‘La promesa’ (Mejores momentos): Descanse en paz

Aún hay Esperanza para Jana y Manuel

Jana está herida porque alguien de La Promesa ha utilizado un arma para acabar con ella. La joven está muy débil en la habitación y está siendo atendida por el médico.

En esta estancia también se encuentran Curro y Manuel, ya que no quieren dejarla sola.

"Jana tenía intención hoy de ir a la Guardia Civil", comenta el joven. Manuel rompe a llorar y responde: "Si yo no la hubiera dejado sola quizás", pero su hermano le aclara: "Manuel no es culpa tuya".

Manuel está muy alterado y le grita: "Que sí Curro". El joven quiere que se anime y le expresa: "Hay que ser fuerte", a lo que su hermano le confiesa: “Sí pero no basta solo con eso, tenemos que buscar al responsable Curro".

Curro le pregunta: "¿Sabes quién ha sido?", y Manuel le contesta: "Cuando entre Jana aferraba un objeto en la mano, un botón. Se lo he dado al sargento Gurdina y él se ha comprometido a buscar al propietario".

¿Cruz disparó a Jana?

Toda la familia Luján está reunida en el salón, ya que están esperando al sargento Gurdina para saber qué es lo que ha ocurrido. El sargento les informa que cuando encontraron a Jana tenía un botón en la mano. "Ese botón pertenece a la persona que le disparo", expresa Gurdina.

Leocadia le pregunta: "¿Y se sabe ya quién es esa persona?", a lo que el sargento le comunica muy serio: "El registro exhaustivo de la casa nos ha permitido dar con la prenda con la que fue arrancado".

Lorenzo está impaciente y le pregunta con frialdad: "¿Y qué espera para contarnos?", el sargento le responde: "Podemos decir que ese botón pertenece a una bata de la señora marquesa".

Ángela es ahora el mayor consuelo de Curro

Curro está destrozado por lo que le acaba de ocurrir a Jana, pero Ángela se acerca a él para explicarle que su hermana está mejor. "Yo era antes un niñato egoísta y creído", argumenta el joven.

La hija de Leocadia se sorprende y él le continúa confesando: "Ella me ha convertido en la persona que soy". La joven le explica muy emocionada: “Estoy aquí para todo lo que necesites", a lo que el hijo del marqués le responde: "Gracias, muy amable por su parte".

"Quiere ayudarle en todo lo que necesite y no es una cuestión de amabilidad, sino porque le quiero", confiesa Ángela. En ese momento los dos se besan, pero aparece Alonso.

El marqués pregunta: "¿Interrumpo?", pero el joven le responde tímidamente: "No, no, estábamos hablando". El marqués le confiesa: "Yo también necesito hablar", y su hijo le pregunta: "Dígame, ¿qué es?".

"Puedes imaginártelo", expresa Alonso muy serio. El marqués no entiende por qué en la prensa ha salido la noticia de que Curro es su hijo.

"Yo no tenía ni la menor idea de que ustedes eran padre e hijo", confiesa la hija de Leocadia.

La Promesa reza por la recuperación de Jana

María y el cura deciden rezar por la esposa del hijo del marqués. El sacerdote le pregunta a María: "¿Rezamos?", la joven le contesta: "Claro que sí".

"Te pido que extienda tu mano sanadora sobre Jana", expresa el sacerdote. La doncella está al lado de él y comenta: "Te pido que extienda tu mano sanadora hacia Jana".

"Te pido que quites el dolor de su cuerpo", expresa el sacerdote. Todos los compañeros del servicio también deciden rezar y se sientan.

"Te pido que conformes su alma en estos momentos difíciles", confiesa el cura. La amiga de Jana también expresa: "Te pido que Jana sepa que tú estás a su lado siempre".

Cruz es la principal (y única) sospechosa

El sargento Gurdina le explica a Cruz que los policías necesitan registrar su habitación y se tendrá que quedar en la habitación de invitados.

Cruz le contesta muy enfadada: "No me voy a encerrar en mi habitación como si fuera una vulgar delincuente", y añade: "
Usted quiere aprovecharse del nombre de mi familia para hacerse notar".

"Tal vez prefiera alojarse en una cerda del cuartelillo", comenta el sargento. La marquesa se enfada y le grita: "Deja de decir sandeces".

Alonso está muy serio y le pide: "Te lo ruego". Cruz se tranquiliza y el sargento le expresa: " Muchas gracias señora, ahora sino le importa sígueme".

El interrogatorio a Cruz

Gurdina quiere saber qué hizo Cruz la noche que agredieron a Jana. "Cene algo ligero en mi alcoba, luego leí un rato y después me acosté", responde Cruz.

"Pero no puedes aportar testigos que usted se mantuviera en su alcoba toda la noche", argumenta el sargento. Ella le contesta con frialdad: "No, porque duermo sola".

Gurdina le explica que todos los que viven en La Promesa le han contado su mala relación con Jana, pero Cruz en esa conversación admite que la aborrece.

La marquesa le expresa: "Yo nunca lo he negado", y añade: "Esa mujer no paro hasta engatusar al cándido de mi hijo para convencerle de casarse con ella". El sargento le pide con enfado: "Rece porque Doña Jana no muera".

Jana nos ha dejado

Manuel se encuentra en la cama con Jana y no puede parar de llorar, mientras comenta: "No puedes dejarme". En ese momento aparece Curro y él le expresa: "Jana no has dejado".

El joven rompe a llorar, se acerca a Jana y le acaricia el rostro. Manuel continúa sosteniendo a Jana en sus brazos y pidiéndole que no se vaya.

Curro empieza a temblar y se sienta en el suelo porque no se puede sostenerse en la pared. El joven empieza a gritar, pero su hermano se acerca a él y le expresa: "Se ha ido Curro, Jana se ha ido".

Curro le pregunta sin parar de llorar: "¿Qué vamos hacer sin Jana?, su hermano le contesta: "No lo sé, no lo sé". Los dos continúan abrazados mientras lloran desconsoladamente.

Que el alma de Jana descanse en paz

Todos los compañeros del servicio quieren despedirse de Jana y Rómulo pide que cada uno de ellos vayan expresando lo que siente.

El mayordomo se dirige a la joven que está tumbada y comenta: "Jana es mi amiga y su fuerza y su coraje me acompañará para siempre".

Candela expresa sin parar de llorar: "Jana es mi amiga y su generosidad y su bondad vivirá en nosotros". Vera también se acerca y confiesa: "Jana es mi amiga y me gustaría ser la mitad de valiente que ella".

Lope también quiere despedirse y confiesa sin dejar de llorar: "Jana es mi amiga y desde el primer día que la vi supe que es especial y no me equivoque".

Pía no puede parar de llorar y expresa: "Jana es mi amiga y mi confidente y la que mejor guarda mis secretos". Manuel se acerca a la joven y confiesa: "Jana es mi corazón es el amor de mi vida y desde el primer día que la vi supe que era para mí, y que cambiaría mi vida para siempre".

Volveré y te arrepentirás de no haber confiado en mí

Cruz se encuentra dentro del coche del sargento pero antes quiere despedirse de Alonso y le argumenta: "Yo no mate a Jana".

Pero Alonso no cree a la marquesa porque en las pruebas han comprobado que ella es la culpable. "Ya no tengo fé para pensar que eres inocente, me las ha arrebatado toda y no solo a mí, a Manuel, a Martina, a Catalina, a Curro" a toda la Promesa".

Cruz está muy emocionada y le expresa: "Recurrir a la fé es darle la verdad a la espalda", y añade: "Volveré Alonso, volveré y te arrepentirás de no haber confiado en mí". El marqués da un golpe en el coche y el conductor decide arrancar para encarcelar a Cruz.

El sueño de Manuel que nunca se hará realidad

Manuel acaba de soñar que Jana fallecia y que su madre era culpable. El joven se levanta de la silla y quiere saber si Jana respira, pero al darse cuenta de que todo ha sido un sueño decide sentarse y vuelve a quedarse dormido.

En ese sueño Jana está sentada y le confiesa: "Te escuche desde aquí", el joven le pregunta: "¿El qué?". La joven le cuenta: "El primer día que llegue a La Promesa escuche como le preguntabas a tu hermano si había una persona para cada uno de nosotros".

Manuel se sorprende y se besan apasionadamente. La joven le expresa: "Te quiero", a lo que Manuel le responde muy emocionado: "Gracias y yo a ti".

"Y pienso lo mismo que tú, hay una persona para cada uno de nosotros y yo he tenido la suerte de encontrarla", argumenta Jana. En ese momento Manuel se despierta y descubre que Jana no respira y rompe a llorar desconsoladamente.

Cruz suplica a Manuel que la crea

Cruz está encerrada en la habitación de invitados y en ese momento Manuel entra en la habitación muy serio y ella pregunta: "¿Qué te pasa Manuel?". Su hijo le responde: "No estoy aquí para darle ánimos ni siquiera para darle compañía, estoy aquí porque necesito una explicación".

La marquesa le explica muy nerviosa que es inocente. Pero el joven le expresa muy enfadado: "Me cuesta creerla después de todos los desplantes que le ha hecho a mi esposa".

"Hay un gran trecho en no apreciar a alguien que querer acabar con su vida", contesta Cruz muy enfadada. El joven le aclara: "Madre las evidencias", pero la marquesa le contesta: "Me importa un bledo las inocencias, yo soy inocente, tienes que creerme".

Manuel le grita: "Jana es la mujer más importante de mi vida, tanto la odias", pero la marquesa le argumenta muy emocionada: "No sabes cómo se me parte el corazón que hasta mi propio hijo me culpe de un crimen".

La situación de Jana se ha vuelto CRÍTICA

Jana está muy débil y el médico le comunica a Manuel: "Ha empeorado muy rápidamente". El hijo del marqués está muy nervioso y le pregunta: "¿Le pasa algo a los pulmones?".

"Le pasa una insuficiente respiratoria eso seguro, pero no sé que la provoca", explica el doctor. Manuel le pregunta: "¿Eso parece grave?", el especialista le aclara: "No le voy a engañar, lo es ahora mismo su estado como el de la criatura que lleva en el vientre son graves".

Manuel le suplica: "Por favor, tiene que hacer todo lo posible para que mejore", pero el doctor le aclara: "De momento solo puedo administrarle calmante para mitigar su dolor".

Alonso no cree en la inocencia de Cruz

Cruz le comenta a Alonso muy seria: "Ni siquiera tú confías en mí, podría haberlo esperado de Lorenzo o de Catalina, pero de ti, qué pasa que mi palabra ya no tiene ningún valor". El marqués le responde: "Me gustaría creerte", a lo que Cruz le pide con desesperación: "Pues créetelo porque es la verdad".

Alonso le pide: "Júralo", la marquesa le grita: "Te lo juro". Cruz le continúa confesando muy enfadada: "Están intentando culparme, que pague yo con lo sucedido".

El marqués expresa: "¿Pero que sentido tiene eso?", la marquesa le responde: "No lo sé, pero está claro que alguien quiere destruirme". Él se marcha de la habitación y ella le grita: "Alonso tienes que creerme, soy inocente".

¡Jana ha despertado!

Jana ha despertado y Curro le expresa muy nervioso: "Jana como te encuentras, estás bien. Llevas varios días dormida pero no te preocupes, te estás recuperando".

Ella se toca la barriga y él le explica: "El bebé está bien". La joven está muy nerviosa y no puede hablar, pero su hermano le aclara: "No te preocupes, Cruz está aislada en una habitación".

Jana tiene la respiración muy agitada y niega con la cabeza porque no puede gesticular. Curro le pregunta muy alterado: "No fue cruz, ¿sino fue Cruz, quién fue?". Pero Jana no puede darle ninguna información porque se encuentra muy débil y se desmaya.

Lo que piensan Curro y Ángela el uno del otro

Ángela le pregunta a Curro: "¿Cómo está Jana?", el joven le explica: "Ha despertado, a mí cuando me apretó la mano es que no podía ni moverme y cuando abrió los ojos imagínese".

Los dos empiezan a coquetear y él le pregunta: "¿Qué piensa de mí?", ella le contesta: "Quiere saberlo". El hijo del marqués se acerca a ella y le responde: "Sí".

Los dos se besan apasionadamente pero en ese momento aparece Leocadia y le confiesa: "Ángela hija mía porfi te encuentro". Los dos están nerviosos y Leocadia les pregunta: "¿Todo bien entre vosotros?".

La joven le expresa: "Sí Curro me estaba contando que Jana se ha despertado", a lo que la amiga de Cruz le contesta: "Un verdadero milagro".

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