‘La promesa’ (Mejores momentos): «Cruz ya es historia»

Manuel necesita alejarse de La Promesa

Manuel se encuentra reunido con la familia Luján y expresa: "En Italia voy a estar mejor". Su prima Martina no está de acuerdo y le responde muy seria: "¿Pero por qué? Allí vas a estar solo, y aquí estás con nosotros que somos tu familia".

"Allí voy a tener tanto trabajo que no voy a tener tiempo para pensar en nada", argumenta el hijo del marqués. Su hermana Catalina no quiere que se marche y le expresa: "No queremos perderte y aquí creo que estarás más arropado".

Manuel le explica con seriedad: "Lo único que necesito es alejarme de La Promesa, un tiempo”. Leocadia también quiere opinar sobre la marcha del joven y le confiesa: "Si te vas a vivir lejos de tu familia estarás muy solo", pero Manuel le contesta: "No quiero ser una carga para nadie".

Martina se sorprende y le confiesa: "Es que tú nunca vas hacer una carga para nosotros", y Catalina también le comenta:
"Todos te necesitamos para salir adelante".

Cruz necesitará un buen abogado para su juicio

El sargento Gurdina visita al marqués y le explica: "Le recomiendo que empiece a buscar un buen abogado, la señora marquesa va a necesitar el mejor abogado penalista que pueda pagar porque si se tuercen las cosas puede que la marquesa termine en el garrote vil".

Alonso le pregunta: "¿Usted cree que le pueden poner un castigo tan duro?", a lo que el sargento le contesta: "Es una posibilidad". El marqués está muy sorprendido con la noticia y el sargento le continúa explicando: "Si de verdad quiere defender a Cruz debería ponerse manos a la obra ya".

El marqués le responde muy serio: "Buscaré el mejor abogado, el mejor, no lo dude". Gurdina abandona la estancia y el marqués se emociona porque no quiere que la marquesa acabe en el garrote.

"Esto es más que una mala racha"

Alonso no se encuentra bien por la situación que está viviendo con Curro y le confiesa a Leocadia: "Renegar de un hijo, qué clase de padre hace eso".

"Uno que tiene la obligación de mantener el título que ha pertenecido a su familia", expresa Leocadia con orgullo. Pero el marqués no está de acuerdo y le confiesa muy serio: "No puedo mirar a la cara a Catalina, ni a Manuel, ni mucho menos a Curro".

Leocadia le responde: "Te estás juzgando con demasiada dureza", a lo que Alonso le aclara: "La que merezco". En esa conversación el marqués le explica que va a vender el palacio de Cádiz para conseguir más financiación.

La amiga de Cruz le argumenta: "Todas las malas rachas tienen su fin", pero Alonso le expresa: "Esto es más que una mala racha y no se va a terminar porque venda ese palacio".

"Cruz ya es historia"

El sargento Gurdina quiere saber si el marqués va a continuar con Cruz y le pregunta: "¿Piensa despreciarla?". Alonso le contesta: "Yo no puedo hacer más, porque si sigo involucrado podría arrastrar a toda la familia y perder el marquesado con todo lo que conlleva".

El sargento le responde: "Le entiendo", y también le explica: "Un agente de la prisión de Córdoba ha echo llegar al cuartelillo una carta suya dirigida a usted”. El marqués no reacciona y Gurdina le pregunta: "¿No piensa cogerla?".

El marqués rompe la carta mientras le confiesa: "Cualquier cosa que diga esta carta solo podría hacerme más daño, con todo el dolor de mi corazón Cruz ya es historia. Pagaré una buena suma por su defensa pero de aquí en adelante ella está sola".

Ramona puede poner en peligro todo si se queda en La Promesa

Curro quiere que Ramona abandone Luján, ya que está en peligro y necesitan seguir con la investigación para averiguar quién es el asesino de Jana. "Yo la mantendrá informada todo el tiempo, de todo lo que descubra", expresa el joven.

Ramona no quiere abandonar Luján pero le pregunta a Curro: "¿Si yo me voy dejarás de preocuparte por mí?", el joven le contesta: "Sí, eso es". Ramona no sabe qué hacer y él le pregunta: "¿Se irá entonces?", pero ella le pide: "Más te vale de que me mantengas informada de absolutamente todo".

"Sí, lo haré", comenta el hermano de Jana. Ella le confiesa muy seria: "Si algún día dejo de recibir cartas tuyas, volveré y me presentaré directamente en La Promesa", y añade: "Tú ya sabes que yo estoy aquí para todo lo que usted necesites, ¿verdad?".

Curro le responde: "Lo sé". Los dos se abrazan y él le confiesa: "Le juro que voy a vengarme de la muerte de Jana", y Ramona le comenta: "Te creo muchacho".

Curro, el nuevo lacayo de La Promesa

Alonso ha reunido a toda la familia para comentarles dos acontecimientos que han surgido. Todos están impacientes y el marqués les comenta que ha conseguido vender el palacio de Cádiz y con esos ingresos pagará el abogado de Cruz.

Catalina no está de acuerdo quiere que ese dinero se invierta en La Promesa, pero su padre le explica que ese palacio pertenece a la familia de Cruz y es justo que se invierta en pagar a un abogado penalista.

Martina quiere saber qué va a ocurrir con Curro, ya que todo el mundo sabe que es su hijo. Alonso le comenta: "Quiero hablar de la nueva posición de Curro", pero la joven le expresa: "¿Su posición?". El marqués se acerca a la puerta y llama al joven: "Curro", y en ese momento entra el joven con un rostro muy serio.

"Buenas noches a todos, es un placer estar aquí de vuelta", expresa Curro. Pero Leocadia se sorprende y le pregunta al marqués: "¿Ha vuelto a La Promesa?", el marqués le contesta: "Curro va a vivir aquí, pero no como hasta ahora".

Martina le pregunta: "¿Qué quiere decir?", y su tío le confiesa: "Que vuelve a La Promesa en calidad de lacayo".

Curro se estrena como lacayo de Lorenzo

Curro tiene el uniforme de lacayo y le comenta a Lorenzo: "El señor ha pedido un té", a lo que el cuñado de Cruz le contesta: "Estás ridículo con ese uniforme".

El joven coge la taza y le sirve el té, pero Lorenzo le explica con frialdad: "No te molestes solo he pedido el té para verte cargar con la bandeja, te juro que ha merecido la pena".

Curro se siente humillado y Lorenzo le expresa con odio: "Tu padre ha estado a punto de ponerte de patitas en la calle con tal de salvar su pellejo". El joven no quiere responderle y el cuñado de la marquesa continúa diciéndole: "No te voy a dejar pasar ni una, espero que te esmeres, recoge esto".

Él recoge la bandeja y Lorenzo le comenta: "Al fin ocupas el puesto que te mereces". Curro le responde: "Si el señor no necesita nada más", a lo que Lorenzo le contesta con frialdad: "No, puedes retirarte, Curro Expósito".

Las razones de Curro para pedir este trabajo

Curro entra en el taller de Manuel y su hermano le comenta: "Esto es absurdo mírate vestido de lacayo", pero el joven le pide: "Le ruego al señor que no le des más vueltas".

"Y yo te ruego que dejes de hacer bobadas argumenta Manuel. El joven le confiesa: "Lo he perdido todo, no tengo elección. Necesito comida, un techo y un salario".

Su hermano le pregunta: "¿De lacayo?", y Curro le expresa: "De lo que sea, además esta es la única manera que tengo de estar junto a mi familia". Manuel le pregunta: "¿Llamándome señor y sirviendo el té?", a lo que el joven le contesta: "Sí".

El hijo del marqués le expresa: "¿Que diría Jana de todo esto?", pero Curro le responde: "A Jana le parecería bien".

Catalina suplica a Manuel que no se marche

Manuel le expresa a Catalina que quiere irse a Milán, pero su hermana le expresa: "Antes cuando ibas hacer ese viaje con Jana tenía todo el sentido del mundo, pero ahora que ella no está, es todo muy distinto".

Manuel le confiesa: "Ahora todo es muy distinto", y le continua explicando: "Ya no tengo tan claro lo de marcharme". La hija del marqués le pide: "Pues no te vayas, por favor, no te vayas. Por favor, quédate con nosotros, te necesitamos y ahí meto a mis niños".

El joven no sabe qué hacer y ella le continua argumentando: "Quédate hasta que cumplas tu palabra, hasta que de a luz y salga todo bien, por favor".

Samuel será el compañero de cuarto de Curro

Rómulo entra con Curro en la habitación del cura. El joven se sorprende, ya que no esperaba visitas, pero el mayordomo le expresa: "Cómo ya sabes el señor Expósito se ha incorporado hoy al servicio de la casa y todo ha sido tan de repente que no he tenido en cuenta que tenía que adjudicarle una habitación".

"Lógico las prisas", comenta el cura. El señor Baeza le continua explicando: "He caído que usted tiene una cama de más", el joven le contesta: "Usted querrá que yo comparta habitación".

Rómulo le pregunta: "¿Y si no le importa?", a lo que el cura le contesta: "No habrá ningún problema, no se preocupe". El mayordomo se dirige a Curro y le explica: "Este será tu dormitorio", el joven le contesta: "Muchas gracias señor Baeza".

Rómulo abandona la habitación y Curro le explica al cura: "Procurare ser una buena compañía", y el joven le expresa: "Estoy seguro que lo serás".

Alonso necesita a Leocadia en La Promesa

Leocadia no entiende por qué Curro se ha quedado en La Promesa y le confiesa al marqués: "Es una decisión fuera de lugar". Alonso le contesta: "Tú también sabes que tengo mis motivos", pero ella le aclara: "Por eso te dije que respeto tu decisión, aunque no la compartiera".

"Me gustaría que entendieras que es muy importante para mí tener cerca a Curro, lo repudie de cara al exterior pero no deja de ser hijo mío", confiesa Alonso.

La amiga de Cruz le argumenta: "A mí no me tienes que dar ninguna explicación, esta no es mi casa y muy pronto me marcharé de aquí".

El marqués le expresa: "Quiero pedirte un favor", pero ella le comenta muy seria: "Un favor". Alonso le pide: "No te vayas, te necesitamos aquí, yo te necesito aquí", a lo que Leocadia le confiesa: "Yo ya hecho todo lo que he podido por los Luján, ni mi hija ni yo pintamos nada en La Promesa".

¿Este es el fin de la relación entre Curro y Ángela?

Ángela se acerca a Curro y le pregunta: "¿Vas a seguir ignorándome?", pero el joven le responde: "No la estoy ignorando, solo me estoy comportando como lo que soy, un lacayo".

"Necesito que la situación entre nosotros vuelva a la normalidad cuanto antes", expresa Ángela. El hijo del marqués le aclara: "Antes éramos dos señores, ya no, ahora ocupamos diferentes lugares. Y señora Leocadia me advirtió que me alejara de usted y eso es lo mejor voy hacer".

Ángela se enfada y le pide: "Es que usted no tiene que hacer caso a mi madre", pero Curro le confiesa: "Usted es una señorita y yo un simple lacayo".

Manuel arremete contra Curro

Manuel le expresa a Curro: "Eres mi hermano", pero el joven le contesta: "Ahora soy un lacayo de La Promesa". El hijo del marqués se enfada y le confiesa muy emocionado: "Yo creo que a Jana no le haría ni pizca de gracia verte humillado".

"Jana lo entendería perfectamente, ella fue doncella de esta casa durante años", comenta Curro. Pero su hermano no puede más con esa situación y le pide: "Vete de aquí".

"Manuel no me voy a ir de aquí hasta que te calmes", contesta Curro. Su hermano está furioso y le reprocha: "No eres un lacayo, pues los lacayos obedecen", el joven le pregunta: "¿Se puede saber por qué estás tan arisco conmigo?".

Manuel le expresa con frialdad: "Te recuerdo que los lacayos no están aquí para aliviar las penas de los señores".

El último encuentro de Curro y Ángela

Curro le confiesa a Ángela que Leocadia quiere abandonar La Promesa porque no ha conseguido que él abandonará el palacio. "Es que no debería haberse metido donde no la habían llamado", expresa la joven muy enfadada.

"Creo que su madre hizo todo para ayudar aunque no salieron las cosas como ella quería", responde Curro. La joven está muy emocionada porque no quiere abandonar la Promesa y Curro le confiesa: "Señorita Ángela ha sido un placer conocerla".

"No me hable así porque sabe que lo detesto", responde la hija de Leocadia. El joven le explica: "Sabes que tengo que hacerlo", pero la joven le pide: "Me gustaría que nos viésemos una última vez, esta noche a modo de despedida".

Curro no está de acuerdo y le argumenta: "No creo que fuera buena idea tendría que…", pero ella le interrumpe y le continua explicando: "A media noche, en la sala del piano".

El lacayo le contesta: "Es que igual podría aparecer Petra", a lo que Ángela le pide: "No puede negarme esto".

¡María ha perdido el conocimiento!

María se encuentra tumbada en su dormitorio y Teresa le pide muy nerviosa: "María despierta". Vera le pregunta: "¿Llamamos a un doctor?", pero Teresa le aclara: "No sé, el golpe que se dio, fue demasiado fuerte. Pero a lo mejor solo fue eso, un golpe".

Vera le pregunta: "¿Cómo fue?", y la doncella le explica: "Perdió el conocimiento y al caer se dio un golpe". En ese momento despierta María y le pregunta a Teresa: "¿Qué ha pasado?", la doncella le aclara: "Sufriste un vaido".

María se quiere levantar, pero Vera le expresa: "Dónde vas, tú te quedas aquí, descansando un poco". La doncella le confiesa muy seria: "Y luego me las tengo que ver con la María mandrejo", pero Teresa se sorprende y le aclara: "La señora Arcos estaba delante cuando te diste contra el suelo, ¿no lo recuerdas?".

En ese momento María se vuelve a desmayar y Vera le expresa muy nerviosa: "
María, María". Teresa también está muy alterada y comenta: "María despierta por favor y ahora qué hacemos".

¿La historia de Manuel y Jana se repite?

Ángela le confiesa a Curro: "Las personas no cambian de la noche a la mañana, no puedes borrar su pasado de un plumazo, o por lo menos yo no puedo. No puedo olvidar nuestros besos, nuestras caricias".

"Quizás tengas razón, las personas no cambian y el pasado tampoco. Pero el futuro lo dicta nuestras circunstancias y mi circunstancia ahora es que soy un lacayo", responde el joven.

La hija de Leocadia le expresa: "Lacayos y señores no estamos hechos de una pasta diferente, todos somos personas", y añade: "Aquí una doncella se enamoró de un señor, el heredero de todo esto".

"Y mi hermana perdió la vida, es mejor que se vaya, este no es lugar para usted señorita", expresa el joven muy serio.

"Hagámosle la vida imposible a Curro"

Lorenzo detesta a Curro y le confiesa a Leocadia: "Ese desgraciado no tendría que haber vuelto", pero ella le aclara: "Eso es problema de Alonso y nada más".

"Creo que también es problema tuya te han dejado en un lugar lamentable ante la Casa Real", comenta el cuñado de Cruz. Leocadia se enfada y le pregunta: "¿Y qué estás proponiendo?", a lo que Lorenzo le aclara: "Yo quiero a ese desgraciado lo más lejos posible y a ti tampoco te conviene que se quede, ¿me equivoco?".

"Puede que no", responde Leocadia. El cuñado de Cruz le continúa expresando: "Pues hagamos fuerzas, hagámosle la vida imposible para que se largue y no regrese más".

El lugar en el que Jana y Manuel fueron más felices

Manuel ha decidido visitar a Ana y a su marido para darle la noticia de que Jana ya no está con ellos. Ana rompe a llorar y le comenta: "Yo no sé que decir".

Su marido también está muy emocionado y Ana le expresa: "Y encima embarazada". El hijo del marqués le confiesa: "Nos hacia mucha ilusión ser padres", pero ella le pregunta: "¿Y ahora qué vas hacer?".

Manuel le responde: "No podía quedarme ni un segundo más en La Promesa", y también le confiesa: "Y fui tan feliz aquí con ella, aquellos días con ustedes y con Jana fueron los más felices de mi vida".

"Para nosotros también fueron unos días muy bonitos", expresa Ana. El joven comenta: "Por eso me gustaría preguntarles si me acogen unos días", a lo que Ana le contesta: "Claro hijo".

Su marido también está de acuerdo y le contesta: "Aquí eres bienvenido, puedes quedarte el tiempo que te venga en gana", y ella también le confiesa: "Y te ayudaremos en todo lo que podamos".

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