‘La moderna’ (Mejores momentos): Una trágica boda

Matilde pide a Pietro que sea su padrino de boda

Pietro está en la corrala con Matilde charlando sobre la boda. "Quiero haceros un regalo, la tarta nupcial", dice el italiano. La dependienta le responde con ilusión: "Nunca imagine que podía contar para mi boda con una tarta nupcial hecha por el mejor pastelero del mundo".

"Yo sé muy bien que tú no quieres regalo, pero te pido por favor que me aceptes este", comenta Pietro. La joven le aclara: "Claro que acepto, claro que acepto, de la comida del convite se encarga un conocido de Íñigo, pero le daré aviso de que la tarta nupcial vendrá de su mano".

Matilde le continúa explicando: "Me gustaría decirle algo que llevo tiempo pensando", y añade: "Como mi hermano Pablo no puede asistir a la boda, he pensado que me haría mucha ilusión que usted fuese mi padrino".

Concha se da cuenta de que Emilio esquiva a Luisa

Concha se encuentra con Emilio en la corrala y le propone que vaya a visitar a Luisa. "Ahora no puedo, llegó tarde", responde el joven.

La modista le explica muy seria: "Te puedo perdonar que no vayas a verla ahora, porque la pobre está descansando que buena falta le hace, pero que no vinieras antes a saludarla".

El joven se quiere marchar y le responde: "Lo siento tengo que irme". Pero, ella le continúa diciendo: "A ti te parece normal no saludar a tu enamorada después de un largo viaje de sanar sus ojos".

"Ya era tarde cuando le vi y, además estaban dentro de casa", responde Emilio muy nervioso. Sin embargo, Concha quiere saber qué le ocurre, ya que le nota más triste y le pregunta: "¿Tú me estás ocultando algo?". El joven continúa nervioso y le dice: "No, no, claro que no".

"A mí me parece que a ti te pasa algo y tiene que ver con Luisa. Te voy a dejar una cosa muy clara, cómo hagas daño a mi sobrina te la vas a tener que ver conmigo", advierte Concha.

Así, que Emilio le confiesa: "La quiero con todo mi corazón", pero ella le responde: "Hoy no me lo has demostrado".

Dª Carla está dispuesta a todo para que Matilde muera

Carla le pregunta a Aguirre si va a continuar con el plan, pero él le dice: "No voy a matar a Matilde Garcés el día de su boda, muerta ella y nosotros acabaremos pudriéndonos en la cárcel, usted y yo".

"Y yo que pensaba que usted sería capaz de hacer cualquier cosa por mí", responde la empresaria. Pero, el ex militar le aclara: "Usted está a punto de tomar una decisión equivocada".

Carla se levanta, se acerca a él y le dice: "Usted me prometió una cosa y yo le prometeré otra. Si cumple con su palabra, yo le estaré muy agradecida".

Él le pregunta: "¿Hasta qué punto me lo vas agradecer?", así que ella pone su pierna encima de la silla y levanta un poco su falda, mientras dice: "Mis agradecimientos no tienen límites, no se los quiera poner usted".

"¿Está usted segura?", pregunta Aguirre muy sorprendido. Ella sonríe y le responde: "Haga lo que le pido y lo comprobará".

Aguirre contrata al asesino de Matilde

Aguirre ha contratado a un hombre para que termine con la vida de Matilde ."Te haré llegar una fotografía, de todas maneras no se te hará difícil descubrir quién será la única mujer que va vestida de blanco", dice el ex militar.

"Mucha gente, a plena luz del día con poco sitio para esconderme", comenta el asesino. Aguirre le responde: "Lo tengo todo previsto, dada la circunstancias especiales del momento, te vas a tener que infiltrar entre la gente. Te harás pasar por un fotógrafo de esos que se apostan en la iglesia para hacer fotos improvisadas de los invitados".

El asesino le comenta: "Puede quedarse tranquilo, todo saldrá exactamente como lo tiene planeado, ¿cuándo?", a lo que el ex militar le responde: "Pasado mañana en una parroquia a las afueras de Madrid, aquí tiene la dirección".

Don Cecilio se encara con el tío de Marta

Marta queda con su tío y él le dice: "Mira que elegante, pareces una señorita de verdad", y le pregunta: "¿Has traído lo mío?".

"Si quieres usted el dinero vas a tener que aceptar unas condiciones", responde Marta. Así, que Higinio le comenta: "Si ya sé lo que vas a decir, que no quieres volver a verme el pelo, y que si me ves no me vas a conseguir más dinero".

La joven le entrega el dinero, así que Higinio decide contar los billetes. En ese momento aparece Cecilio y le dice: "Será mejor que guardes en recaudo ese buen dinero y que lo emplees bien, porque esa es la última cantidad que le vas a sacar a tu sobrina".

"Marta es mi sobrina y yo solo le he pedido ayuda", responde el tío de la joven. Sin embargo, Cecilio le reprocha: "Yo sé perfectamente todo el daño que le has hecho a tu sobrina y si te veo acercarte a ella una vez más, si te veo rondándola, te juro que te arrepentirás".

Teresa y Miguel fingen una discusión delante de D. Fermín

Miguel y Teresa están esperando a Don Fermín porque quieren fingir una discusión delante de el empresario.

Pero, antes deciden practicar la discusión, pero el librero considera que la encargada no es creíble porque le falta naturalidad en sus palabras.

"A mí esto no me va a salir bien", dice Teresa muy angustiada. "Tenemos que encontrar algo, algún método que dicen los actores en las entrevistas, ya lo tengo. Se acuerda usted cuando se enteró que yo no era cura, que tuvo que intervenir su prima Adela. Piense en lo que sintió en ese mismo momento y rapidito que está viniendo por ahí".

En ese momento entra Don Fermín en la Moderna, así que Teresa le grita a Miguel: "Es usted un canalla y un hipócrita y no le voy a perdonar nunca", y añade: "Y pensar que estuve a punto de dejar mi vida de lado por ti".

El empresario observa la discusión de los dos, así que él se acerca a Teresa y le pregunta: “¿Todo bien?”, así que ella le responde: "Ahora sí, me alegro de haber visto la verdadera cara de este hombre a tiempo, sepa que nuestra relación se ha terminado para siempre".

Reaparece Mario, el antiguo novio de Teresa

Teresa y Cañete están en el Madrid Cabaret, los dos deciden bailar muy pegados mientras escuchan la música.

El camarero mira a Teresa y le confiesa: "Antes jamás se me habría pasado por la cabeza bailar, pero desde que bailamos juntos en la academia, no se me ocurre nada que me guste hacer más en este mundo".

Los dos están a punto de besarse, pero ella se aparta. Cañete le pregunta: "¿Qué pasa Teresa?", así que ella le dice mientras mira a un hombre con traje de chaqueta: "No me lo puede creer".

"¿Quién es ese hombre?", pregunta el camarero. Ella le explica que es Mario, su antiguo novio. El joven sonríe y saluda con la mano desde lejos.

La despedida de Matilde de La Moderna

Matilde descubre que todos sus compañeros están en la puerta de La Moderna, porque quieren despedirse de ella. "Que seas muy feliz, espero que nos eche mucho de menos, porque nosotras te vamos a echar muchísimo de menos", dice Laurita.

Antonia le da un abrazo y le comenta: "Te deseo lo mejor, muchas felicidades y muchos hijos, y que a una de ella le pongas Antonia". Esperanza también se une a la despedida y le dice: "Que seas muy feliz, te lo mereces".

"Que vaya muy bien, te queremos mucho", comenta Trini. La joven se emociona y les explica: "La próxima vez que venga aquí, no va a ser como dependienta sino como clienta", y añade: "Este sitio me ha cambiado la vida, sino llega a ser por este salón de té, yo no sé qué hubiera sido de mi familia ni de mí, porque este trabajo llegó cuando no teníamos un real".

Inés le está muy agradecida a Emilio

Inés decide visitar a Emilio en el Madrid Cabaret y le pregunta: "¿Estás bien?", a lo que él le explica: "Estoy muy atareado, Íñigo se casa mañana y últimamente no pasa mucho por aquí".

"Yo venía a darte las gracias", dice la joven. Emilio se sorprende y le pregunta: "¿Las gracias por qué?", a lo que ella le aclara: "Por lo de Bernabé".

Pero, Emilio no sabe a qué se refiere, así que ella le confiesa: "Desde el primer momento me dijiste que tuviera cuidado con ese tipo".

"Supongo que es lo mínimo que podía hacer", comenta el camarero. Inés le continúa explicando: "Estuviste pendiente de mí y cuando se puso bravo, viniste a defenderme. Te has portado como un caballero".

"Yo te veo como una amiga y lo que paso entre nosotros, lo recuerdo con mucho cariño. Entiendo que te enfadases conmigo cuando te dije que no quería seguir", relata el joven.

Así, que la sobrina de Fermín le responde: "Gracias por tu paciencia Emilio, yo ahora también empiezo a verte como un amigo".

El atentado de la boda de Matilde e Íñigo

Es el día del enlace, Matilde se baja del coche con un vestido blanco y un velo corto. Su madre y hermanas están en la iglesia, pero cuando ven a la joven, se acercan a ella. Su madre le dice: "Te queremos mucho".

Empieza a sonar la música y Matilde anda hacia el altar del brazo de Pietro. En ese momento entra el asesino que contrato Aguirre y saca de su bolsa una pistola.

Íñigo se da cuenta y corre hacia él, pero el asesino empuja al empresario, porque quiere disparar a la joven. Íñigo consigue agarrarlo, pero el delincuente le dispara debajo del pecho y se marcha corriendo.

Matilde se acerca a Íñigo y grita: "Un médico por favor, que alguien llamé a un médico". Luisa está en el suelo con Rosario y dice sin parar de llorar: "Han disparado a mi madre".

Marta encuentra a su tío Higinio muerto

Marta entra en casa de Cecilio y se da cuenta de que no hay nadie. La joven entra en el pasillo y se dirige a la habitación, pero se detiene porque ve una sombra en el suelo a través de la puerta de cristal.

Marta entra en el salón y descubre a su tío Higinio en el suelo, boca arriba y con los ojos abiertos. La joven le agarra la cabeza y le dice muy nerviosa: "Tío Higinio".

No sabe qué hacer, así que decide marcharse del piso, pero antes mira sus manos y están manchadas de sangre. ¿Quién es el asesino? ¿Ha sido Cecilio?

Emilio y su hermano se la juegan a Bernabé

Emilio está en el Madrid Cabaret con su hermano y deciden llamar por teléfono a Bernabé. Emilio le informa: "El robo ya está, solo hay algo que no sabes, que Raimundo y yo, no nos vamos a llevar nada de la bodega del Madrid Cabaret".

"Déjate de bromear que te juro que te vas arrepentir, ¿qué estás hablando?", dice el empresario. El joven le sigue contando: "Mi hermano y yo nos hemos puesto de acuerdo y no le vamos a robar nada a Íñigo. Te lo hemos robado a ti y lo hemos hecho delante de tus narices".

El camarero le explica que le han robado dinero de la caja fuerte, así que él empresario deja el teléfono en la mesa para comprobar si es verdad.

Bernabé descubre que le falta dinero, coge el teléfono y dice: "Te juro que os voy a matar", a lo que él le contesta: "Para eso tendrás que encontrarnos".

Emilio cuelga el teléfono y su hermano le explica: "No vas a poder ver a Luisa más, tendrás que venir conmigo". Los dos jóvenes cogen sus equipajes y se marchan del Madrid Cabaret.

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