‘La moderna’ (Mejores momentos): Matilde ve a Iñigo con Doña Carla
¡Iñigo y Matilde se dan su primer BESO!
Matilde está en el césped con Iñigo y afirma: "Mismo sitio, misma hora y mismo menú". El joven se ríe y señala: "Exactamente el mismo menú no, mira hoy tenemos un mantel, unos vasos, incluso, botella de agua fresca".
Ella le dice que es un hombre de costumbres fijas, a lo que él le aclara: "Un hombre que sabe lo que le gusta". El joven le continúa explicando que le encanta su compañía, Matilde sonríe y afirma: "Vamos a darnos prisas que no tengo mucho tiempo".
Ella le dice que siempre escogen el mismo rincón del parque, así que Iñigo mira el paisaje y comenta: "A mí parece un emplazamiento maravilloso, pero si a usted no le gusta estoy dispuesto a trasladarme".
Iñigo decide comer el bocadillo de tortilla, pero Matilde no puede parar de reír y confiesa: "Perdón, pero con tanto bla bla te has manchado de harina y estás un pelín ridículo".
Iñigo responde: "Eso me pasa por glotón", así que Matilde se acerca y le da un beso. Ella quiere seguir con la conversación, pero Iñigo se ha quedado sin palabras. Ella se mancha la boca de harina y le dice: "A lo mejor ahora encuentras algo que decir". ¡Los dos se besan apasionadamente!
Teresa sigue intentando flirtear con Miguel
Teresa sale a la plaza y se encuentra a Miguel. Él le explica que está en su descanso y aprovecha ese momento para disfrutar de un mentolado. Miguel le pregunta a la joven si quiere probar uno, ella le confiesa que le han entrado ganas de probar uno, así que él se lo da.
Ella empieza a toser y Miguel le informa que le gusta comprar los mentolados fuertes, así que mejor es que lo eche. "No se preocupe, es que estoy un poco resfriada es que me ha dado el relente", afirma Teresa, a lo qué él le contesta: "Entonces el mentolado le vendrá de perlas".
Los dos deciden charlar y ella le deja claro que no está casada. Ella le continúa explicando que irá mucho a su librería porque le encanta leer, así que Miguel le responde: "Yo le atenderé encantado".
Teresa le informa que debe irse para continuar trabajando. En ese momento aparece un camarero del salón de té y le dice a Miguel: "Usted está a todo, le vale todo, ya me dirá cómo lo haces".
Miguel le pregunta a qué se refiere, a lo que el empleado le comenta: "Deje alguna para los demás, si es que le valen todas, hasta la encargada que has ido a por ella". El joven le explica que estaban hablando de libros, pero el camarero señala: "No hace falta que se haga el humilde, si yo hablo de libros con una 'gachi' me los tira a la frente y acabo 'desnucao', pero en cambio usted habla de libros, incluso le sonríen y la encargada ni más ni menos".
Doña Carla le recrimina a Iñigo su relación con Matilde
Carla le da un beso a Iñigo, pero él se aparta y le dice: "No vuelvas hacer eso", pero la joven se acerca y le explica: "Es inútil que te contengas, tienes tantas ganas como yo. No te das cuenta Iñigo, los años pasan, y tú y yo seguimos igual".
Él le confiesa que todo ha cambiado, sin embargo, ella no está de acuerdo y le aclara: "Yo estoy casada, pero sigo pegada a ti. Y a ti te pasa lo mismo, estás con otras chicas pero las acabas dejando porque te aburres".
"Lo que yo haga con otras mujeres no tiene nada que ver con nosotros”, señala el joven. Ella quiere saber si le gusta la dependienta de la Moderna, a lo que él le responde: "No es asunto tuyo con quien me relaciono, no vayas por ahí". Carla le comenta que ella es una novedad, pero pronto se cansará de ella y se dará cuenta que no le llena tanto como ella.
Él le pide que se vaya de su casa, ella sonríe y afirma: "Nuestra reconciliación va a ser un volcán".
Un hombre entra en casa de Iñigo
Un hombre con un traje azul y un gorro gris entra en la casa de Iñigo. Aprovecha que el joven está distraído para atacarle y querer ponerle una cuerda en el cuello. Iñigo se da cuenta y rápidamente agarra la cuerda.
Los dos luchan y se dan golpes con los muebles. El joven consigue darle un puñetazo en la barriga, así que el asesino cae en el sofá. Los dos se miran fijamente, el agresor saca un cuchillo e intenta clavárselo al joven, pero él le agarra la mano.
Iñigo consigue tirarse encima de él y le pregunta: "¿Quién te envía?", el asesino levanta la pierna y le da una patada en la barriga. Iñigo cae encima del sofá, así que el hombre consigue escapar.
El joven decide ir detrás de él, pero no puede correr porque tiene sangre en la barriga. Se levanta la camisa y se da cuenta que está herido, así que vuelve a entrar en la casa.
¿Quién ha querido matar a Iñigo?
Carla está curando las heridas a Iñigo y le pregunta: ¿Quién te ha hecho esto?", a lo que él le explica: "No sé quién era, entró por sorpresa y me atacó". Ella quiere saber si era un ladrón, pero él está seguro que no le quería robar y añade: "Alguien ordenó mi muerte".
La joven le pregunta en qué lío está metido, así que él le confiesa: "En ninguno que yo sepa". Él le continúa explicando que el agresor puede ser Valmin y confiesa: "Me negué a colaborar con él en el negocio de los hoteles, quería que traicionará a Jaime, discutimos duramente".
"Valmin puede ser muchas cosas, pero un asesino no creo", afirma Carla. Iñigo le muestra la herida del disparo que recibió en Marruecos, ya que Idelfonso Aguirre le amenazó y le dijo que irá a por él. "Ha debido de ser él, ya que él ordenó tu muerte", comenta Carla.
Iñigo pide perdón a Matilde
Iñigo está esperando a Matilde en la puerta del salón, ella aparece y le explica: "La encargada me ha hecho recoger el almacén no le caigo bien". Él está muy serio y le confiesa: "Me duele mucho que desconfíes de mí", a lo que la joven le responde: "Pues demuéstrame que estoy equivocada".
Iñigo le continúa explicando: "Lo que pasó anoche no tuvo que nada ver con otra mujer, créeme". Ella le pregunta que si está seguro, así que él le confiesa: "Tú eres la única mujer que me importa".
"¿Por qué fallaste a tu palabra y ni siquiera me avisaste?", le pregunta la joven. Él no sabe cómo contarle lo que pasó, pero acaba explicándole: "Porque sucedió algo, Matilde de verdad nada me hubiera gustado más que pasar la noche contigo".
Matilde le comenta que no puede estar con alguien que le miente, pero él le aclara: "Hay cosas que no necesitas saber y eso no es mentir, sino proteger".
En ese momento entra en el salón Carla y se da cuenta que Iñigo está charlando con Matilde. Ella pone cara de odio, el joven se da cuenta de su presencia y decide darle un beso a la joven.
Iñigo sigue ocultándole cosas a Matilde
Iñigo recuerda cuando en la guerra se enfrentó al sargento y él le dijo: "Mira bien por donde pisas, porque pienso ir a buscarte. Da igual el tiempo que pasé, porque te encontraré y te mataré". En ese momento aparece Matilde y le pregunta enfadada qué le quiere decir.
"Quería pedirte perdón de nuevo, tenías toda la razón", afirma el joven, pero no puede terminar la frase porque Matilde le interrumpe y le dice: "Iñigo no te vayas por la rama, te lo pido por favor. Además, de una disculpa también me merezco una explicación".
"Eso va a ser difícil y no por falta de ganas", afirma Iñigo. Ella quiere saber dónde estuvo la otra noche, así que él le aclara: "Si te lo he ocultado es porque me importas y no quiere perderte, confía en mí".
La joven le pide que hable claro, ya que está cansada y harta de sus mentiras: "Yo no te he mentido", afirma el joven, pero ella no está de acuerdo y le reprocha: "Pero, tampoco me has dicho toda la verdad, mira me voy, cuando quieras ser sincero conmigo hablamos".
"Espera, si te contará la verdad no sería justo para ti. Mi trabajo tiene cosas buenas, pero a veces surgen conflictos con personas problemáticas, gente con la que es mejor andarse con ojo", confiesa Iñigo.
Matilde quiere saber si está en peligro, a lo que él le explica: "Ojalá fuera yo solo". Él le continúa informando que quiere asegurarse que la gente que quiere hacerle daño, no vaya a por ella.
El tío de Marta le anima a seguir robando
Marta está realizando las tareas domésticas, en ese momento aparece su tío con unas copas de más. Ella le explica que estaba muy preocupada por él y que otra vez le avise que va a estar de fiesta.
Él le explica que estaba buscando contactos, ya que se preocupa por el futuro de los dos. Él le comenta: "Hace falta más dinero", a lo que la joven le confiesa: "No tengo más dinero, ya le he dado todo mi jornal". Su tío le continúa explicando: "A lo que yo me quiero referir es a esas pesetillas que se van perdiendo por el salón".
Marta no está de acuerdo con su tío y afirma: "Que yo no soy ninguna ladrona, seré una ignorante pero sé que eso está mal". Su tío le confiesa: "Ya lo sé cariño, pero es que con eso no pagamos los recibos y vamos a terminar durmiendo en los adoquines de la calle".
Ella prefiere ese futuro antes que terminar en la cárcel por criminal. Su tío le cuenta que ahora no va a poder comprar la crema que le quita los dolores, cuando la joven escucha que su tío no esta bien le pregunta cuánto dinero necesitan.
Él le explica que con una peseta podría comprar la pomada y comer. Su tío quiere que ella robe dinero de la caja del salón y añade: "Ya te buscarás las castañas para que no te vea, cuando haya menos gente en el salón y tus compañeras estén más distraídas".
Emilio advierte a Pablo sobre su hermano
Pablo le explica a Emilio que está mal porque hoy no cobra, ya que en el taller no había ningún trabajo que realizar. "Me río por no llorar, si sigue así la cosa, me voy a tener que buscar otra ocupación, no nos sobra el dinero".
Su vecino le pregunta si sus hermanas trabajan, así que él joven le informa que la mayor en un salón de té y la otra trabaja de planchadora.
Pablo le pregunta: "Sabes de algún trabajillo que yo pueda hacer", a lo que Emilio le confiesa: "Te voy a dar un consejo si algo parece demasiado bueno, para ser verdad, probablemente no lo sea. Nadie da duros a cuatro pesetas".
El hermano de Matilde le pregunta a qué se refiere, así que el joven le continúa explicando: "De que te andes con ojo, si mi hermano en algún momento te viene con alguna idea para que hagas algo, mejor quédate de lado que la necesidad no es buena consejera, te lo digo yo".
Trini recupera su alianza de casada
Miguel entra en el salón de té y se sienta en la mesa. El está buscando la alianza de Trini, ella le indica con la mano que está debajo de la mesa. En ese momento llega el camarero y le pregunta que va a tomar, él quiere que se vaya y le pide deprisa que le traiga un brioche.
El camarero continúa explicándole que también tienen suflé de merengue, pero el librero quiere que se vaya y le responde que también le traiga ese postre.
Miguel decide sentarse en otra mesa para continuar buscar el anillo. El camarero le pregunta si no se encontraba bien en la otra mesa, a lo que el librero le contesta: "Es que aquí hay menos corriente".
Trini está detrás del mostrador y le indica que se vaya a otra mesa. Él se vuelve a cambiar de sitio y el camero le explica que está noche tienen que salir a bailar, pero él librero no quiere aceptar el plan y le dice: "Ya le he dicho que tengo un compromiso".
En ese momento aparece Teresa y ve la alianza en el suelo. Miguel corre hacía ella y le dice: "Mi anillo lo ha encontrado", la encargada pone mala cara y afirma: "No sabía que era usted un hombre casado".
"No y no lo soy, era de mi difunta madre. Tiene un gran valor sentimental para mí, siempre lo llevo encima", afirma el librero.
¿Dónde está Clarita?
La hermana de Matilde le ha preparado la merienda a Clarita, así que decide llamarla, pero la niña no responde ni tampoco se encuentra en el patio jugando.
La joven decide bajar al patio mientras dice: "Clarita, venga que no tiene gracia, Clarita para casa". Se da cuenta que la niña no está y se lo dice a su madre y hermano mayor. "Sí estaba aquí jugando, si le dije que tenía que hacer las tareas de la escuela. No le habrá pasado algo", afirma Rosario.
Su hija le confiesa que Clarita nunca se aleja de ellos. "No es normal en vuestra hermana", afirma la madre. Pablo decide preguntar a los vecinos para saber si han visto a la pequeña, ya que él cree que Clarita está jugando con algún vecino. Rosario se queda en el patio muy preocupada.
Iñigo ha recibido una llamada de aviso…
Iñigo esta en su casa, en ese momento suena el teléfono y decide cogerlo. La otra persona pregunta por Iñigo Peñalver, el joven le pregunta dónde está la cría.
"Las preguntas las hago yo, escucha atentamente porque no se lo volveré a repetir. Usted y sus allegados tienen los días contados, lo de la niña ha sido un aviso, le estamos vigilando", confiesa el hombre de la llamada.
Iñigo está muy nervioso y afirma: "Basta Aguirre, como le hagas algo a la cría", a lo que el asesino le responde: "No está en condiciones de amenazas, limitase a obedecer o la niña lo pagará caro".
El joven le pregunta que dónde está, así que el hombre le informa: "Calle San José en el parque". Iñigo coge su chaqueta y sale corriendo en busca de Clarita.
¡Clarita ha vuelto a casa!
Iñigo lleva a Clarita a casa de Matilde, cuando la joven la ve grita: "Mamá, Clarita". Rosario sale de la habitación corriendo y abraza a la pequeña.
La madre y sus hermanos quieren saber dónde estaba, la niña confiesa: "Estaba dando un paseo con una señora muy agradable, me pidió que la acompañará a un sitio que me iba a gustar, era muy simpática".
Rosario le pregunta si alguna vez había visto a esa mujer, a lo que Clarita responde: "No, pero cuando dije que iba avisar en casa, me dijo que ya la había hecho".
Matilde quiere saber qué hizo con esa mujer toda la tarde, su hermana le confiesa que estuvieron en el parque. "No tienes que hacer caso a las historias que te cuentan por ahí", afirma su madre. Clarita sigue contando que la mujer llevaba una bolsa con migas de pan y le dieron de comer a los patos.
Continúa explicando que luego la señora se fue y vino un hombre muy amable. Rosario le pregunta si el hombre le hizo algo, pero la niña le confiesa que la llevó a un banco y le dijo: "Quédate aquí sentadita que todo está bien y se fue".
Matilde le pregunta a Iñigo: "¿Cómo la has encontrado?", a lo que él le responde: "Fue por casualidad".
Pietro va a poder hacer helado italiano en la Moderna
Fermín se ha reunido con el cocinero Pietro porque quiere preparar helados italianos en la Moderna. "Es un riesgo porque con la pastelería y la bollería tenemos una oferta mucho mejor que con la competencia, no hay una necesidad empresarial de mejorar vuestra oferta. Además, sigo pensando que no es un producto elegante, no me agrada la idea de tener a señoras o criaturas tirándose los helados por encima, porque no saben cómo comerlos".
El italiano le responde que lo entiende, pero él director no le deja continuar y confiesa: "A pesar de estos inconvenientes, esa crema helada que nos sirvió no sólo estaba exquisita, me emocionó, ese sutil toque avainillado, esa cremosidad me recordó a mi abuela".
Pietro quiere saber si puede preparar sus helados en el salón de té, así que Fermín le confirma: "Vamos arriesgarnos con los helados italianos, mis invitados también se fueron encantados después de haberlos probado y estoy seguro que lo recomendarán a todas sus amistades".
Pablo acepta el trabajo que le ofrece Raimundo
Pablo le dice a Raimundo que quiere aceptar el trabajo que le ofreció. "No vendría mal que entrase un poco de dinero a casa" afirma el hermano de Martina, su amigo está de acuerdo con él y le confiesa: "La verdad es que te entiendo, me parece un buen motivo. Veo a tu madre y a tu hermana con cara de cansadas y se me cae el alma a los pies. Me parece estupendo que quieras ayudarlas Pablito".
El joven le pregunta qué tendría qué hacer, así que Raimundo se levanta y le explica: "Es ganar un poquito de money sin apenas darte cuenta, hasta una cría de la edad de tu hermana sabría cómo hacerlo. Solo tendrías que vigilar con discreción, allá donde estamos trabajando mi hermano y yo, y si ves algo que te llame la atención nos avisas. Te vienes un día y lo pruebas".
El hermano de Martina dice: "Pero", así que su vecino le interrumpe y le confiesa: "Pero, nada. No te lo pienses tanto que pareces un marqués".
El joven quiere saber a qué se dedican porque él no quiere meterse en líos. En ese momento aparece él hermano de Raimundo y le pregunta qué le esta contando a Pablo, a lo que Raimundo le aclara: "Nada malo”.
Emilio está enfadado y señala: “Quedamos en que no le meteríamos en lo nuestro".
Raimundo le continúa explicando que Pablo quiere trabajar con ellos, porque no le ha parecido mal el empleo. Su vecino le pregunta si se une al plan, a lo que él hijo de Rosario le responde: "Me apunto".
Matilde pilla a Iñigo y a Doña Carla juntos
Matilde llega a la casa de Iñigo y se encuentra a Carla en la puerta y al joven abrochándose el pantalón. Él se da cuenta que la joven está ahí y afirma: "Matilde, espera. No es lo que parece, no quiero que te hagas una idea equivocada, confía en mí".
La joven le confiesa que no puede confiar en él y se marcha muy enfadada. Él quiere ir detrás de ella, pero no puede correr porque le duele la herida de la barriga.
Carla decide acercarse a él y le dice: "Iñigo hay que terminar de curar esa herida sino no va a dejar de dolerte. Además, no es buen momento no va a escuchar nada de lo que le digas".
Carla quiere saber por qué se oculta la herida delante de Matilde, pero Iñigo no quiere responderle. Entra en el piso con el rostro muy serio y sin ganas de conversar con ella.
Doña Carla hace enfurecer a Matilde
Carla le dice a Teresa que quiere hacer unos encargos, así que la encargada le informa a Antonia que atienda a la clienta. La dependienta le pregunta qué desea, a lo que Carla le responde: "Prefiero que me atienda la nueva sino es mucha molestia".
Matilde le pregunta en qué puede ayudarla, ella le explica que quiere una selección de los mejores embutidos y pasteles. La joven apunta todo lo que le pide la clienta y está continúa explicando: "Quiero tener la casa bien surtida, porque mi marido ha invitado a uno de sus empleados a comer, no uno cualquiera, sino a Iñigo Peñalver, frecuenta mucho este salón de té. Hay veces que le gusta ojear el catálogo, ver qué productos nuevos ofrece la Moderna, pero al final siempre acaba eligiendo lo mismo".
Ella quiere saber si ella falla cuando los clientes le piden recomendaciones, la joven responde muy enfadada: "No, por supuesto que no, yo pregunto por sus preferencias, por sus gustos para conocer bien a las personas".
Carla le continúa explicando que muchas veces lo clientes mientes para no herir la sensibilidad, pero a ella no le pasa y añade: "Yo conozco a Iñigo perfectamente, tiene un paladar exquisito, aunque bueno hay veces que se equivoca".
Matilde está incómoda con las palabras de la cliente porque no para de humillarla. "Apunta todo lo que te he dicho en la cuenta de mi marido y hazlo bien que no se te ve muy diestra, muchacha", afirma Carla.
Don Jaime ya sabe quién es la familia afectada
Jaime le explica a Carla que le va a dar mucho dinero porque es una familia humilde. Su mujer le pide que no puede presentarse con un cheque porque cuando todos se enteren lo denunciarán.
"Estoy seguro de que esa niña no ha sido capaz de olvidar aquel día y me atendieron a mí porque tenía dinero, y a él lo dejaron morir porque no lo tenía. Muerto en la calle, agonizando como un perro, con su niña llorando al lado. Todo por dinero, quiero que eso no se vuelva a repetir, a partir de hoy a esa familia, a esa niña no les faltará de nada".
Carla está escuchando las palabras de su marido sin decir nada, pero su rostro transmite frialdad. Jaime continúa explicando: "Estoy dispuesto a darles la mitad de mi fortuna, esa es la justicia que quiero hacer".
La joven le pregunta quién es la familia, pero su marido no lo sabe y le pide que abra el sobre para descubrirlo. Ella se dispone a leer la carta y en ella pone que el hombre fallecido se llamaba Juan José Garcés, su esposa se llama Rosario y tiene cuatro hijos.
Su marido le dice que pare de leer, porque no puede parar de llorar y se marcha del despacho. ¡Carla continúa leyendo la carta y descubre que su hija la mayor se llama Matilde y trabaja en el salón de té la Moderna!
