‘La moderna’ (Mejores momentos): Los planes de Jacobo

Aguirre quiere que Jacobo siga adelante con su plan

Aguirre no cree a Jacobo y le dice: "Usted vino aquí como hijo de Don Jaime Morcuende para heredar su fortuna, pero eres un farsante".

"Eso no es cierto, yo dije la verdad", le grita el joven. El ex militar le explica que sabe que ha suplantado la identidad de un muerto.

El joven se da cuenta que ha descubierto su secreto y le pregunta: "¿Y qué quieres usted de mí?", a lo que Aguirre le contesta: "A los dos nos mueve el mismo motor, el dinero".

Jacobo se ríe y le comenta: "Quiere dinero a cambio de su silencio", así que el ex militar le dice: "Ahora empezamos a entendernos", y añade: "Quiero que continúes con tus planes y que impugnes el testamento de Don Jaime Morcuende".

"Pongamos que yo sigo haciéndome pasar por Jacobo, entonces ¿qué?", confiesa el joven. Aguirre le continúa explicando: "Cuando consigas la herencia vas a rebatarle todas las propiedades posibles a Doña Carla".

Jacobo va a impugnar el testamento de Don Jaime

Jacobo entra en el despacho de Carla y le pregunta si quiere ir a tomar algo. Ella le pregunta que dónde ha estados estos días, así que él joven le comenta: "No te preocupes, simplemente he tenido que salir, era un compromiso ineludible".

La empresaria no quiere que el joven se ande con rodeo y le vuelve a preguntar. "Si tanto te interesa estado con unos compañeros del ejército, estaban de paso por la ciudad y yasta no tiene más", responde Jacobo.

El joven aprovecha ese momento para decirle: "Creo que ha llegado el momento de tomar lo que me pertenece". La empresaria le pregunta con ironía: "¿Y quién lo impide?", a lo que él le explica: "Nadie, por eso voy a impugnar el testamento".

Laurita ha perdido al bebé tras el accidente

Laura está en la cama de un hospital y no recuerda nada. Con ella está su tío Fermín y él le cuenta: "Estás en un hospital, fuiste víctima de un atraco y el ladrón durante el forcejeo te tiró por unas escaleras".

La joven le pregunta muy nerviosa: "¿Qué ha pasado con mi hijo?", pero Fermín no sabe que decirle, así que la joven rompe a llorar. "Lo has perdido Laurita, lo siento", dice el jefe de la Moderna.

"¿Mi madre sabe que estoy aquí?", pregunta la dependienta. Su tío le informa: "Sí, ella está al corriente de casi todo". Laura no puede parar de llorar y le dice: ¿Y no ha venido? ¿No piensa venir? Si es que no podía esperarme nada de ella después de lo que me dijo, ni tampoco de Fernando".

Fermín quiere animarla y le responde: "El futuro está lleno de cosas buenas para ti".

Rosario recibe malas noticias

Antonia le explica a Rosario que se ha encontrado con el cartero y le ha dado un telegrama para ella.

La dependienta le comenta muy ilusionada: "Me ha dicho Marta que estás teniendo muchos clientes", a lo que la madre de Matilde le responde muy contenta: "No me puedo quejar, el comienzo está siendo prometedor".

La dependienta le explica que se tiene que ir, porque llega tarde a la Moderna. La costurera mira el sobre muy seria y decide leer la carta en voz alta: "Querida hermana Rosario, debes venir urgentemente a Ourense, madre ha sufrido una recaída. Temo que esta vez no lo supera".

Laurita no hace las paces con su madre

Los familiares de Laurita están en el hospital con ella. Inés aprovecha ese momento para comentarle a su padre que su madre ha echado a Laurita de casa y que ella no quiere volver al internado.

Arturo quiere responder, pero Gabriela dice muy enfadada: "Esa decisión está pensada y consensuada. Laura no va a volver a casa jamás. Te lo dije y te lo repito, tú ya no formas parte de esta familia. Y en cuanto a ti Inés, si sigues empeñada en no volver al internado, pues correrás la misma suerte".

Inés se levanta y dice a sus progenitores: "Adiós padre, adiós madre". Gabriela se quiere marchar, pero Arturo le dice: "Son nuestras hijas", pero su mujer le responde: "De eso nada, acaban de perder ese privilegio".

Don Fermín se entera de que Matilde se ha comprometido

Matilde esta en el despacho con Fermín y le informa: "Me resulta muy difícil comunicarle que quiero casarme". El director se siente decepcionado y le explica el motivo: "Tenía la firme convicción de que usted podía encarnar el futuro de la Moderna y afrontar esta época tan incierta e imprevisible que nos ha tocado vivir", y añade: “¿A qué esperaba para contármelo?"

Matilde le sigue explicando: "Todo ha sido tan rápido que ni siquiera yo me lo creo. También reconozco que me he precipitado poniéndome este anillo, porque hasta esta tarde mi pretendiente no irá oficialmente a mi casa a pedir la mano a mi madre".

El empresario le dice: "Me imagino que se refiere a Iñigo Peñalver". La dependienta le confiesa: "Sí y para los dos sería un honor que acudiera a nuestra boda".

En esa conversación Matilde le propone que puede cambiar algunas reglas en la Moderna sobre el matrimonio, pero Fermín le aclara: "No voy a cambiar las normas, además eso supondría un agravio con sus compañeras. Muchas de ellas hubieran podido casarse y no lo han hecho por lealtad".

Jacobo se la vuelve a jugar a Doña Carla

Carla está en el despacho con Aguirre y le cuenta: "Jacobo ha decidido que ya no quiere representación legal y que se va a buscar sus propios abogados".

"Normal el muchacho quiere ganar", dice el ex militar. La empresaria no esta de acuerdo y le confiesa: "Hasta hace unos días parecía que no quería absolutamente nada de lo que le pertenecía y ahora lo quiere todo".

"Quizás se ha dado cuenta de la magnitud de la herencia, no debe ser facil renunciar a tanta fortuna", responde Aguirre. Sin embargo, Carla no va a consentir que el joven se quede con la herencia y ha pensado en un plan.

Aguirre le pregunta: "Está segura que en seducirle sería la mejor opción". La joven sonríe y le confiesa: "Desde luego es la mejor manera de tenerlo controlado".

Doña Carla intenta poner celosa a Matilde

Carla entra en la Moderna, se acerca a Matilde y le dice: "¿Por qué tan sería? Deberías estar contenta ya tenéis fecha para la boda, enhorabuena". La dependienta le responde muy seria: "Muchas gracias".

"Es dentro de dos meses, dos meses se pueden hacer un poco largos, teniendo en cuenta que tu futuro marido es un mujeriego", dice la empresaria.

"Sí, hay algún error en el pasado de Iñigo, pero se ha quedado ahí en el pasado", responde Matilde. Sin embargo, la empresaria quiere seguir malmetiendo y le comenta: "Te ha contado ese cuento de mudarse a La Rioja junto con el amor de su vida para abrir una bodega. Es un cuento muy efectivo, a mí también me lo contó".

Matilde está muy sorprendida con las palabras de Carla. Pero, la empresaria antes de marcharse le dice: "Enhorabuena por la boda si se llega a celebrar".

Rosario se vuelve a ir al pueblo

Rosario se ha reunido con sus hijos porque quiere hablar con ellos, pero en ese momento tocan a la puerta y es su hermana Concha.
Todos se ponen muy contentos, pero la costurera les explica el motivo de la llegada de su hermana: "La abuela ha sufrido una recaída y se ha vuelto a poner muy malita, y voy a tener que marcharme a cuidarla otra vez".

Luisa le pregunta qué le ocurre, así que su madre le comenta: "El corazón le está fallando y no le llega suficiente sangre, ya no se puede ni mover".

Ella les continúa explicando que no se van a quedar solos, ya que la tía Concha estará con ellos. Luisa le pregunta muy preocupada: "¿Qué va a pasar con el taller?", a lo que su madre le responde: "Se encargará la tía Concha, ella fue quien me enseñó a coser".

Emilio no quiere ir a la boda de Matilde e Iñigo

Iñigo está en el Madrid Cabaret con Emilio, el joven le da la enhorabuena por la boda. Así, que el empresario le comenta que está invitado. "Me haría mucha ilusión asistir, pero alguien se tendrá que quedar a cargo del Madrid Cabaret”, dice el joven.

"Ya veré que es lo hago, si lo cierro o lo que sea, lo importante y lo que quiero es que me acompañéis en un día tan especial", argumenta Iñigo.

"Se va a casar con Matilde y su hermana Luisa y yo tuvimos algo. No sé muy bien qué, pero lo tuvimos y sería un poco raro que estuviésemos allí los dos", responde Emilio.

El empresario le comenta: "En dos meses pueden pasar muchas cosas, quien sabe a lo mejor retomáis vuestra relación, si es lo que ambos queréis".

Emilio se desahoga y le confiesa que Luisa ya no le saluda y que se siente muy solo, ya que su hermano está en la cárcel. "No sabes como me gustaría tener una familia", dice el camarero.

"Entiendo que lo veas tan negro, pero debes saber que nuestros orígenes no determina nuestro futuro, se puede cambiar", responde Iñigo.

Jacobo besa a Doña Carla

Carla y Jacobo quieren disfrutar de la noche en el Madrid Cabaret, así que deciden bailar. La empresaria le confiesa: "Tú llegada en un principio me asustó, pensé que tu aparición no podría traer nada bueno, pero estaba equivocada".

Jacobo sonríe y le dice: "Eso quiero decir que ya no me temes", a lo que ella le aclara: "Al contrario, tu llegada ha sido como un soplo de aire fresco. La muerte de tu padre me dejó devastada y muy triste, y yo sé que el querría que hubiese seguido adelante, pero le estaba decepcionando hasta que llegaste tú".

El joven le responde: "Yo sé que tu querías mucho a mi padre y también estoy convencido que por él hubiera salido adelante sin ayuda de nadie".

Carla le pide que le quite el collar, porque le está molestando, así que él joven se acerca a ella y le da un beso. Ella se aparta y le dice: "Creo que deberíamos irnos".

Miguel y Cañete la vuelven a liar

Cañete le comenta a Miguel que él se encargará de la cena, ya que quiere que él y Trini prueben sus espárragos y chorizo a la cidra. El librero le comenta: "Seguro que por mucho menos puedes preparar una buena cena para tres".

En ese momento llega Elías y dice: "No disimuléis que os he pillado, siento haberos chafado la sorpresa, pero bueno es lo que hay, ya no hay vuelta atrás, entonces decirme a qué hora".

Cañete le pregunta: "¿A qué hora?", a lo que él camarero le contesta: "A mí cuando me digáis yo me presento en casa de Miguel".

El librero le comenta muy nervioso: "Estoy pensando que lo de la cena mejor dejarlo para otro día".

Elías quiere saber cuál es el motivo, a lo que él le confiesa: "Porque finalmente haré el inventario y terminaré tarde. Por eso no te he habíamos dicho nada, porque no sabíamos seguro si podíamos hacerlo hoy".

El camarero le explica que él no tiene ningún problema en cenar tarde y luego pueden ir al Madrid Cabaret. "No puedes venir a casa de Miguel porque hemos quedado con dos señoritas", confiesa Cañete. El camarero se marcha muy enfadado, ¿descubrirá la verdad?

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