‘La promesa’ (Mejores momentos): El padre de Curro

¡Curro ya sabe quién es su PADRE!

Curro encuentra una carta en el suelo y decide leerla. Entre sus líneas dice: "Querida Ramona en esta semana que hemos estado juntas, he sentido que aprendías a quererme a mí y a mis hijos como si fuéramos tu propia familia, por eso abusando de ese cariño recurro a ti porque tengo miedo, han pasado demasiadas cosas y temo por mi vida."

"Quiero que lo sepas porque si llegará a ocurrirme algo, sé que no dejarás de separar a mis niños y pasado el tiempo cuando sean mayores nadie mejor que tú para contarles la verdad".

La madre de Jana escribió esta carta a Ramona antes de morir. El joven continúa leyendo: "Desde que supe que estaba embarazada he llevado este peso en mi corazón y en mi vientre, sin saber cómo afrontarlo o cómo decírtelo, sé que lo que te voy a revelar es impactante. Te pido disculpas por no haberlo compartido antes contigo".

Curro está un poco nervioso mientras lee el texto, pero quiere saber la verdad y sigue leyendo: "Tenía tanto miedo de cómo reaccionarias y las consecuencias que podrían surgir de esta revelación, pero he llegado a un punto que no puedo ocultar más la verdad. Mi hijo es Don Alonso, el marqués de Luján".

El hermano de Jana se queda sin palabras al descubrir que Alonso es su padre. ¿Se lo contará a la doncella?

Pelayo se encara con Cruz

Pelayo está muy enfadado con la marquesa y le dice: "Se dejó llevar por su ambición desmedida al coger todo el dinero que Catalina y yo recaudamos con el negocio de las mermeladas. Catalina está muy afectada y con razón".

Cruz no está de acuerdo con el joven y le responde: “Qué hubiera pasado si su primer pedido se hubiera cancelado en el último momento, acaso no se encontraría en la misma posición".

Pelayo sigue enfadado y le aclara: "La cuestión es que no se canceló y ahora no sabemos cómo afrontar todas las deudas que hemos contraído durante el proceso de elaboración, así que dígame cómo pretende que salgamos de esta".

La marquesa le confiensa que ese no es su problema y que busquen una solución. El joven está desesperado y le pide que devuelva el dinero, sin embargo, Cruz se ríe y le contesta: "Ni lo sueñe".

El joven le continúa insistiendo, así que la mujer de Alonso se levanta furiosa y le dice: "Si le traje a este palacio era para que me quitara de encima a Catalina y que usted se esté enamorando o no de mi hijastra, me trae sin cuidado. Cásese con ella si quiere, pero llévasela de aquí y más pronto que tarde".

Jana no quiere inmiscuirse en los problemas de Manuel

Manuel le confiesa a Jana que ha vuelto a discutir con Jimena. La doncella quiere saber el motivo, así que el joven le comenta: "Todo comenzó cuando intenté convencerla de que asistiese al baile de máscaras de mi madre y la cosa se nos fue de las manos a los dos".

El hijo del marqués le continúa explicando: "Jimena se ha enterado que pretendo enviarla a casa de sus padres".

La doncella se sorprende con la noticia y dice: "No me extraña que no haya sido plato de buen gusto para ella, a nadie le gusta que tomen decisiones por uno mismo. De todas formas que como usted bien dijo, yo no soy quien para inmiscuirme en los problemas de los demás".

El joven quiere decirle que eso no es verdad, pero ella le interrumpe y afirma: "No se apure, porque tenía toda la razón".

Pelayo hace un regalo a Catalina

Pelayo le entrega a Catalina una cajita roja, la joven mira el regalo muy seria. El joven le pregunta qué le ocurre, así que ella le aclara: "Ni me gustan los regalos, ni me gustan las sorpresas".

Pelayo se ríe, así que la hija del marqués decide abrir la caja y le pregunta si es para ella. El conde sonríe y afirma: "Claro para quién va a ser sino", pero Catalina vuelve a mirar el regalo y le pregunta de dónde lo ha sacado.

El joven le explica: "Podría decirse que de la casualidad, en Luján me encontré con un viejo conocido que se dedica a la compra internacional", y añade: "Me comentó que se había echo con un collar extraordinario, claro mi duda era si yo iba a poder pagarlo. Él me explicó que había sido de una familia que lo había liquidado todo en vista de las turbulencias que se avecina en Europa".

La joven quiere saber si tuvo que pagar un dineral, pero él le aclara: "La cierto es que no, me lo dejo a un precio bastante razonable". La hija del marqués sonríe y le comenta: "Muchas gracias, creo que no me merezco algo así, pero gracias".

Pelayo quiere que se lo pruebe para ver cómo le queda la joya, así que decide ponérselo. Los dos se miran y él afirma: "Estás preciosa, aunque creo que no es el collar, porque estaría igualmente preciosa sin él". ¡El conde y la hija del marqués se besan apasionadamente!

Margarita interrumpe el discurso de los marqueses

En La Promesa están celebrando la fiesta de disfraces. Los marqueses están explicando a sus invitados el motivo de ese evento, así que Alonso confiesa: "Entienda esta fiesta como lo que es un modo de celebrar la vida. Mi familia y yo les invitamos a que por unas horas olviden sus problemas y se dejen llevar por la música".

En ese momento Margarita decide interrumpir a su cuñado y comenta: "Este palacio La Promesa que siempre ha pertenecido a la familia de mi difunto esposo, por circunstancias del destino ha pasado a mis manos. Por supuesto, no toda La Promesa sino un modesto 25% de ella, una cuarta parte de esta propiedad. En todo caso, mi esposo estaría feliz de haber recuperado una parte de este lugar que le vio nacer".

Cuando Margarita termina el discurso le pide a la marquesa que se quite la máscara, para que los invitados puedan ver su hermosa sonrisa. Cruz no quiere mostrar su rostro porque está muy enfadada, pero decide hacerlo para no crear un conflicto delante de los invitados.

Cruz decide fingir y sonríe como si no pasara nada, pero mira a su marido y le dice: "Que ganas me dan de estrangularla".

Jana y María se cuelan en la fiesta de disfraces

Jana y María deciden colarse en la fiesta y ocultan sus rostros con las máscaras. La doncella le comenta a su amiga que deben marcharse, pero María no está de acuerdo y continúa bebiendo.

"Qué quieres que nos descubran, eso es lo que quieres", afirma Jana. Sin embargo, su amiga no quiere marcharse y le pide al camarero otra copa. Jana está muy enfadada y le dice: "Tú hazte la lista, ya verás que pronto tardan en descubrir que no eres una señora".

María no para de beber y responde: "Si es muy fácil ser una señora, solo tienes que pedir y esperar a que te traigan". Jana sigue sin estar de acuerdo con ella, pero María Fernández decide integrarse con los invitados porque quiere brindar.

Catalina y Pelayo sienten lo mismo el uno por el otro

Catalina y Pelayo están bailando en la fiesta de disfraces, ella le confiesa: "Estoy disfrutando mucho de este baile". El conde aprovecha ese momento para decirle: "Me he dado cuenta que tenemos muchas cosas en común".

Los dos continúan bailando sin parar de mirarse. Pelayo le explica que no quiere bailar con otra dama, ya que sólo quiere estar con ella. Catalina sonríe y le dice: "Estás siendo muy atrevido caballero", a lo que el joven le responde: "Sabe usted
que la valentía es virtud de templarios".

La hija del marqués se acerca a él y el joven afirma: "Estoy disfrutando mucho de este baile con usted", así que Catalina expresa también sus sentimientos y le dice: "Yo siento lo mismo".

Manuel reconoce a Jana

Manuel se besa con una chica en el salón, pero se da cuenta que es Jana, así que él quiere quitarse la máscara para mostrar su rostro, pero la doncella le dice: "No hace falta que lo haga, Don Manuel”.

El joven se sorprende y le pregunta: ¿Jana sabías que era yo?", a lo que la doncella le responde: "Pues claro, ¿y cómo me reconoció usted?"

El hijo del marqués sonríe y le comenta: "Yo podría reconocerte en una habitación a oscuras, por tus besos, por tu olor y por el tacto de tu piel". Los dos continúan besándose y la doncella le comenta: "Ahora podemos besarnos todo lo que queramos, podemos bailar delante de todo el mundo como si nadie, ni nada importara".

Manuel quiere llevar a Jana a un lugar especial

Manuel entra en el Hangar muy serio, pero cuando ve a Jana le cambia el rostro y le dice muy ilusionado: "Jana no sabes las ganas que tenía de verte, llevo todo el día pensando en ti".

La joven sonríe y le confiesa: "Y yo en usted, de hecho no me tocaba limpiar, pero he pensado que usted podría estar por aquí".

El hijo del marqués le pregunta: "¿Lo de anoche fue real?", a lo que la doncella le responde sonriendo: "No lo sé, aún no me lo creo, pero supongo que fue como un sueño".

Manuel le acaricia el rostro y le responde: "Ojalá nunca hubiésemos despertado", así que la doncella continúa muy ilusionada y le comenta: "Encima no nos han descubierto, hemos conseguido engañarlos a todos y aún no me lo creo", pero por un momento la joven deja de sonreír y le pregunta: "¿Y su esposa se ha enterado de algo?"

Manuel le responde: "No quiero pensar en mi esposa, tan solo pienso en una cosa y es volar, volar contigo, por favor no me digas que no". La joven le comenta que no puede ir, pero el hijo del marqués le aclara: "Quiero llevarte a un sitio, hay algo muy especial que quiero que veas y Jana tiene que ser ahora".

Manuel y Jana se escapan juntos

Manuel ha decidido volar con Jana para que vea el mar. Cuando llegan, la doncella esta muy sorprendida viendo el paisaje. El hijo del marqués está en la orilla y le grita: "Vamos Jana, vamos al agua".

Sin embargo, Jana no puede parar de mirar las olas, así que el joven se acerca y le comenta: "No te preocupes, no te voy a soltar en ningún momento. Te lo prometo puedes confiar en mí".

Manuel le continúa explicando: "Dice que la sal del mar lo cura todo, cualquier dolor por muy hondo que sea o cualquier herida por muy profunda que parezca", a lo que ella le responde: "Pues entonces yo me tendría que pasar muchas horas en remojo. Me han pasado muchas cosas desde que llegué a La Promesa, tantas que ni siquiera soy capaz de asimilarlas. De hecho hay veces que me despierto al alba y pienso si realmente ha pasado todo esto".

El joven le responde: "Te entiendo Jana, en realidad alguna vez me ha pasado lo mismo, pero tú a diferencia de mí, eres fuerte, eres valiente y determinada. Eres una luchadora que jamás se da por vencida y aunque tú no lo creas, eres única".

Jana y Manuel hacen lo que pueden por olvidarse

El hijo del marqués y la doncella siguen mirando el mar.

Ella le recuerda que no pueden estar juntos porque solo es una chica pobre, pero él le responde: "Aquí tan solo somos tú y yo, sin barreras que nos separen, así que por favor, deja de tratarme de usted".

Los dos continúan disfrutando de las vistas, pero el hijo del marqués le confiesa: "Tengo que pedirte perdón, porque durante mucho tiempo he luchado más por olvidarte que por recuperarte".

Ella se acerca y le responde: "Hacemos lo que podemos", a lo que el joven le confiesa: "Ojalá nos hubiésemos conocido en otras circunstancias, ojalá que todo hubiese sido más fácil para los dos y creo que nos lo merecemos".

Manuel trata a Jana como una criada

Manuel le explica a Jana que se quedan un par de días en la playa, sin embargo, la doncella no está de acuerdo y le dice: "Anda empieza a recoger que tenemos que llegar antes del amanecer.

Además, seguro que María Fernández me está buscando por toda La Promesa y ya veremos que excusa me invento para Doña Pía y Don Rómulo, que a mí esta escapada no me va a salir de gratis".

"Te repito que no vas a tener que inventar nada, antes que nos marcháramos le dije a Doña Pía que me habías pedido permiso para ir ayudar a los heridos en el accidente de la fábrica", confiesa el joven.

Jana está muy sorprendida con la noticia y dice: "El mismo accidente que está ayudando Abel, no me lo puedo creer". Manuel le pide que se tranquilice, ya que se supone que ella está en el hospital y Abel en la fábrica.

La doncella está muy enfadada y dice: "No pensaste que deberías habérmelo consultado", a lo que el joven le responde: "Tenía miedo de que me dijeses que no, si te lo decía".

La doncella sigue muy furiosa y comenta: "Decides no contarme nada, me traes en tu avión y luego me dices que tienes este plan", y añade: "No puedes tomar decisiones por mí, que no puedes mentir a Doña Pía y no decírmelo".

Manuel quiere explicarle sus motivos, pero la joven le interrumpe para decirle: "Que aquí somos dos y yo no soy ninguna criada, tú no puedes tomar ninguna decisión por mí, no puedes hacer conmigo lo que te venga en gana".

El hijo del marqués se enfada y le aclara: "Jamás te he tratado como una criada y lo sabes", pero la doncella no está de acuerdo con su opinión y afirma: "Acabas de hacerlo".

Añade Cultura en Serie como tu medio de referencia en Google y no te pierdas nada de tus series favoritas

Asegúrate de que esté marcada la casilla azul.