es infantil".
Jana le comenta: "No es agradable estar todo el día a la greña", a lo que Manuel le comenta: "Lo peor de todo es que mi madre al ver la buena voluntad de Jimena no deja de insistirme en que arregle las cosas con ella y te lo juro yo ya no sé cómo decirle que entre Jimena y yo, ya no hay nada que arreglar".
La doncella también aprovecha ese momento que están los dos para decirle lo que ha pasado con Abel: "Le he dicho la verdad". El joven quiere saber cómo se lo ha tomado, así que ella le informa: "Sorprendentemente bien. Él es un hombre maduro y bastante inteligente, y lo ha entendido perfectamente".
