‘La promesa’ (Mejores momentos): Abel descubre la relación entre Manuel y Jana

Esta ha sido sin duda una semana de alto voltaje en 'La promesa'. Destacando la muerte de Fernando ante la inacción de Cruz y la pillada de Abel a Jana y Manuel, te dejamos los mejores momentos de los episodios. ¡No te lo pierdas!

Abel pilla a Jana y a Manuel

Manuel le dice a Jana: “No te vayas por favor, tú presencia siempre me hace bien, aunque si yo estoy roto y lleno de preguntas sin respuestas, no quiero imaginarme cómo estará mi padre".

La doncella le pregunta cómo se encuentra el marqués, a lo que él le contesta: "Está destrozado por dentro, mi tío Fernando era su hermano menor y ha fallecido estando enemistado con él, toda una vida enfrentados para qué".

"Estoy segura que el fondo se querían mucho", afirma la doncella. Manuel está muy emocionado y le confiesa: "Si tanto se querían porque decidieron odiarse, nos empecinamos con cosas absurdas y de pronto llega la muerte sin avisar y lo pone todo en su sitio. Te mentiría si te dijera que todo esto ha hecho que me replantee si nosotros estamos haciendo las cosas bien".

La doncella le explica que ahora lo importante es que él apoye a su familia y supere el duelo. Manuel está muy triste y le pregunta si le daría un abrazo, a lo que Jana le contesta: "Claro". Los dos se abrazan, pero en ese momento llega Abel y se sorprende con esa escena.

¿Salvará Cruz a Fernando de su ataque al corazón?

Cruz ha quedado con Fernando y le dice: "Me había propuesto callar, lo juro que me lo había propuesto, dios sabe todos mis empeños en mantener la boca cerrada, pero no puedo más".

Su cuñado le propone que antes de que diga nada es mejor que hagan borrón y cuenta nueva. "No te creo porque estoy convencida de que este cambio de actitud responde algún tipo de cálculo por tú parte", señala la marquesa.

El hermano del marqués le responde que eso no es cierto. Ella le comenta que su mujer seguro que no está acuerdo con su opinión y añade: "Os vais de esta casa, tu mujercita y tú os largáis de La Promesa y ahora mismo".

Fernando intenta hablar con ella, pero Cruz le interrumpe y le grita: “Que se vayan”. El hermano del marqués se empieza a encontrar mal y le aprieta el cuello de la camisa. Se quita la chaqueta y le dice: "Espera Cruz te ruego que recapacites, podemos hablar de este asunto los cuatros si así lo quieres".

"Que os marchéis de aquí ya, para siempre", grita Cruz. En ese momento Fernando se toca el brazo izquierdo, no puede respirar y termina en el suelo.

Le pide a Cruz que le dé la chaqueta, porque ahí es dónde tiene las pastillas.

Ella obedece, pero cuando tiene la pastilla en la mano, no sabe si dársela. Fernando se está muriendo y le dice: "Cruz por favor".

Cruz deja morir a Fernando

Fernando continúa pidiéndole la pastilla a Cruz, a lo que ella le responde: "Que curiosa es la vida Fernando, que frágil y que absurda es. Cómo puede algo tan diminuto suponer la diferencia entre vivir o morir".

Su cuñado está en el suelo sin poder respirar y pidiéndole que le dé la pastilla. "Si no fueras sido tan osado de pedir cosas imposibles no te verías en esta situación tan comprometida ahora, a quién se le ocurre intentar amenazarnos con comprar La Promesa.

Podíamos habernos llevado bien, pero os empeñasteis en querer más de los que os correspondía, en restregarnos por la cara el casamiento de vuestra hija y presumir de que os ibais a colocar por encima de nosotros".

Mientras la marquesa dice su discurso, su cuñado está tirado en el suelo, pidiéndole que le dé la pastilla. Cruz continúa diciendo: "Nos hicisteis sentir muy humillados y eso no está bien, adiós querido cuñado nos vemos en el infierno".

Feliciano es culpable de la desaparición del hijo de Pía

Teresa le pregunta a Feliciano qué le ocurre, el joven le comenta que está mal porque Fernando está un poco triste y también por la conversación con la señorita Alarre.

"Yo sabía lo mal que lo estaba pasando y lo quería aclararlo todo, pero de hecho fue peor de lo que imaginaba", dice el joven. Teresa le pregunta si Pía se lo tomó mal, a lo que Feliciano le responde: "Sí, ella no paro de acusarme de haberle mentido y empezó hacerme muchas preguntas".

La doncella quiere saber cuáles son esas preguntas, así que el joven le cuenta que ella quería saber lo del convento y añade: "Ella empezó a decir una y otra vez, que éramos mi hermana y yo que nos habíamos llevado al bebé".

Teresa le pregunta si la culpable es la señora Arcos, pero el joven responde: "No mi hermana no tiene nada que ver". La joven no entiende nada y quiere saber la verdad, así que Feliciano le confiensa: "Fui yo el que se llevó al niño, siento haberte mentido, lo siento. Teresa perdóname".

En ese momento la doncella está en shock, niega con la cabeza y le dice: "No puedo perdonarte". Ella comienza a llorar y se va corriendo de la cocina.

Abel encuentra un dibujo de Jana en el hangar

Manuel está con Abel en el hangar, en ese momento entra el mayordomo y le informa al joven que tiene una conferencia telefónica. El hijo del marqués le pregunta si es del taller, a lo que el trabajador le responde: "Así es señor".

Manuel sonríe y le dice a su amigo: "Abel tengo que dejarte enseguida vuelvo, estoy esperando unas noticias importantes sobre unas piezas para mi avión".

El joven se marcha y el médico decide revisar los papeles que hay encima de la mesa. Entre los dibujos encuentra un papel con el rostro de Jana, al joven se le borra la sonrisa de la cara y no entiende por qué Manuel tiene ese dibujo.

Martina encuentra el cuerpo de su padre

Fernando está tumbado en el suelo con los ojos abiertos, en ese momento entra Martina y grita: "Padre, padre, padre soy yo mírame por favor. Ayuda, que alguien me ayude". La joven no puedo parar de llorar y sigue gritando que alguien le ayude.

La joven se da cuenta que su padre está muerto y le cierra los ojos. Ella está temblado, le falta el aliento y no para de decir: "Padre no". En ese momento decide poner su cabeza sobre la tuya y le dice: "No me dejes, por favor responde".

Ella continúa sobre él y sigue llorando. Aprieta su mano sobre la camisa sin parar de pedirle que no se vaya. ¿Se dará cuenta que es un asesinato?

Teresa cuenta a Pía quien es el culpable del robo de su hijo

Teresa está sola llorando y en ese momento llega Pía. La ama de llaves quiere saber lo qué le ocurre y le pregunta por qué llora.
"Solo se me ha metido una mota de polvo en el ojo, pero estoy bien", afirma la doncella. Pía se acerca a ella y le comenta que su problema no es una mota de polvo, sino que tiene angustia en el alma y añade: "Si piensas que te voy a dejar aquí planchando y llorando como una compasión vas lista, no me pienso mover de aquí, hasta que me digas qué te pasa".

Teresa le confiensa que no le puede contar nada, pero la ama de llaves insiste porque quiere ayudarla. "Lo que ha ocurrido es algo muy grave, me enterado de algo terrible", afirma la doncella.

Pía le dice: "Tan terrible no será", a lo que la doncella le responde: "Le aseguro que sí, se trata de Feliciano". La ama de llaves quiere saber qué ocurre con Feliciano, a lo que la joven le confiensa: "Que fue él quién robo a su hijo y lo llevó al convento".

La ama de llaves no entiende nada y le pregunta por qué hizo eso, a lo que Teresa le responde: "No lo sé, pero ha confesando que él es el único culpable".

Jimena no quiere que Abel se preocupe más por ella

Abel quiere saber si Jimena está bien, ya no estaba en el salón con el resto de la familia. "Prefería estar a solas, comprenderás que son muchas emociones", afirma la joven. El médico le explica que quería verla, porque en su estado no es aconsejable los sobresaltos.

"Estoy bien algo apenada como es lógico, pero bien", confiesa Jimena. El doctor le dice que se alegra que se encuentre bien, pero que si nota algún malestar que se lo comunique.
"Disculpe doctor estás insinuando algo, por qué no debería comentárselo, es que acaso cree que no le informo debidamente de mis síntomas", comenta la hija de los duques.

El doctor le dice: "No, yo no insinuó nada, únicamente intento hacer mi trabajo lo mejor posible, si estoy en este palacio es para velar porque su embarazo vaya bien", a lo que la joven le responde: "Y va perfectamente bien".

Ella le continúa explicando que si nota algún cambio en el embarazo se lo comunicará y añade: "Y ya que usted me pide que no me preocupe de más, le pido que usted también lo haga" .

Martina necesita estar sola

Martina está llorando, Curro se acerca a ella y le pregunta cómo se encuentra, pero la joven le dice que quiere estar sola y le pide que se vaya. Curro le comenta: "Sé que ahora estás fatal", pero la joven le interrumpe y le contesta: "Curro ahora no".

"Igual si te desahogas conmigo puede que te vaya bien", confiensa el joven. Su prima no puede parar de llorar y quiere que se vaya, pero Curro le sigue comentando: "Solo quiero que sepas que estoy aquí para lo que necesites, para un abrazo, un paseo o lo que necesites".

Martina le confiensa: "Lo que necesito es estar sola". Curro obedece a la petición de su prima y abandona la habitación.

Margarita se despide de Fernando

Fernando está muerto en la cama y su esposa se quiere despedir de él. Ella no puede parar de llorar mientras recuerda los malos momentos que vivieron cuando lo perdieron todo y confiesa: "Menos mal que yo me las pude arreglar con las cuatro pesetas que nos quedaba, porque sino no sé cómo hubiéramos salido adelante".

Margarita le acaricia la cara mientras le dice: "Mi soñador, se te da tan bien soñar. A Martina la crie yo sola, porque tú siempre andabas con tu negocio intentando conseguir nuestra grandeza".
Ella cree que estaban en el mejor momento y así le explica: "La vida nos iba a poner en el lugar que merecíamos y que ibas a conseguir el título con el que tanto habías soñado".

La madre de Martina no puede contener las lágrimas mientras continúa diciendo: "Me has dejado sola, si te hubieran dejado dos meses para ver a tu hija casada. La culpa la tienen los desgraciados de Cruz y Alonso que no han parado de darte disgustos desde que llegamos a La Promesa. Ellos son los responsables de tu muerte, sobre todo, ella”.

Margarita le agarra la mano y afirma: "Puedes descansar tranquilo porque no voy a parar hasta vengarme, te juro por lo más sagrado que van a pagar por ello".

Martina no es buena hija

Martina está rota de dolor y le dice a Catalina que por esta desgracia su padre y el suyo ya no se van a pelear más. "Me siento culpable tenía que haberle escuchado, tenía que haberme sentado con él cuando me lo pidió y en lugar de eso me dedique a disfrutar de la vida", confiesa Martina.

"Porque eres joven y es lo que tienes que hacer", señala Catalina, pero su prima no está de acuerdo y le responde: "No me estás entendiendo, el día antes de morir me pidió que habláramos y yo le dije que no, que me había perdido como hija. Si no le hubiese dicho algo tan fuerte, tan innecesario".

La hija del marqués le pide que evite esos pensamientos, a lo que la joven le confiensa: "Me cuesta no hacerlo".

Su prima le cuenta que cuando Tomás murió ella también se culpo todos los días de su muerte, ya que debería haber estado con él hasta el último momento, pero dejo de echarse la culpa porque recordó que Tomás sabía lo mucho que lo quería y añade: "Tu padre a pesar de las discusiones sabía que lo querías bien y que eras buena hija".

Martina no está de acuerdo y señala: “Las últimas palabras que le dije no corresponde con una buena hija".

Mauro besa a Teresa

Teresa está en la cocina muy seria, en ese momento entra Mauro y le pregunta si está bien. Ella le explica que se encuentra un poco cansada, Mauro le confiesa: "Ya sabes lo que me incómoda a mi todo esto". La doncella sonríe y dice: "Recuerdo que en el pueblo no te gustaba ir al cementerio el día de difuntos".

Ella le continúa explicando que no duerme tranquila sabiendo que en el palacio ha muerto una persona. En ese momento se escucha un sonido fuerte, ella se asusta, pero el mayordomo le explica: "Tranquila ha sido la ventana hay demasiada corriente".

Teresa afirma: "Me he asustado", su ex le responde: "No te asustes estoy yo para defenderte. Teresa lo que te dije de que me importas, no lo dije por decir, has sido muy importante para mí y siempre estarás en mi vida y en mi corazón". Los dos se miran fijamente y se besan apasionadamente en la cocina. ¿Volverán juntos?

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