‘La promesa’ (Mejores momentos): El asesinato de Curro
Pelayo pide matrimonio a Catalina
En La Promesa los marqueses y sus invitados están disfrutando de la actuación de un mago. Pelayo decide participar en uno de los trucos, así que el mago le pide que se meta dentro de una caja.
El conde obedece y el ilusionista cierra la caja con un candado. Sin embargo, el mago consigue que en tres segundos aparezca Pelayo encima de la caja. Todos los invitados se sorprenden y aplauden muy ilusionados.
El joven mira a Catalina y le dice: "Mi deseo más profundo, el que guardo en secreto en mi corazón, es que quiero casarme contigo Catalina". El conde le muestra un anillo y le pregunta: "¿Aceptas ser mi esposa?"
Sin embargo, la joven está muy sería, incluso incómoda con esa situación. La marquesa tampoco está de acuerdo con esa decisión, ya que le cambia el rostro cuando escucha las palabras de Pelayo.
Jana quiere que Manuel la olvide
Jana no quiere hablar con Manuel, pero él le dice: "Necesito explicarte cuál era el verdadero motivo de que fuera a casa de Jimena".
Sin embargo, la joven no quiere seguir con la conversación, pero él insiste y le confiesa: "El verdadero motivo que me movió fue ayudarte a buscar a María Fernández”.
Jana le responde muy seria: "Eso ya me lo dijiste". Así, que el joven le explica muy nervioso: "Era la única manera que mi madre no interfiriese en la intervención policial, para ayudar a encontrar a María".
"Esto no tiene ningún sentido, es qué no lo ves. A mí lo que me decepciona, lo que me indigna y lo que me duele es que aquello era una cosa de sentido común y de justicia. Pero, aquí parece que hay que negociarlo todo con la señora marquesa", dice la doncella muy enfadada.
El hijo del marqués le aclara: "Esto no puede acabar así, lo nuestro no puede acabar porque haya ido a ver a mi esposa". La doncella le mira y le dice: "Olvídate que alguna vez nos quisimos y olvídate de mí, de una vez, espero que esta sea la última vez que te lo repito".
Feliciano y Petra hacen las paces
Feliciano quiere hablar con Petra y le confiesa: "Tenemos que aprender a vernos como lo que somos, madre e hijo. Pero, esto no significa que podamos hacer borrón y cuenta nueva, yo no puedo, al menos no de repente".
La ama de llaves no puede parar de llorar, así que el joven le continúa explicando: "Tengo demasiado rencor dentro, pero sí que estoy dispuesto a mirar adelante".
Petra le responde muy emocionada: "Y eso me basta hijo, ya lo sé, tal vez con el tiempo podríamos llegar abrazarnos". El joven se acerca y le da un abrazo, así que la ama de llaves rompe a llorar desconsoladamente.
"¿Quién matará a Curro?"
La marquesa le pregunta a Lorenzo si ha encontrado algún plan para acabar con Curro.
El militar le responde: "Es demasiado arriesgado", a lo que ella le aclara: "Pues claro que es arriesgado, no creerás que soy una insensata. Esto hay que planificarlo muy bien, parece que no me conozcas, no hay que dejar ningún cabo suelto".
El militar le aclara: "Nadie va a sospechar de ti, por qué querrías ver muerto a tu sobrino, en cambio yo", y añade: "Todo el mundo sabe que no tengo una buena relación con él, hay innumerables testigos que nos han visto tener acaloradas discusiones".
Cruz le pide que se tranquilice y le confiesa: "Tú y yo somos listos por separados, pero juntos aún más, así que lo planearemos bien y daremos con la idea”.
Lorenzo le comenta: "Tú sabes que el crimen perfecto no existe", ella sonríe y le responde: "¿Quién ha dicho que no?"
María es despedida de La Promesa
Cruz le pregunta muy enfadada a María si sabe dónde está el reloj que pertenecía al capitán de la Mata. La doncella no sabe qué responder, ya que está muy nerviosa. Así, que Pía decide confesarle: "Lamentablemente no señora, pero aparecerá tarde o temprano, seguro".
Cruz le pregunta a la ama de llaves: "¿Y cómo estás usted tan segura?", a lo que ella le responde: "Porque todo el servicio está poniendo todo el empeño en encontrarlo".
La marquesa le explica muy enfadada que el reloj ha sido robado. Ella mira a la doncella y le dice: "Te hecho llamar para que sepas que robar es algo muy grave y en esta casa no nos podemos permitir tener ladrones, así que te informo que vamos a prescindir de tus servicios en La Promesa".
María rompe a llorar y dice: "¿Qué?", a lo que Cruz le contesta: "Lo que has oído, estás despedida".
Catalina no quiere casarse con Pelayo
Catalina le confiesa a Pelayo que está enfadada por la pedida de mano y le comenta: "Es un asunto personal e intimo, ¿qué pensabas?”
El joven le responde muy serio: "No era el mejor momento, de acuerdo, pero tampoco era para ponerse así". La joven le pregunta a qué se refiere, así que él le explica: "Te fuiste sin decir nada".
La hija del marqués le contesta: "Y qué querías que dijera". El conde le pide que le responda, así que ella le dice: "La respuesta es no".
El joven le pregunta muy triste: "¿No quieres casarte conmigo? ¿No me amas?", a lo que Catalina le confiesa: "Pues claro que te amo, te amo con toda mi alma".
El conde se acerca a ella y le dice: "Pues entonces". Pero, Catalina le continúa explicando: "No quiero casarme contigo, no ahora, no así".
Jana no quiere dar falsas esperanzas a Abel
Abel le pregunta a Jana: ¿Cómo están las cosas con Manuel?", a lo que ella le informa: "No tenemos ningún tipo de relación". El doctor sonríe y le dice: "Me alegro, no me alegro de que no haya relación entre vosotros, si no de que tengas tan clara las cosas".
El joven le continúa explicando: "Ya sabemos que Manuel está centrado en 100% en Jimena". La doncella entiende que Manuel este con su esposa, ya que ella está enferma.
"Jana sabes que estoy aquí y que puedes contar conmigo para lo que necesites. Sabes que yo te quiero", confiesa Abel. La doncella le aclara: "Yo te aprecio, pero no de la misma manera que tú a mí, y yo no te quiero hacer ninguna falsa esperanza".
Lorenzo y Cruz siguen planeando el asesinato de Curro
Lorenzo le confiesa a Cruz: "Tenemos que retomar el tema de Curro", a lo que la marquesa le responde: "He ideado una estrategia infalible para deshacernos de él".
El militar quiere saber de qué se trata, así que ella le aclara: "Una cacería, pero no una abatida de cuatro amigos sino una gran cacería en la que sea muy fácil que se pierda una bala".
"En esta ocasión me apuntaré encantado", dice Lorenzo. La marquesa le continúa confesando mientras toma una taza de té: "Entre tantos cazadores, corzos, perros y jabalíes será una inocente bala la que provoque un accidente fatal".
El militar está de acuerdo con el plan y comenta: "Buscaré un matarife con buena puntería", y añade: "Cuando se trata de matar a un hijo hay que buscar a la persona adecuada".
Margarita acusa a Pelayo
Margarita está con Pelayo en el jardín de la Promesa y le pregunta: "¿Ese mago no llegó a La Promesa por casualidad?", a lo que el joven le responde: "No entiendo a qué viene esa pregunta".
Ella le confiesa: "Usted le pago a ese mago para que viniera a La Promesa, lo que se me escapa es el por qué".
El joven le contesta: "Insisto es que está usted equivocada", y le continúa explicando: "Admito que le di dinero, pero no era un pago sino una gratificación por el maravilloso espectáculo que nos ofrecieron".
Sin embargo, Margarita sigue sospechando del joven y no cree sus palabras. ¿Qué esconde Pelayo? ¿Lo descubrirá la cuñada del marqués?
Manuel y Jana están separados
Manuel busca a Jana por La Promesa y cuando la encuentra le dice: "Sé que has tenido un enfrentamiento con mi madre".
La doncella está muy furiosa porque no entiende el despido de María Fernández.
El joven le comenta que él no puede hacer nada, ya que la que manda en el servicio es la marquesa.
Él quiere seguir con la conversación, pero Jana le dice muy emocionada: "Ahora mismo solo somos dos personas separadas por una gran distancia".
El marqués está muy sorprendido con las palabras de la joven. Ella le continúa diciendo: "Es verdad tú no haces las normas, yo tampoco, pero ahí están y no se pueden evitar, no se pueden".
Manuel no tiene rumbo en la vida
Manuel está en el despacho con Catalina, ya que quiere aprender a llevar las cuentas de La Promesa, pero se da cuenta que ese asunto le aburre.
El joven se levanta y le confiesa a su hermana: "Me siento perdido, sabes estos días me he dado cuenta que Leonor tiene un sueño y está luchando por él. Tú, por ejemplo siempre quisiste administrar la finca y es lo que haces pero, sin embargo yo me siento sin rumbo en la vida".
Catalina se acerca y le responde: "Sabes lo que te pasa Manuel, que eres demasiado responsable y generoso, y que has dejado de lado tus deseos para cumplir con los de tus padres”.
El hijo del marqués le continúa confesando: "Me he dejado amarrar por todas estas obligaciones y esto es tarde para mí".
Su hermana no está de acuerdo y le aconseja: "Si tienes valor para subirte a ese trasto hecho con cuatro palos y trozos de tela, lo tienes para hacer todo lo que te propongas".
Catalina le coge la mano y le dice: "Nunca es tarde para perseguir tus sueños".
¿Quién ha robado el reloj del capitán?
Abel ha reunido al servicio para saber quién ha robado el reloj del capitán de la Mata, ya que él cree que María no es la culpable de ese robo.
Salvador le cuenta que esa tarde estuvo con Lope y Feliciano tomando un refrigerio en el patio. "Los tres vimos a María y nos pareció que estaba bastante rara", dice Lope.
El cocinero continúa explicando que después estuvo en la cocina con Doña Simona y Doña Candela. Feliciano también le explica que estuvo ese día con el señor Baeza organizando el espectáculo del mago.
Lope le comenta al medico: "Siento si no he sido de más ayuda", a lo que Abel le responde: "No se preocupe, habrá que seguir investigando".
