‘La moderna’ (Mejores momentos): «Mis sentimientos han cambiado»

Iñigo rechaza a Matilde

Matilde le confiesa a Iñigo: “Con Pablo libre y Aguirre que nos deja en paz, ya no hay nada ni nadie que nos impida estar juntos". La joven le da un beso, pero el empresario se aparta, así que ella le dice: "¿Qué pasa? Este es el momento que estábamos esperando. Ahora solo somos tú y yo, ¿qué ocurre Iñigo?”

El joven le explica: "Me alegro mucho por tu hermano y por ti, pero tú y yo no podemos estar juntos, solo podemos ser amigos".

Matilde está muy sorprendida y le pregunta: "¿Qué estás diciendo? ¿Qué me estás ocultando?".

A lo que el empresario le comenta: "Siento haberte hecho entender que tú y yo podíamos estar juntos, y no es algo que tú hayas hecho o dicho. Mis sentimientos han cambiado, la muerte de Don Jaime me ha hecho pensar y no sé si quiero tener una relación en la que no estoy seguro al cien por cien de que podamos tener un futuro, y Matilde no lo veo".

La dependienta sigue sorprendida con las palabras de Iñigo y le comenta: “Pero, después de todo lo que hemos pasado Iñigo, ¿es por Aguirre que sigue amenazándote?”, así que el joven le aclara: "Es por otra cosa, es que mis sentimientos han cambiado".

Manuel sospecha de Doña Carla

Carla está enfadada con Manuel y le dice: "En mal momento confié en ti", a lo que su primo le responde: "He echo todo lo que me has pedido y más".

"Eres un inútil y se te debería caer la cara de vergüenza", afirma Carla. En ese momento el joven recuerda que unos días antes de la muerte de Jaime, decidió ir a su despacho para explicarle: "Su esposa me hizo venir a Madrid para hacer cosas de las que no estoy orgulloso".

El empresario le respondió: "Está bien si quieres háblame mañana a esta misma hora". Así, que el joven le confiesa este secreto a Carla y le comenta: "Me hubiera gustado mucho hablar con él, porque tu marido era buena persona".

La joven le pregunta: "¿Y qué le hubieses dicho? ¿Estás intentando echarme algo en cara? Sigues siendo el mismo cobarde de siempre".

Manuel no sabe qué decirle, así que Carla le continúa diciendo: "Mantenme informada de todo lo que te venga que ver con Matilde".

Matilde se encara con Doña Carla

Matilde entra en el despacho de Jaime muy enfadada, así que Carla le grita: "Se puedes saber qué haces aquí, no tienes permiso para entrar. ¿A qué has venido desgraciada?"

La joven le responde: "De verdad va a fingir que no lo sabe". La empresaria le pide que se vaya, pero la dependienta le explica: "Si quiere que me vaya lo tiene muy fácil, diga la verdad. Usted sabe que mi hermano no le hizo nada a Don Jaime, usted sabe que mi hermano no piso este despacho, por qué se empeña en echarle la culpa, qué le ha hecho él. Vaya a la policía y diga la verdad".

"Ahora resulta que tú sabes más de la verdad que yo, a mí también intentaron matarme y ahora me vas a decir que no sé lo que vi", dice Carla. La joven le contesta muy furiosa: "Yo no sé lo que pasó esa noche, pero sé que Pablo no tuvo nada que ver".

La empresaria le comenta: "Mucha suerte en el juicio Matilde", así que la joven le aclara: "No la suerte la va a necesitar usted, el perjurio es un delito muy grave".

Miguel y Trini la vuelven a liar…

Trini no entiende por qué Miguel está tan ilusionando con el pájaro que le ha dado Teresa. El librero le confiesa que de pequeño siempre quiso tener una mascota, pero sus padres se negaron.

Le continúa explicando que solo podrá estar con el pájaro hasta mañana, ya que Teresa quiere que se lo devuelva. "Que bien mañana tranquilitos otra vez", dice la joven.

En ese momento los dos se sorprenden porque el pájaro comienza a decir: "Trini mi amor, Trini mi amor". La dependienta se pone nerviosa y le dice a su marido: "No me lo puedo creer y ahora qué hacemos, no le podemos llevar el pájaro a Teresa, porque si no nos va a descubrir".

"Es verdad lo que dice el libro, que los periquitos pueden hablar", dice Miguel. El pájaro continúa diciendo sin parar: "Trini mi amor, Trini mi amor".

¡Aquiles se ha escapado!

Trini no aguanta al periquito, así que decide dejar la jaula en la habitación, mientras cena en el salón con Miguel. Los dos están tranquilamente y el librero se da cuenta que el pájaro está callado, pero su mujer le comenta: "Cuando le saquemos de la habitación, va a volver con su cantinela".

Ella le propone dormir en el salón, pero el librero le responde: "Sí hombre, hasta y podríamos llegar que un periquito nos eche de la cama".

La dependienta recoge la mesa y Miguel entra en el cuarto para cambiarse, pero en ese momento dice: "Madre del amor hermoso", así que Trini le pregunta preocupada: "¿Qué pasa?"

El librero le muestra la jaula vacía y le dice: "Aquiles, que se ha escapado, que ha volado". ¡La pareja se da cuenta que la ventana está abierta!

Iñigo le hace una promesa a Doña Carla

Iñigo está en el Madrid Cabaret esperando a Carla. La joven entra en el local enfadada y le confiesa: "Casi no vengo, al salir de casa me he acordado de lo mal que me has hablado".

"Acepto tus condiciones, pero antes quiero oír como le dices a la policía que Pablo Garcés es inocente", dice el empresario. Ella también acepta las condiciones de Iñigo, así que él le continúa explicando: "Trabajaré para ti y dejaré a Matilde, pero no esperes que alterne contigo ni te rías las gracias. La única razón por la que hago esto es para evitar más sufrimiento a esa pobre familia".

Carla decide llamar a comisaría y dice: "Soy Doña Carla de Morcuende, viuda de Jaime Morcuende, quería hablar con el inspector Ocampos".

Fernando dice estar enamorado de Laurita

Fernando entra en el salón de té y le dice a Laurita: "Podemos hablar un segundo", a lo que la dependienta le contesta: "Habla tú que tienes mucho que explicar, porque yo no tengo nada que decirte".

"Primero de todo, quiero pedirte perdón de corazón, sé que no tengo excusa para justificar esto, pero lo que siento por ti es auténtico", dice el actor.

Sin embargo, Laurita no cree sus palabras y le confiesa: "Aquí lo único auténtico que hay es el anillo de casado que bien escondido tenías".

"Amelia nunca me ha querido, siempre me ha odiado y yo no soy feliz con ella", afirma el joven. Pero, la dependienta continúa mosqueada y le comenta: "Pobrecito, se me parte el corazón”.

Fernando le explica: "Quiero pedir la nulidad matrimonial, pero el Tribunal de la Rota Romana tarda años en contestar", y añade: "Lo nuestro no puede acabar así, sé que Amelia te hizo pasar una gran vergüenza y tú no te mereces eso, déjame que te compense, no me has echado nada de menos. Algún día, más pronto que tarde, me llegará la nulidad matrimonial, y tú y yo podremos casarnos".

"No me vuelvas a dirigir la palabra en la vida", dice Laurita, al mismo tiempo que le da un manotazo en la cara.

Doña Carla cambia su declaración

Carla se reúne con el inspector en el despacho y le comunica: "Me temo que tengo que cambiar mi declaración, quería dejar constancia de manera oficial que tengo mis dudas acerca de la participación de Pablo Garcés y los hermanos Peñas en el asesinato de mi marido".

El inspector quiere saber si la están presionando, pero ella le confiesa: "Simplemente he estado haciendo memoria y me he dado cuenta que no puedo asegurar al 100% de haberlos visto esa noche”.

Ocampos le aclara: "Usted es consciente de que en el peor de los casos podría ser acusada de falso testimonio".

La empresaria se sorprende y le comenta: "No imaginaba que mi deber cívico de admitir mis dudas, iba a ser contestado con una amenaza, al contrario pensaba que me felicitaría por mi honestidad y por mi rigor, al fin y al cabo estoy ayudando a ser justicia".

¡Pablo sale de la cárcel!

Matilde está trabajando en el salón de té, pero abandona la barra porque ve que su hermana Luisa entra en el establecimiento. Ella se acerca a la joven y le pregunta: "¿Qué ha pasado?”

En ese momento también entra Pablo en el salón, pero se esconde detrás de ella y le dice: "Ha pasado lo que tenía que pasar". Los dos se abrazan y Matilde le comenta: "No me puedo creer que estés aquí".

La joven no puede parar de llorar y le pregunta: “¿Por qué te han soltado?", a lo que Pablo le confiesa: "Es una historia muy larga, pero han retirado los cargos contra nosotros, ya te pondré al día".

Don Fermín observa la escena de los hermanos, así que ella se acerca y le explica: "Perdona el espectáculo, pero es que han soltado a mi hermano". El jefe del salón le responde: "Es una gran noticia, me alegro mucho por usted. Lástima que la justicia se haya demorado tanto".

Matilde quiere volver a su puesto de trabajo, pero su jefe le informa: "De eso nada, puedes disponer del resto del día".

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