‘La promesa’ (Mejores momentos): Jana Vs Cruz
Confirmado: la mujer de Pellicer está viva
Pía le pide a Pellicer: "Dígame que su mujer está muerta, por favor", pero el mayordomo rompe a llorar y le confiesa: "No puedo".
La doncella se pone muy nerviosa y le expresa: "Entonces la señora Arcos tiene razón", a lo que Ricardo le confiesa: "Al poco de nacer Santos, nos abandonó a él y a mí".
Pía no puede parar de llorar y le dice: "Pero qué me está contando", el mayordomo le explica muy emocionado: "Yo no supe asumir esa situación".
La ama de llaves le responde: "Eso es terrible", Pellicer le continua confesando: "Llevo muchos años cargando con esto".
Leocadia ha llegado a La Promesa para hacer sufrir a Cruz
Pellicer le comunica a Cruz que ha llegado la condesa de Bernal y que se encuentra en el salón. La marquesa se acerca a ella y le dice: "Condesa de Bernal que agradable sorpresa".
La mujer se gira y le responde: "Me temo que tu mayordomo no te ha informado bien, yo nunca dije que fuese la condesa de Bernal".
Cruz cambia su rostro y se sorprende, así que esa mujer misteriosa le dice con ironía: "Alegra esa cara Cruz, cualquiera diría que hubieses visto un fantasma".
La marquesa está muy seria y le pregunta: "¿Qué haces aquí?", a lo que ella le aclara: "Visitarte eso es evidente, no le vas a dar un abrazo a tu querida amiga Leocadia".
Jana a punto de descubrir a Cruz
El marqués y Jana no están de acuerdo con la actitud de Cruz, ya que han descubierto que la marquesa envió otras invitaciones de fiesta de pedida con otro texto cuando Jana desapareció.
Cruz le comenta muy nerviosa que no ha sido ella la que ha cometido ese error sino Petra. Pero Alonso no cree a la marquesa y quiere hablar con Petra para comprobar que esa explicación es cierta.
Petra se acerca y Cruz le dice: "Habido un malentendido con las invitaciones que deseche". La ama de llaves le pregunta: "¿
Qué desecho?", así que Cruz le dice con nerviosismo: "No recuerdas lo qué pasó".
El marqués se enfada y le pide: "Basta Cruz deja que ella recuerde las cosas sin que se las diste, ¿paso algo con estas invitaciones?". La ama de llaves se da cuenta de que Cruz está mintiendo y decide hacer lo mismo: "Así es, la señora las deshecho porque estaban mal rotuladas y me pidió que hiciera otra con otro texto".
Alonso le pregunta a Petra: "¿Y después de rotularla la enviaste?", la ama de llaves le responde: "Sí señor".
La promesa entre Martina y Curro
Martina tiene que abandonar La Promesa porque José Juan ha intentado acabar con su vida y le confiesa a Curro: "Me quedaré en Córdoba, pero en casa de una amiga".
El joven le comenta: "Una amiga de confianza", así que la sobrina del marqués le aclara: "Sí, de mucha confianza, es Piluca de La Serna".
Curro le pide: "Prométeme que vas a ser prudente, que vas a tener cuidado y, sobre todo, que vas a volver pronto". La joven le responde: "Puedes dejar de comportarte como un padre desconfiado".
Pero Curro sigue insistiendo y le dice: "Martina promételo", la joven le responde: "Te lo prometo".
Ha surgido el amor
María se encuentra al cura de Luján en La Promesa y le explica que se quiere confesar. La doncella le dice: "Me he dado cuenta de que eres un buen hombre".
El joven está incómodo pero quiere saber cuál es el pecado, así que ella le cuenta: "Padre he pecado por querer a quien no debía, porque poco a poco ha surgido en mi corazón un amor".
"El amor es un sentimiento muy fuerte que puede confundirse con otros", dice el cura. Pero la doncella decide expresar sus sentimientos y le responde: "Yo me he enamorado de ti, el otro día dejé ver este amor que te digo y te di ese beso".
El cura no sabe qué decirle, así que la doncella le comenta: "Yo me conformo con seguir siendo tu amiga".
La pesadilla de Cruz hecha realidad
Cruz le pregunta muy seria a su amiga: "¿Qué haces aquí Elocadia?", así que la joven le dice con frialdad: "He venido a pasar una temporada contigo".
"Ya veo ya", responde la marquesa. La joven le explica con ironía: "Tenemos tantas cosas que contarnos que no me ha parecido que una simple visita y un té con pastas fuesen a bastar y ahora si me disculpas subiré a descansar un poco".
El mayordomo no sabe si tiene que subir las maletas de Elocadia a la habitación y le dice a la marquesa: "Señora". Pero Cruz sigue sorprendida y le responde muy seria: "Ve subiendo las cosas, ahora irá Petra".
Jana ya no se va a callar más
Jana le dice muy seria a Cruz: "No pienso renunciar a mis compañeros". La marquesa no está de acuerdo y le comenta: "Eso no puede ser y lo sabes", y le continúa explicando: "Es que no ves que vas a ser la esposa de un noble".
"Me case con quien me case voy a seguir necesitando a mis amigos", expresa la joven.
Pero Cruz le dice muy seria: "No va a ser", la joven se enfrenta a ella y le aclara: "Será señora, a cambio yo aprenderé a comportarme en sociedad, aceptaré mi falso pasado y olvidaré sus sucias artimañas".
Cruz no está de acuerdo con la actitud de Jana y le responde: "Eso es inaudito". Pero la prometida de Manuel se levanta y abandona la estancia.
Nunca pasará nada entre el padre Samuel y María
María quiere hablar con el cura de Luján, pero él le explica que no puede charlar con ella porque tiene prisa. La doncella insiste y le comenta que hay un chisme entre el médico del pueblo y su mujer, pero que ella no ha comentado nada sobre ese tema.
"Tampoco es menester que te justifiques porque nadie te acusa de nada", dice el joven. La doncella le pregunta: "¿Verdad que no?", así que el cura aprovecha esa ocasión para dejarle las cosas claras: "No ni te acusará porque no ha pasado nada, ni va a pasar, ni seguirá pasando, ahora voy a seguir con mi camino".
La doncella se da cuenta del mensaje que le está enviando el cura y muestra un rostro muy serio. El joven quiere continuar caminando, así que ella se aparta y le responde muy seria: "Sí".
