‘La promesa’ (Mejores momentos): «Ella es fuerte pero yo lo soy más»

Manuel no quiere que Jana cambie por culpa de su familia

Jana se siente mal y le dice a Manuel: "No tenía que haber contestado así al capitán", pero el joven le explica: "Mi tío disfruta con las provocaciones, ya lo irás conociendo".

La joven le confiesa muy seria: "Manuel yo no encajo", a lo que el hijo del marqués le expresa: "Estoy convencido de que esta cena te ha enseñado mucho".

Jana sigue muy desanimada, pero su prometido le comenta: "Mira mi hermana Catalina ella es como tú, tampoco pudo resistirse a los invites del capitán".

La joven no está de acuerdo y le aclara: "Ella sabe mantener el temple y contesta con ironía, sin groserías, yo no". Manuel mantiene una actitud comprensiva y le confiesa: "Ella está acostumbrada a estas situaciones".

Manuel defiende a Jana ante los comentarios de Lorenzo

Manuel está enfadado con Lorenzo y le dice: "Su actitud en la cena de anoche fue intolerable".

El capitán le pregunta: "¿Por qué dices eso Manuel?", así que el joven le responde: "Lo sabes perfectamente, no debió hablar a Jana de esa manera tan implicente".

"Si alguien perdió las formas en la cena de anoche esa fue tu prometida o es que vas a negarme lo que vio todo el mundo, que tu querida Jana se comportó como una verdulera", comenta Lorenzo con frialdad.

Manuel le grita: "Porque la provocó", a lo que el capitán le expresa con sarcasmo:
"Gracias a mi intervención te diste cuenta que sería mejor que domesticase a tu prometida antes de presentarle en la alta sociedad".

El joven se enfada y le grita: "Mi prometida no es ninguna yegua a la que haya que domesticar". Pero su tío no quiere seguir discutiendo y le responde: "Si tú consideras que yo ayer obré mal te pido mis más sincera disculpas".

Jana echa de menos ser criada

María descubre que Jana ha dormido en su habitación y le pregunta qué le ha pasado. "La cena fue un desastre, fue un error así que no me podía dormir y me vine aquí", confiesa Jana.

María le pregunta: "¿Y qué pasó en esa cena?". La joven le cuenta que discutió con el capitán de la Mata y le expresa muy seria: "Ese hombre empezó a hablar de los trabajadores, empezó a decir que eran unos vagos, que necesitaban mano dura".

"Y a ti te salió la vena de defensora de la injusticia", responde la doncella. Así que Jana le continúa explicando: "Pues sí, no pude contenerme exploté".

María Fernández quiere saber más detalles de esa discusión y le pregunta: "¿Para tanto fue?", la joven le responde muy seria: "Le llame negrero".

La doncella se sorprende y le comenta: "¿Delante de los señores?", a lo que Jana le expresa: "Es que yo no sé cómo pude ser tan estúpida en caer en las provocaciones de ese hombre".

María quiere que se anime y le dice: "A mí ahora me ha dado un impulso de darte un abrazo", pero la prometida de Manuel le confiesa: "Echo mucho de menos mi vida de antes".

La condición de Cruz para que Jana y Manuel se casen

Cruz le explica a su hijo Manuel: "Tenemos que ocultar ante todos los orígenes humildes de Jana". Sin embargo, el joven no está de acuerdo y le expresa: "Madre yo no me avergüenzo de los orígenes de Jana".

"Pero eso no es motivo para airear que fue una criada en esta casa", responde la marquesa. El joven le comenta: "No veo el problema, es la verdad", la marquesa le continúa explicando: "Tú sabes el escándalo que supondría cuando se entere el resto de la nobleza".

"Hablaré con ella pero no te prometo nada", dice el joven muy serio. La marquesa le comenta: "Pues el tiempo apremia hijo o cuándo quieres hacer la pedida, el año que viene".

El joven le contesta muy serio: "Ya lo hablaré con Jana". Pero Cruz quiere celebrar en La Promesa una fiesta de pedida de mano y le comenta con ilusión: "Será una fiesta que recordará todo el mundo".

Catalina ha cambiado de opinión sobre su futuro con Pelayo

Catalina le confiesa a Pelayo: "He estado pensando en lo que me dijiste de que nos fuéramos después de la boda", a lo que el conde le contesta: "Si para ti es importante nos quedaremos".

"Entiendo tus motivos para marcharnos y creo que tienes razón", dice la hija del marqués. El conde se sorprende y le pregunta: "¿Enserio?", así que la joven le confiesa: "Sí, entiendo que quieras construir nuestro nuevo hogar lejos de mi familia".

Pelayo le expresa: "No tienes que renunciar a ellos, podemos esperar a que pase el parto", la joven le contesta: "Haremos lo que quieras".

Él le pregunta: "¿Estás segura?", así que la hija del marqués le contesta con ilusión: "Sí". Pelayo muestra una actitud comprensiva y le dice: "Gracias".

Ella le da un abrazo pero en ese momento Pelayo cambia la actitud y muestra un rostro muy serio. ¿Qué le ocurre al conde?

Jana no quiere una fiesta de pedida de mano

Manuel le cuenta muy ilusionado a Jana que su madre quiere organizar una fiesta de pedida de mano. "No sería más fácil que fijáramos otra fecha para nuestra boda y yasta", dice la joven.

"Quieren hacer una fiesta en nuestro honor", expresa Manuel. Pero la joven está agobiada y le pregunta muy seria: "¿Y tiene que ser una fiesta?".

Manuel le comenta: "¿Por qué no? ¿Qué tiene de malo una fiesta?", la joven le expresa muy nerviosa: "Pues no sé Manuel, que va haber mucha gente".

El hijo del marqués le comenta: "Confía más en ti, además tenemos tiempo de sobra y lo podremos organizar todo a nuestro gusto. ¿Esa sonrisa es un sí?", la joven cambia de opinión y le contesta con ilusión: "De acuerdo".

Los planes de Cruz para acabar con Jana

Cruz le pide a la institruz que ha contratado para que le enseñe el protocolo a Jana: "Me gustaría que le entreguemos los hilos para tejer su nueva vida pero que no le ayudemos a desenredarlos".

"Me parece que con mi trabajo estábamos haciendo justo lo contrario", dice la profesora. Pero la marquesa le aclara con ironía: "Aunque usted no lo crea me han dicho que anoche dejó que una criada durmiera en su alcoba".

"¿Pero por qué ha permitido algo así?", pregunta la institutriz. Así que Cruz le dice con frialdad: "Es incapaz de saber el lugar que ocupa en esta casa", y añade: "Con este error yo puedo ir minando poco a poco su confianza, cuanto menos confié en sí misma más frágil será".

La institutriz no está de acuerdo y le confiesa: "Esa joven es fuerte", pero la marquesa le expresa: "Yo lo soy más".

La boda de Curro y Julia es solo un negocio

Julia no puede parar de llorar y le confiesa a Martina: "Me ha dolido mucho saber que José Juan ha estado pidiendo dinero para mi familia y para la suya. Porque creo en lo que tú me dijiste y lo que quiere es ese dinero para él".

Martina le responde muy seria: "Ya". Julia se dirige a Curro y le expresa muy enfadada: "Es que tu padre y José Juan están tomando las decisiones por nosotros".

El joven le responde muy serio: "Lo sé y no creas que no me altera". La joven sigue llorando y le confiesa: "Se trata de nuestras vidas ni siquiera nos merecemos que nos pregunten que nos parece", pero Martina le contesta: "Es que el mundo funciona así, sobre todo, para las mujeres y te entiendo perfectamente".

Julia le comenta: "Recuerdo que me contaste que tus padres te presionaron para que te casaras", a lo que la sobrina del marqués le confiesa: "Sí, quisieron casarme por dinero".

¿Qué opina Martina de la boda de Curro?

Curro le dice muy serio a Martina: "Le dijiste a Julia que José Juan quería utilizarla como moneda de cambio", la joven le responde: "Lo siento pero es que tenia que hacerlo".

"Tú no tienes que arrepentirte de nada y ahora que confías en Julia ha cambiado tu opinión sobre la boda", dice el joven. Pero Martina no quiere darle su opinión y le responde muy seria: "Eso es irrelevante".

El hijo del marqués le confiesa muy desanimado: "Es mi responsabilidad, mi carga", así que Martina le confiesa: "Yo siempre te voy apoyar y te voy ayudar en todo lo que necesites, pero siempre y cuando sea tu decisión".

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